Es posible construir un México más pacífico, democrático y solidario: Rector UIA

Rossi A. G.

· El Padre David Fernández impartió la conferencia ‘El compromiso de los cristianos en la coyuntura de México hoy’ en la Parroquia de la Sagrada Familia

En relación a información descontextualizada que circula por redes sociales con respecto a la conferencia que ofreció el Mtro. David Fernández Dávalos, S. J. ‘El compromiso de los cristianos en la coyuntura de México hoy’, aquí una síntesis de las cuatro entregas que se hicieron sobre dicha conferencia, mismas que se pueden consultar con material íntegro en las ligas que aparecen al final.

“Me parece que la obligación mayor de nosotros los cristianos es demostrar que es posible avanzar en la construcción de un mundo más justo, un México más pacífico, más democrático, más solidario”, consideró el Padre David Fernández Dávalos, S.J., Rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, durante su conferencia ‘El compromiso de los cristianos en la coyuntura de México hoy’, que dio en el Auditorio de la Parroquia de la Sagrada Familia, por invitación del Centro Ignaciano de Espiritualidad de la Ciudad de México.

Dentro del panorama difícil que hay en México, de feminicidios, violencia por el territorio, patriarcal y contra migrantes, consideró que no se debe poner la esperanza en una sola persona, sino en la organización de la gente, es decir, “este país se va a decantar, y va a ser más justo, igualitario, participativo y democrático, en la medida en que haya organización social presente, disputando sus reivindicaciones frente al poder. Entonces, no es Andrés Manuel (López Obrador) el que va a cambiar las cosas, es la presión que ejerza la gente frente a los gobiernos (…) todas las políticas que vayan a profundizar la pobreza y la desigualdad hay que enfrentarlas”.

Y hay que transformar las estructuras y políticas, para hacerlas más participativas y democráticas. Eso implica que existan organizaciones sociales y políticas que participen en la gobernanza del sistema, que acompañen a las víctimas del despojo de sus territorios y a quienes buscan a sus familiares desaparecidos. “Eso es lo que nosotros podríamos hacer de manera organizada, y por supuesto, las universidades habríamos de participar en esto, y formular nuevos proyectos alternativos”.

Un gobierno de inversión pública, no de políticas públicas

Para David Fernández Dávalos, el de Andrés Manuel López Obrador “parece ser un gobierno de inversión pública y no tanto de políticas públicas”.

El problema con esta forma de proceder es que ataca y debilita a la sociedad civil y confisca recursos para la operación regular de instituciones del Estado muy importantes, cuyo objeto y razón de ser no pueden ser sustituidos por el ejercicio del gasto individual, opinó el Mtro. Fernández.

“Los recortes se han publicitado como ahorros y como austeridad, pero objetivamente son una disminución del gasto público, que se ha contraído. Y sabemos que un mecanismo de redistribución del ingreso y generación de empleo es el aumento del gasto del Estado, del gasto público; sin generar déficits”.

Avance cívico político y en derechos humanos

En cuanto a la política migratoria, el Rector dijo que el Gobierno entró con muy buena voluntad, con una política de manos y brazos abiertos, intentando dar visas de tránsito para todo migrante que quería ir a Estados Unidos; pero esto no se pudo controlar y desató que se multiplicara por cuatro la migración tradicional, y empezaron a frenar las caravanas migrantes en el Istmo de Tehuantepec.

“Después, por supuesto, vino la presión de Trump, y acabaron funcionando como la policía migratoria de Estados Unidos”. Finalmente, “Trump logró lo que quería, construyó el muro y lo pagamos los mexicanos; nada más que es un muro de 25 mil efectivos de la Policía Militar que está en la frontera sur y también en la norte”.

Respecto a los derechos humanos, hay un avance en los de carácter cívico políticos y en cuanto a los grandes crímenes que se cometieron en el pasado. “Valoramos lo que se está haciendo en temas como Ayotzinapa, los desaparecidos o los crímenes del pasado”, que están siendo investigados, además de existir la decisión de reparar los daños y ofrecer garantías de no repetición.

La postura de la derecha

Lo que sí hay, advirtió el Rector de la IBERO, es un ataque permanente, que se da en los terrenos ideológico, político y económico, para que el Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador no tenga éxito.

Fernández Dávalos difiere de quienes dicen que AMLO no tiene contrapesos, “tiene los de los grandes capitales del país, de la prensa, de los canales de televisión”, pues si bien no tiene contrapesos de carácter político-electoral o del funcionariado, esto se debe a que las élites surgidas del Porfiriato, desde 1910, están siendo desplazadas del control político de México, mas no del control económico. Esas elites no desaprueban la política económica federal, porque coinciden con ella, pues se están aplicando las fórmulas económicas tradicionales.

“Pero sí reprueban las decisiones que tienen que ver con los proyectos de la Presidencia y que afectan los intereses de los grandes capitales. Protestan por el fin de la condonación fiscal; por la lucha contra la corrupción, que fue la que hizo despegar a los grandes capitales; protestan por la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, porque había un negocio multimillonario alrededor; por el tema de la Refinería de Dos Bocas, porque sustituye importaciones que también son manejadas por estos grupos; por el control de las compras gubernamentales, porque también han sido desplazados”.

Más en el disgusto de los sectores acomodados que están siendo desplazados, no hay algún proyecto alternativo. “Sólo hay enojo, sólo hay crítica permanente. Son los que salieron a marchar para que renunciara Andrés Manuel”. Para ellos, los 30 millones de mexicanos que votaron por Andrés Manuel no son seres racionales, sino manipulables, comprables, que sólo votan con las vísceras, sin medir las consecuencias.

Cristianos, invitados a actuar frente a la realidad

Por otra parte, el Padre David Fernández mencionó que los cristianos, quienes se dicen seguidores del Señor Jesús, están invitados a involucrarse en la historia, a tomar compromisos en la historia y a tomar decisiones. Desde las opciones de Jesucristo, las y los creyentes “podemos hacer una valoración de lo que sucede en la historia, de esta coyuntura, de esta situación en la que estamos”.

El Padre consideró que las y los cristianos se deben preguntar ¿qué les toca hacer en esta coyuntura histórica? “La pregunta tendríamos que hacérnosla, porque el Evangelio tiene que fecundar esta historia”, tiene que fecundar lo político, las realidades económicas y las realidades sociales, que son parte de esta historia.

“En medio de esta grave situación, de miseria, de violencia, de migración, de incertidumbre, de muerte, en la que están debatiéndose las mayorías pobres, hay que dar motivos de esperanza, y eso lo tenemos que dar quienes seguimos al Señor Jesús”. Porque, agregó, “los seguidores del Señor Jesús somos los ojos, las manos y la posibilidad de credibilidad de Dios en esta historia. Y también porque comprometernos es la forma de medir el seguimiento del Señor Jesús”.

En el caso específico de México, “hoy no se puede hablar de lo que está ocurriendo en el país, o porque eres fifí o eres chairo”, y de inmediato se lanzan las descalificaciones al otro y no se puede tener una conversación.

Y es que, contrario a esto, la primera obligación de los cristianos es poder platicar. “Poner las condiciones para que haya un diálogo, sereno, razonable, sin calificativos a priori. Tratando de discernir dónde está el Dios de la historia del que hemos hablado, para empujar las dinámicas que producen vida y frenar aquellas que producen muerte”.

La descalificación del adversario es lo que está primando, y no la voluntad de encontrar puntos de convergencia o una visión más o menos objetiva de lo que ocurre. “No vamos a tener consensos, pero probablemente necesitamos escucharnos para saber cómo podemos actuar unos y otros, porque tenemos que suponer que nos interesa, o nos debería interesar, la suerte de los pobres, de los excluidos, la justicia”.

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