Patricia Arroyo explica por qué el maltrato a la mujer

Hipólito Contreras

Estuve 15 años casada, fue una época bonita, soy amante del matrimonio, el maltrato no de una persona agresiva, vulgar, violenta o inculta, no lo era al principio, pero era una persona que traía un problema psicológico, mental, bipolar, diagnosticado y medicado, cuando deja de tomara el medicamento, los último cinco años fueron de terror, expresó Patricia Arroyo, madre maltratada.

“Sufrí los maltratos más recurrentes, físico, psicológico y económico, cuando se conjuntan este tipo de situaciones en la vida de una persona, se magnifica este tipo de asuntos, por que no sabes para dónde ir”.

Yo vivía en Tamaulipas, lo peor pasó en los últimos cinco años, cuando mis hijos estaban pequeños, pero no es tanto mi vida personal lo que quiero comentar, sino cómo nos sentimos las mujeres cuando estamos ante un maltratador voluntaria o involuntariamente, nos sentimos pequeñas, totalmente devaluadas, anuladas, es terrible cuando te dicen que tu voz nadie la escucha, no sirve para nada lo que hagas, sin mi no vas a salir adelante, sin el apoyo de un hombre no eres nadie, cuando ya se repite tantas veces te lo crees, tu autoestima está totalmente por el suelo, expresó.

El llamado es este, expresó, compartirles un poco de lo que yo viví y por qué se generó, yo vengo de una familia estable, normal, como todas las familias tenemos papá, mamá, hermanos, con educación satisfactoria, con buenos ejemplos, sin embargo cuando unimos nuestra vida a otras personas ya sea en amistad, un noviazgo, matrimonio, debemos de ver con quién estamos tratando.

Esto, dijo, viene de familias disfuncionales, no rotas, yo soy mamá divorciada y creo no tener hijos con malos ejemplos o hábitos, simplemente son familias disfuncionales, con golpes, diálogos fuertes, insultos, sometimiento, esas familias van a degenerar en este tipo de problemas a largo plazo,

El problema que hoy vivimos las mujeres en Puebla y el país no es que sean los hombre los malos y las mujeres las víctimas, s un problema que tiene que ver con las raíces transgeneracionales, cómo nos educaron y cómo están parado nuestros hijos, si queremos que esto cambie no vamos a poder acabar con todos los violadores y maltratadores de la noche a la mañana, eduquemos a nuestros hijos, lo que hay en nuestra casa, los niños y niñas tienen derecho a ser felices.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Categorías