Con cápsulas radioeducativas en tseltal y tsotsil, indígenas de Chiapas aprenden en su lengua

Staff/Rossi

La IBERO y Germinalia A.C apoyan la labor educativa del Conafe con ‘Pautas para pensar en mi lengua’, proyecto intercultural financiado por la Fundación Kellogg

En Chiapas, más de 500 mil personas en edad escolar hablan como idioma materno alguna lengua indígena, y aunque en dicho estado hay una diversidad sociolingüística inmensa, como da cuenta el uso de 14 lenguas originarias con 32 variantes, la educación escolarizada en las instituciones oficiales se ofrece básicamente en castellano.

Para atender tal problemática en ese contexto, la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, Germinalia A.C y el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) se vincularon para diseñar e implementar Pautas para pensar en mi lengua, proyecto de educación intercultural que tiene lugar en varios municipios de Chiapas -y su centro en San Cristóbal de las Casas- y que es financiado por la Fundación Kellogg.

El proyecto, en el que participa el Departamento de Educación de la IBERO, inició en junio de 2019, culminó su primera fase en julio del presente año y es operado por personal académico de Germinalia, quienes a su vez apoyan el trabajo del Conafe, específicamente en la educación básica de niños y niñas de comunidades indígenas chiapanecas.

En la presentación de resultados de la primera fase de Pautas para pensar en mi lengua, el Dr. Juan Carlos Hernández Barrios, de Germinalia, recordó que el Conafe brinda una educación de carácter multigrado de preescolar a secundaria, en un ambiente de complejidad lingüística donde buena parte de las y los estudiantes pueden ser monolingües (hablantes de alguna lengua indígena) y quizá los docentes tengan un bilingüismo incipiente o más desarrollado (castellano y alguna lengua originaria).

Este escenario lingüístico al que se enfrenta el consejo es un reto inmenso que no se puede ignorar, porque si no se atiende, los esfuerzos de educación se minimizan. Por eso, uno de los objetivos del proyecto es “ofrecer una alternativa para poder navegar en esta complejidad lingüística que existe en el caso de Chiapas en particular, así como en otros estados del país”.

Es así que con Pautas para pensar en mi lengua se pretenden desarrollar habilidades del pensamiento, con base en la curiosidad natural y en la formulación de preguntas genuinas por parte del alumnado, que partan del contexto natural y cultural propio de estudiantes y docentes, y que el aprendizaje suceda en la lengua materna (indígena) de los educandos.

A partir de lo anterior, se espera que el estudiantado desarrolle habilidades de lecto-escritura, capacidad de pensamiento crítico y comprenda los fenómenos naturales en términos generales y su relación con el ser humano, tratando de incluir las perspectivas científica y del conocimiento tradicional.

Y algo clave es que “tanto docentes como estudiantes realmente se apropien de la idea de que su lengua es un vehículo de aprendizaje y un vehículo de conocimiento”, es decir, “lograr que realmente su lengua, la lengua que dominan desde pequeños, sea la manera en que desarrollan aprendizaje, aprenden y construyen su conocimiento”.

El proyecto consta de tres elementos básicos: desarrollo de la propuesta pedagógica, implementación -en colaboración con el Conafe- y un proceso de transferencia institucional, para que Pautas para pensar en mi lengua no se circunscriba al tiempo en que Germinalia, la IBERO y la Fundación Kellogg colaboren directamente con el consejo.

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La propuesta pedagógica original

La propuesta pedagógica original, al haberse emitido antes de la pandemia de COVID-19, tenía un enfoque escolarizado, es decir, contaba con trabajar en el aula distintos temas del mundo natural con base en un mapa de la experiencia de aprendizaje, una forma de identificar una pregunta detonadora que estuviera relacionada con un tema que las y los estudiantes pudieran identificar al estar en su contexto y del que tuvieran un conocimiento importante.

Con esa pregunta se esperaba generar una curiosidad genuina y plantear dos rutas generales. Una, en la que se exploraría algo de la naturaleza, por ejemplo, una planta de maíz; y la otra, en la que se exploraría la relación de esa especie -en este caso el maíz- con el ser humano, es decir, sus procesos de interacción.

Cada pregunta tenía una serie de actividades relacionadas y distintos productos que se podían generar. Y como parte de una estrategia editorial, se tenían pequeños cuadernillos de trabajo que estaban escritos en las lenguas indígenas de cada estudiante, y algunos incluían variantes específicas.

La reestructuración pedagógica

Ante la cancelación de las clases presenciales, la propuesta pedagógica original se tuvo que reestructurar de manera muy rápida, para “transformar nuestra estrategia escolarizada en una propuesta de educación a distancia, que utilizaba plataformas virtuales para la formación docente, y un material en formato de radio, una serie radioeducativa, dirigida a los estudiantes”.

La formación docente se basó en una plataforma desarrollada en Google Classroom por el Conafe, y en webinars en vivo donde Germinalia les proporcionó materiales que elaboró para que pudieran trabajar con sus grupos.

Por la inmediatez de la reestructuración, en esta estrategia a distancia sólo se pudieron incluir, además del castellano, dos lenguas originarias, el tseltal y el tsotsil. Al emplear el recurso radiofónico, se pudo utilizar la lengua oral como entrada directa para trabajar en distintos grados de profundidad y con ciertos elementos de atención multigrado; “no podíamos desarrollar con mucho detalle una atención especializada, pero sí al menos orientar ciertos esfuerzos diferenciados, dependiendo de si se trataba de preescolar, de primaria o de secundaria”.

Al tomar algunos de los elementos básicos de la propuesta original -la escolarizada-, la adaptación quedó básicamente resumida en estos puntos: que el estudiante pudiese explorar su entorno inmediato, que pudiera despertar su curiosidad genuina y generar preguntas interesantes de los temas abordados, que hubiera cierta capacidad de desarrollo de la autonomía en el proceso de aprendizaje -considerando que el tiempo en aula era mínimo y el proceso aprendizaje dependía en buena medida de cada estudiante- y que se desarrollara en su lengua originaria.

La implementación

La implementación consistió, primero, en un proceso de formación docente que estuvo compuesto de sesiones a lo largo del periodo de implementación, las series radioeducativas elaboradas en formato radiofónico y un proceso de evaluación a cargo del Departamento de Educación de la IBERO, universidad jesuita de la Ciudad de México.

La herramienta básica de formación docente eran los videos tutoriales elaborados por Germinalia – algunos de estos materiales, subidos a YouTube, estaban en español y otros en tseltal o en tsotsil con subtítulos en español-, que les dieron los elementos generales sobre Pautas para pensar en mi lengua y sobre la forma más adecuada de trabajar con sus estudiantes. Una vez que revisaban estos materiales, los docentes llenaban formularios en línea para poder retroalimentar el proceso y para obtener cierta información para la evaluación.

La serie radioeducativa

El material de trabajo para los estudiantes fue la serie radioeducativa, en la que se abordaban diferentes temas. Por ejemplo, en el de las plantas que producen frutos, la serie llevó por nombre Aprendo de los frutos, y a lo largo de ocho capítulos -cada uno de cinco minutos, aproximadamente- se desarrollaba la pregunta general de por qué las plantas producen frutos.

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Cada capítulo de la serie era una cápsula de audio, una narración en donde participaban tres personajes, que en el caso de Aprendo de los frutos eran una ardilla, un caracol y un encino -árbol que produce bellotas-, que interactuando en el bosque desarrollaron el tema. Cada capítulo estuvo acompañado de una ficha de trabajo relacionada con el tema particular de la cápsula.

En total, en este proyecto se impartieron cuatro webinarios y 12 videos formativos a mil 497 docentes participantes -y 211 supervisores y tutores-, quienes cada semana tuvieron que implementar una cápsula de audio. Y como actividades debieron, en compañía de las y los estudiantes, salir a explorar, observar, reflexionar, pensar y discutir los temas, todo en lengua indígena, ya que la estrategia establecida por el Conafe fue que cada docente visitaría cada comunidad una o dos veces a la semana, para trabajar con su grupo durante una o dos horas.

Las instituciones participantes

La Universidad Iberoamericana Ciudad de México participó directamente en Pautas para pensar en mi lengua con una evaluación de este proyecto, además de haber externado su opinión sobre los materiales diseñados y las estrategias implementadas, con la idea de avalar académicamente lo desarrollado por el equipo de docentes de Germinalia, que son expertos en el diseño de material educativo intercultural, detalló la Dra. Hilda Patiño Domínguez, directora del Departamento de Educación.

Asimismo, este departamento fue el encargado de manejar el presupuesto económico que a este proyecto destinó la Fundación Kellogg, que extenderá su apoyo por dos años más, es decir, hasta julio de 2023.

Por su parte, el Consejo Nacional de Fomento Educativo es la organización a través de la cual opera el proyecto, porque Conafe es quien recluta a los maestros/as, llamados líderes educativos comunitarios (LECs), para que impartan clases en la comunidades, con el fin de que las y los estudiantes no sólo aprendan a escribir y leer en español, sino también a escribir y leer en sus propias lenguas.

Presentación

En la presentación de Pautas para pensar en mi lengua, además del Dr. Hernández Barrios y la Dra. Patiño Domínguez, también participaron: Lic. Sandra Cedillo Torres, Consejo Nacional de Fomento Educativo; Lic. Virginia Santiz López, Germinalia; Verónica Fernández de Castro Robles, Fundación Kellogg; Dr. Luis Medina Gual, coordinador del Doctorado Interinstitucional en Educación de la IBERO y encargado de evaluar el proyecto; y Mtra. Sylvia Schmelkes del Valle, vicerrectora académica de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, quien comentó el proyecto.

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