Autotrascendencia y sentido de vida, vías para prevenir el suicidio: experto

Staff/Rossi

El amor, amar y saberse amado, alcanza a elaborar un asidero para la existencia y prevenir el suicidio

La persona que enfrenta una situación suicida envía señales de auxilio que no son atendidas por la familia ni por la sociedad

El suicidio es una de las variantes de otros tipos de violencia como la estructural y de género

Las personas que han experimentado comportamiento suicida no mortal logran mantenerse con vida al tomar conciencia de su vulnerabilidad, al desarrollar resiliencia frente a situaciones límite, al priorizar la búsqueda de su propio bien y el bien común antes que atender los impulsos de placer y poder.

Así lo reporta el Dr. Sergio Molano, académico del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana, en el artículo Sentido de vida y autotrascendencia en personas que han experimentado conductas suicidas, que será publicado en la Revista Nous de la Asociación Española de Logoterapia y Análisis Existencial de Viktor Frankl.

El artículo presenta resultados de una investigación de mayor envergadura titulada Sistematización de experiencias significativas para la reconstrucción del tejido social: el caso de una AC en Cd. Juárez, que dirige la Dra. Celia Mancilla, académica del Departamento de Psicología de la IBERO en conjunto con el EQUIDE.

En un video publicado en el canal de YouTube de la División de Investigación y Posgrado de la IBERO, el Dr. Sergio Molano recordó que el Centro Familiar para la Integración y el Crecimiento (CFIC) de Ciudad Juárez que dirige Sylvia Aguirre solicitó apoyo de la IBERO para reforzar sus objetivos.

La sitio web del CFIC aclara que el Centro se enfoca en “contribuir a la Integración de las Familias, a través de procesos de duelos sanos, psicoterapias y talleres de desarrollo humano, con un equipo capacitado en el área y que incida en incrementar la calidad de vida y manejo de situaciones de conflicto”.

Por esta invitación, el Dr. Sergio Molano se encargó de analizar uno de los ejes de la investigación: el sentido de vida y la autotrascendencia frente al suicidio. El académico de la Maestría en Desarrollo Humano de la IBERO recuperó siete experiencias de personas que experimentaron ideas suicidas recurrentes en los últimos 10 años y 3 intentos de suicidio frustrado.

El académico se preguntó: ¿Qué factores contribuyen a que las personas con conductas suicidas no hayan consumado el acto? Entre las respuestas, el profesor encontró que “la posibilidad de darle un sentido a la vida y la autotrascendencia son constructos existenciales que previenen y evitan las conductas suicidas. El amor, amar y saberse amado, alcanza a elaborar un asidero para la existencia”.

El académico aclaró que la conducta suicida no busca poner fin a la vida sino poner fin al sufrimiento. No es una conducta impulsiva sino planeada con algunas etapas identificadas por la literatura especializada.

  • Gesto suicida.
  • Crisis suicida.
  • Tentativa de suicidio.
  • Suicidio frustrado.
  • Suicidio consumado.

La persona que enfrenta esta situación envía señales de auxilio que no son atendidas por la familia ni por la sociedad. Es un problema de salud pública multifactorial que afecta anualmente a más de 20 millones de individuos, según la Organización Panamericana de la Salud (2019).

De acuerdo con el artículo, el suicidio es una de las variantes de otros tipos de violencia como la estructural y de género. Entre los factores de riesgo para desarrollar esta conducta se encuentran la violencia intrafamiliar, el abuso sexual a temprana edad, la incapacidad para resolver problemas, para establecer relaciones interpersonales profundas significativas y el deseo de morir.

El sociólogo Émile Durkheim definió que “la muerte autoinflingida se relaciona mucho más con una sociedad enferma, que con un individuo enfermo”. A partir del análisis del contenido de las entrevistas que realizó el Dr. Sergio Molano, las narrativas manifiestan que las personas viven situaciones de vida que rebasan su capacidad para afrontarlas, sienten frustración, desesperación, soledad y vacío existencial.

El trabajo indica que “el análisis existencial permite un abordaje para comprender la propia vulnerabilidad como elemento del proceso resiliente. La posibilidad de resignificar la propia experiencia suicida, para convertirla en bien y bienestar, se corresponde con la búsqueda continua del sentido”.

 

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