Teologías feministas, una forma de mirar estructuras que privilegian a unos y marginan a otros

Rosi A. G. 

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Todas las vertientes teológicas feministas coinciden, comparten y reconocen, desde el análisis crítico y la práctica cotidiana, que lo que se gestó como una inquietud por el género se ha convertido desde hace ya varias décadas en una forma diferenciada de ver las estructuras que privilegian a unos (as) y marginan a otros (as), señaló la Mtra. Marisa Noriega Cándano, consejera de la Cátedra de Teología Feminista ‘Carmen Montull Vallés’ de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

Raza, condición social, preferencia sexual, creencias religiosas, nacionalidad, edad, capacidades y tantos otros factores, son los que “se entretejen para discriminar a la mayoría de las personas, sobre todo a las mujeres, que no tienen cabida en este sistema heteronormativo, patriarcal, que nos rige y detenta el poder”, añadió la maestra, durante la ceremonia de clausura del diplomado latinoamericano en línea ‘Enfoque feminista de la teología cristiana 2019’.

En la clausura de este diplomado, un proyecto de la Cátedra de Teología Feminista, realizado con el soporte de la Dirección de Educación Continua (DEC) y la Dirección de Enseñanza y Aprendizaje Mediados por Tecnologías (DEAMeT), ambas de la IBERO, Noriega dijo que los movimientos feministas y la teología feminista surgieron de una manera entrelazada, es decir, la acción política y la reflexión teológica se combinaron y se dieron la mano desde esos albores.

Y no obstante que, a lo largo del recorrido de las distintas olas del feminismo ha habido momentos de encuentro y de desencuentro entre las teóricas feministas, las activistas feministas y las teólogas feministas, esas tensiones y puntos de quiebre han sido de mucho aprendizaje y han servido para adquirir madurez a las prácticas dentro de los movimientos feministas, en el desarrollo y propuestas de las teóricas feministas, y en la reflexión de los discursos teológico-feministas.

“Todas ellas han dado pasos significativos que les han ayudado a estar muy alertas y a adaptarse a los nuevos retos y acontecimientos, sin perder la capacidad de transformación”. Prueba de ello es que, a partir de los años de 1960 y 1970, se fueron incorporando a la práctica y a los discursos nuevos sujetos emergentes, y esto contribuyó al surgimiento de las nuevas teologías feministas, como la mujerista, la humanista, la latino, la ecofeminista, la teología queer, las teologías decoloniales.

Marisa destacó que las teólogas feministas, y teólogos, desde sus diversos contextos se han esforzado por aportar y emplear distintas categorías analíticas, marcos conceptuales y teorías críticas, e incluso han acuñado una nueva terminología para renombrar y resignificar los conceptos tradicionales; terminología “que ayuda a cambiar nuestra Mirada, nuestro concepto y nuestra manera de comprender”.

“Además de que renombran y resignifican los conceptos tradicionales, han logrado deconstruir las dualidades opuestas, excluyentes y jerarquizadas, tanto en el lenguaje como en la práctica, y las han sustituido con la creatividad y fecundidad de las paradojas”.

Las teologías feministas, abundó la consejera, además de ser críticas, liberadoras, holísticas y encarnadas, se oponen a las exclusiones, se esfuerzan por deconstruir las teologías sexistas y se esmeran por construir nuevas alternativas, por ejemplo, la sororidad (solidaridad entre mujeres en un contexto de discriminación por cuestión de género), término que implica todo un comportamiento y una actitud, que incluyen el cuerpo y las experiencias de las mujeres como categorías de análisis.

El valor de la palabra de las mujeres

Para la licenciada Ángela Trejo Haager, teóloga invitada y pastora luterana, la recuperación de la palabra y el valor de la palabra de las mujeres ha decaído dentro de todo un sistema, tan opresivo, conservador y radical, que “el papel de la mujer, o la voz de las mujeres, cuesta mucho trabajo que sea escuchada, que sea valorada y que sea tomada en cuenta, aun cuando tengamos títulos o aun cuando hayamos llegado a una ordenación como pastoras dentro de una Iglesia”.

Por eso para ella resulta de gran importancia la palabra de las mujeres; pero también la palabra escrita, la palabra documentada. Igualmente, importante es que, las y los profesores del diplomado ‘Enfoque feminista de la teología cristiana’, le insistan al estudiantado que se prepare; algo fundamental en un mundo tan complicado, porque “si no hay una preparación para defender nuestros derechos, no vamos a llegar a ningún lado”.

“Está en los registros de la historia que esas mujeres que se prepararon, que se apuntaron, que caminaron, que tuvieron que meterse a estudiar, que tuvieron que meterse a realizar sus argumentos de manera inteligente, fue la punta de lanza para poder insistir dentro de la Iglesia para realizar algunos cambios”.

Resaltó así la cuestión de la palabra de las mujeres, una palabra que se ha preparado, una palabra liberadora, una palabra que va a ser capaz de ser escrita o dicha en los espacios necesarios y posibles; para que el papel histórico de la palabra de las mujeres en la Iglesia no se quede solamente en una insistencia o en un alzar la voz.

Tras felicitar a las alumnas y alumnos de este diplomado, que cursaron para poder ser una voz preparada, animada y distinta a lo que se está escuchando, les pidió ser justos y precisos en las palabras que se digan, para poder ser una alternativa.

“No queremos seguir teniendo una sociedad que nos consuma, una sociedad que nos dicte por dónde ir. No queremos ser los hombres y las mujeres dentro de las Iglesias aquellas personas que nos acomodemos a los sistemas. No queremos ser en este momento ni mujeres ni hombres que respondamos a sistemas que ya están acomodados. Este diplomado en particular nos invita a ser diferentes y nos invita a buscar otros caminos de vida, de justicia y de misericordia”.

Por su parte, el Dr. José de Jesús Legorreta Zepeda, académico del Departamento de Ciencias Religiosas de la IBERO, reconoció que se tiene una deuda histórica y global con las mujeres, pero también con el medio ambiente y con muchas otras cosas. En este contexto, consideró al diplomado como algo muy valioso, porque trata de aportar bastante en la formación, en el espíritu crítico, en ensayar y en situar la Mirada que se trata de proponer desde la teología feminista.

Además de los mencionados, en la ceremonia de clausura también estuvieron presentes: el Mtro. Randolfo González de la Mora, director Educación Continua; la Mtra. María Andrea González Benassini, consejera y coordinadora académica de la Cátedra; así como docentes y estudiantes del diplomado latinoamericano en línea ‘Enfoque feminista de la teología cristiana 2019’.

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