CULTURA COLECTIVA
El día de hoy la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, contó algunos detalles de la reunión que sostuvo el día de ayer con el secretario de Seguridad de Estados Unidos, Markwayne Mullin, y ambos acordaron seguir trabajando en materia de seguridad bajo un principio que México ha defendido desde el inicio del gobierno actual: la colaboración, pero con respeto a la soberanía nacional.
El encuentro ocurrió en un momento en que la relación bilateral entre los dos países atraviesa una de sus etapas más tensas, marcada por presiones migratorias, aranceles y operativos militares en la frontera.
Qué se acordó y qué significa para México
La reunión derivó en un compromiso mutuo de continuar los canales de cooperación en seguridad entre los dos gobiernos. La frase que define el tono del acuerdo es precisa: colaboración, sí, pero con respeto. No es retórica vacía: es la condición que Sheinbaum ha repetido desde que asumió la presidencia cada vez que Washington ha intentado empujar sus propias agendas —despliegue militar, extradiciones exprés, listas de cárteles— dentro del territorio mexicano.
En los meses previos, la relación bilateral había estado marcada por una serie de roces: desde la amenaza de aranceles hasta declaraciones de funcionarios estadounidenses que cuestionaban la capacidad de México para combatir al crimen organizado. Que ambas partes salgan de esta reunión con un acuerdo público —aunque sea de principio— es una señal de que ninguno de los dos gobiernos quiere una ruptura formal en materia de seguridad.
La postura de Sheinbaum: firmeza sin confrontación abierta
Lo que ha hecho Sheinbaum con la relación con Estados Unidos es distinto a lo que se esperaba de ella al inicio de su gobierno. No ha cedido en los puntos simbólicos —la soberanía sigue siendo línea roja— pero tampoco ha buscado el conflicto frontal que algunos analistas anticipaban. La fórmula es más pragmática: negociar desde la postura, no desde la confrontación.
Esta reunión con el secretario de Seguridad entra en ese patrón. La estrategia diplomática de Sheinbaum frente a Trump ha sido consistente: presentarse como interlocutora legítima, no como subordinada. El resultado concreto de este acuerdo —si habrá operativos conjuntos, intercambio de inteligencia o protocolos fronterizos nuevos— es lo que todavía está por verse.
Lo que sí queda claro es que México no firmó un cheque en blanco. La palabra ‘respeto’ en el comunicado no es adorno: es el límite que Sheinbaum lleva meses dibujando ante Washington, y que esta vez quedó registrado en un acuerdo explícito entre los dos gobiernos. Para la política interior mexicana, eso también cuenta.
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