Disminuye Moody’s calificación a México

LA JORNADA

Moody’s bajó la calificación de riesgo de crédito de México en un escalón, de Baa2 a Baa3, para ubicarla sólo un nivel arriba del llamado “grado de inversión”, límite que marca la posibilidad de caer en incumplimiento.

Al mismo tiempo, la firma financiera cambió la perspectiva de la deuda pública del país de “negativa” a “estable”, lo que implica que en una próxima revisión –dentro de 12 a 18 meses– se mantendrá como quedó ahora.

Moody’s hizo este anuncio una semana después de que otra de las grandes calificadoras, Standard & Poor’s, cambió de “estable” a “negativa” la perspectiva de la deuda soberana, lo que aumenta la probabilidad de que esa agencia degrade su calificación para México en los próximos 18 meses.

La valuación de la deuda determina la probabilidad de que gobiernos y empresas incumplan con sus obligaciones. En el nivel en que se encuentra México el riesgo de impago es marginal, pero al reducir la calificación el costo de financiamiento (la tasa de interés a la cual se contrata deuda) puede aumentar.

Dos de las tres principales agencias (la tercera es Fitch) ubican ahora a México a un peldaño de perder el grado de inversión. El nivel Baa3 de Moody’s converge con el BBB- estable de Fitch, mientras S&P mantiene la calificación sólo un escalón arriba, en BBB.

El recorte, según Moody’s, se debe al debilitamiento sostenido de la posición fiscal, es decir, el diferencial entre ingresos y gastos del gobierno federal, el aumento de la deuda pública y las presiones sobre el presupuesto relacionadas con el apoyo financiero a Petróleos Mexicanos (Pemex).

Destacó que el deterioro fiscal se aceleró desde 2024 y podría continuar debido a la rigidez del gasto, la base tributaria limitada y el respaldo financiero recurrente a Pemex.

Estos factores, explicó, han reducido la capacidad del gobierno para estabilizar la deuda en un entorno de bajo crecimiento económico.

Detalló que a pesar de los esfuerzos por reducir el déficit fiscal, hay otras prioridades, como la soberanía energética y un modelo de gasto redistributivo, que han debilitado las bases de la política fiscal.

Además, han contribuido a aumentar el déficit y a un deterioro de las métricas de deuda más rápido de lo previsto.

“La posición fiscal de México se ha debilitado en relación con sus pares calificados en Baa y su vulnerabilidad a choques fiscales ha aumentado, en particular, porque esperamos que el crecimiento económico se mantenga moderado en el corto plazo”, comentó la institución financiera.

Sin embargo, la calificación Baa3 toma en cuenta la fortaleza de México, respaldada por una economía grande y diversificada y por el acceso preferencial al mercado estadunidense, que proporciona un ancla duradera para las oportunidades comerciales y de inversión.

Indicó que las iniciativas de las autoridades vinculadas a la inversión podrían sustentar una mejora gradual del desempeño económico en el mediano plazo.

La perspectiva estable indica que un mayor debilitamiento de la posición fiscal será gradual y se compensará parcialmente con la estabilidad macroeconómica, ya que México no enfrenta desequilibrios estructurales que amplifiquen los riesgos fiscales. “Las autoridades conservan una capacidad demostrada para ajustar las políticas monetarias y macroeconómicas en respuesta a choques”, resaltó.

En cuanto a los techos de México en moneda local y extranjera, destacó que no hay riesgos de transferencia y convertibilidad.

Margen y tiempo limitados

Víctor Gómez Ayala, economista en jefe de Finamex, dijo que el gobierno tiene margen y tiempo limitados para cambiar la trayectoria de sus calificaciones mediante medidas estructurales, antes de que las tres agencias empeoren sus pronósticos.

“Si bien la perspectiva estable acota el impacto inmediato, la consolidación fiscal está incompleta, el crecimiento económico es insuficiente para aliviar la aritmética de la deuda y el pasivo de Pemex es un asunto sin resolver”, señaló.

Resaltó que si bien Moody’s no anticipa un segundo recorte inminente, en el corto plazo no hay certeza de que la deuda sea inferior a 55 por ciento del PIB ni de que baje el riesgo contingente de Pemex.

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