DEBATE
Por Roberto Desachy Severino
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A veces, se presentan coyunturas complejas, que ponen en riesgo la viabilidad misma de las instituciones, como sucedió el año pasado en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), cuando ocurrió un paro de labores, que –afortunadamente para el estado – duró menos que los sufridos por otras organizaciones públicas de educación superior del país: Alumnos entregarán instalaciones físicas de CU este lunes; el miércoles es el regreso a clases presenciales
El parón –cualesquiera que hayan sido sus causas- generó un daño por varios millones de pesos a la BUAP, que, no obstante, bajo la conducción y liderazgo de la rectora Lilia Cedillo Ramírez logró mantenerse a flote y convertir la crisis en una oportunidad de instrospección, para hacer un replanteamiento profundo, como el que vive hoy la máxima casa de estudios de la entidad: Cierran en la BUAP jornadas de trabajo con estudiantes

Además de esa afectación por el frenón de actividades en 2025, este mismo año la BUAP sufrió un recorte presupuestal del gobierno federal por 359 millones de pesos. Ello implica que cada día la más importante universidad pública del sureste de México tiene un millón de pesos MENOS para docencia, investigación, cultura, etc.
Pese a ello, la universidad no ha dejado de realizar sus actividades educativas, de investigación, administrativas y continúa con su crecimiento en infraestructura, con programas novedosos y megaobras como Consejo Académico de Gobernanza Artificial, el comedor universitario, el bachillerato en CU2, etc: Video: En el segundo semestre de 2026 estará listo el Comedor Universitario BUAP, destacó Lilia Cedillo

Mientras otras instituciones públicas de educación superior del país – como las de Zacatecas, Guerrero, Oaxaca, Hidalgo, Veracruz y Campeche, por citar solamente algunas – enfrentan graves problemas políticos y económicos, la administración de Lilia Cedillo tiene a la BUAP entre las pocas macrouniversidades de México con finanzas sanas e, incluso, a prueba de parones y recortes: Layda Sansores, Rocío Nahle, David Monreal y la difícil relación de la 4T con la educación superior pública
CARLOS TALAVERA Y SU REGRESO DEL INFIERNO
El 19 de marzo del 2019, diversas organizaciones sociales encabezadas por Carlos Talavera Pérez externaron su respaldo a Luis Miguel Barbosa Huerta como candidato a la gubernatura: Organizaciones sociales dan espaldarazo a Luis Miguel Barbosa

El 21 de mayo del mismo año, en el contexto de la elección extraordinaria tras la muerte de Martha Erika Alonso, la Asociación de Comerciantes del Valle de Serdán –dirigida por Talavera Pérez- se sumó a la postulación de Barbosa Huerta, quien después ganaría la gubernatura: Grupo de Carlos Talavera se suma a Miguel Barbosa
El 1ro de agosto, Luis Miguel Barbosa tomó protesta como titular del Ejecutivo estatal y apenas 18 días después, Talavera Pérez fue enviado –literalmente – al infierno, cuando la Fiscalía General del Estado (FGE) de Gilberto Higuera Bernal le armó con inusitada celeridad un expediente penal, que le valió cinco años de condena al líder de diversas asociaciones de comerciantes y luchador social desde hace varias décadas: Los sacan de San Miguel y mandan a cárceles federales a 9 presos, incluido Carlos Talavera
A todas luces, se convirtió en un preso político más, como lo denunciaron en diversas ocasiones sus compañeros, que sin éxito intentaron conseguir la liberación. Carlos Talavera fue enviado a Chiapas, donde enfermó, bajó varios kilos y estuvo cerca de la muerte, solamente porque se “atrevió” a advertirle a un gobernador que los chiapanecos a los que había encargado la seguridad de la entidad estaban coludidos con los grupos de la delincuencia, que extorsionaban a los comerciantes.
Sí, hubo varias denuncias por la utilización del aparato estatal de justicia, para “castigar” a personajes incómodos en el régimen barbosista, como le sucedió a Talavera Pérez, quien se defendió, mantuvo su cordura y esperó a que el viacrucis s finalizara para él.
Esto ocurrió con su liberación, ya en el gobierno sustituto de Sergio Salomón Céspedes, quien dedicó buena parte de su administración a sacar a Puebla del atraso y el rencor al que había estado sometida los años previos.
Fuera del infierno en que lo metió un político al que él y sus organizaciones habían apoyado en campaña, hoy Carlos Talavera Pérez gana peso, después de recuperar su personalidad, carácter y retomar el trabajo de varias décadas al frente de diversas agrupaciones: En Puebla sí hay presos políticos, afirma dirigente de comerciantes y transportistas