Con innovación y esfuerzo, posible mitigar efectos de la pandemia en educación: experto

Staff/Rossi

Especialista de la Universidad de Harvard impartió la plática ‘Construir un renacimiento educativo durante la pandemia de COVID-19’

Para mitigar el efecto que ha causado la pandemia en el ámbito educativo, se requerirá de mucha innovación, esfuerzo y de no resignarse, sino de hacer lo mejor posible; de enseñar en verano, sábados y domingos, pues está en juego el futuro de niñas y niños, de combatir el rezago que tienen y reintegrar a quienes desertaron, señaló Fernando M. Reimers, profesor de Educación en la Universidad de Harvard.

Al participar en el Foro Nacional Ante la pandemia: Buenas prácticas, que organizó el Departamento de Educación de la IBERO y otras entidades educativas, el académico señaló que la pandemia no llegó a un mundo sin problemas, sino a uno que tenía enormes desafíos educativos, en donde no todos aprenden, de falta de inclusión, desigualdad, competitividad, así como de desafíos sociales como el racismo.

“La pandemia actúa como gasolina, los empeora”.

Durante la plática Construir un renacimiento educativo durante la pandemia de COVID-19, el especialista enumeró cinco puntos que pueden anticipar los efectos en el tema educativo:

Austeridad en gobiernos: la pandemia apagó los motores de la economía del mundo al mismo tiempo, lo que provocó que las empresas cerraran. Cuando esto ocurre, los gobiernos tienen menos dinero porque recaudan menos impuestos y se hacen cargo de la cuenta sanitaria. Esto provoca endeudamiento.

  1. Austeridad de los individuos.
  2. Impacto en la salud y pérdida de vidas.
  3. Interrupción de las escuelas (pérdida de aprendizaje). Cuando no se ejercita lo que se está aprendiendo, se olvida lo que ya se sabía.
  4. Esto significa menos posibilidades de empleo y de seguir con los estudios universitarios.
  5. La pandemia multiplica el efecto de otros desafíos.

También, descifró siete dividendos de la pandemia:

  1. Mayor énfasis en educar integralmente (desarrollo socioemocional).
  2. Mayor aprecio por la ciencia y la tecnología.
  3. Mayor aprecio y uso de la tecnología.
  4. Mayor comunicación escuelas-hogares.
  5. Mayor valoración social de la educación.
  6. Mayor colaboración entre las y los maestros y otros actores.
  7. Mayor valoración de las alianzas.

“Creo que los sistemas educativos van a redoblar énfasis en ayudar a la gente a vivir en un mundo en donde la ciencia y la tecnología son herramientas para funcionar. Vamos a desarrollar más aprecio y humildad. Hemos aprendido la importancia de la comunicación entre la escuela y el hogar. Si las escuelas y la educación no funcionan, la sociedad no funciona”.

Añadió que, en un momento de gran injusticia –porque esta pandemia nos está afectando a todos por igual–, es importante no sólo documentarla, sino decir qué se puede hacer para mitigar este impacto.

“La pandemia es como una guerra, y pasaremos a una posguerra en donde habrá muchas personas afectadas. Este contexto, en el que estamos operando, es el momento para generar conocimiento útil para orientar sobre qué hacer” dijo.

En ese sentido, ofreció 11 ideas para la educación futura:

  1. La educación tiene que ser integral o no ser.
  2. La educación tiene que llevar a la gente a generar un proyecto de vida.
  3. La ética será más importante porque la idea de salir con solidaridad de esta crisis es algo que se aprende.
  4. Preparación para lo desconocido (flexibilidad, adaptación, supervivencia).
  5. Capacidad para un aprendizaje más profundo y continuo.
  6. Personalización.
  7. Educación basada en problemas y proyectos.
  8. Currículo y pedagogía de alta calidad.
  9. Docentes como profesionales: una profesión rediseñada.
  10. Escuelas como organizaciones de aprendizaje.
  11. Colaboración entre escuelas y otras instituciones.

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