
Excelsior
Un clásico digno para el recuerdo. América y Pumas no decepcionaron. Lo dieron todo, drama, lesiones, goles y un final lluvioso, pero trepidante para dejar las cuentas pendientes con un empate 3-3 en el Estadio Banorte.
El arranque de Liguilla entre azulcremas y auriazules fue mejor de lo esperado. América tardó en quitarse la envoltura de víctima, mientras que los Pumas pecaron de soberbios al estar hasta por dos goles de ventaja.
Aunque la marca del América desde su regreso al remodelado Estadio Banorte no es positiva (un triunfo de cinco juegos), el América dejó ver que físicamente podrá sufrir, pero con el orgullo a flote.
HOSPITAL AZULCREMA Y VENTAJA FELINA
Antes del pitazo inicial de Luis Enrique Santander, el plan de André Jardine fue afectado por la baja de último momento de Brian Rodríguez, el mejor elemento ofensivo de las Águilas (molestias físicas).
Pero el resguardo del uruguayo por precaución se convirtió en la menor preocupación de André Jardine y su cuerpo técnico, porque sumada a la fractura previa de Raúl Zúñiga, durante el juego las Águilas se convirtieron en papel, con las lesiones de Cristian Borja y de Sebastián Cáceres.
El lateral Borja sufrió un fuerte golpe en la rodilla, por lo que ameritó su traslado al hospital, mientras que el uruguayo Cáceres resultó con un golpe en el pómulo; Erick Sánchez también quedó tocado de un golpe en la cabeza.
Sobre la cancha, los Pumas brindaron las primeras explosiones. Gol tempranero de Juninho (4’) y un amplio dominio que hizo sentir incómodo al América; los auriazules se comportaban como locales en el Coloso de Santa Úrsula, pese al potente y unísono apoyo de las gradas para el americanismo.
Sin embargo, el América aprovechó un descuido en las marcas y con un tiro cruzado Isaías Violante lo emparejó (12’).
Entre el infortunio de América en ser un hospital, Cristian Borja quedó fuera de combate por una lesión en la rodilla. Quedó atrapado en una jugada ocasionada por su compañero Rodrigo Dourado sobre Rodrigo López.
Pese a que el colombiano quedó sobre el césped, la jugada siguió su curso en posesión de los felinos, en ley de la ventaja marcada por Santander. La jugada de inmediato terminó en gol de Uriel Antuna al aprovechar un rebote del guardameta Rodolfo Cota (43’).
REACCIÓN ÉPICA Y PENALES SALVADORES
Para la segunda parte los Pumas cayeron en bipolaridad. Silenciaron por momentos los cánticos de la localía, con el 1-3, un disparo frontal de Jordan Carrillo (52’).
Efraín Juárez y los suyos se durmieron en sus laureles. Olvidaron que un orgullo lastimado es peligroso, al menos el de las Águilas sí al arriesgar en demasía el físico en jugadas puntuales dentro del área. Un par que derivaron en faltas y penaltis para las Águilas.
Henry Martín ejecutó el primero sobre el marco de Keylor Navas (78) y Alejandro Zendejas (85’),
Penas máximas que le devolvieron la vida a unas Águilas que se niegan a regalar la eliminatoria, aunque la vuelta del próximo domingo en el Olímpico Universitario pinta más difícil; Pumas, con ventaja de empate global por su mejor posición en la tabla.
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