EXCELSIOR
El volcán indonesio Anak Krakatoa entró en erupción el viernes, expulsando hacia el cielo una columna de ceniza de más de tres kilómetros, informaron las autoridades. La isla volcánica emergió del mar a principios del siglo pasado a partir del cráter formado tras la erupción del monte Krakatoa en 1883, una de las más mortíferas y destructivas de la historia.
Anak Krakatoa, que significa “Niño de Krakatoa”, arrojó espesas cenizas sobre el estrecho que separa las islas de Java y Sumatra. Por el momento no hay informes de daños o víctimas tras la erupción que tuvo lugar a las 08:46 horas (locales).
“La altura de la columna de erupción alcanzó los 3.000 metros por encima de la cumbre”, declaró Deny Mardiono, funcionario de la estación de monitoreo del Krakatoa, en un comunicado de prensa. “La ceniza era de color entre gris y negro, más espesa hacia el suroeste”, precisó.
Advirtió al público que no se podrá realiza ningún tipo de actividad en un radio de cinco kilómetros alrededor del cráter del volcán. El estado del Anak Krakatoa registra el segundo nivel de alerta más alto después de que las autoridades lo elevarán en 2022 debido a un fuerte aumento de la actividad volcánica.
Su cráter se derrumbó parcialmente en 2018 cuando una gran erupción envió enormes trozos hacia el océano, desencadenando un tsunami que se cobró más de 400 vidas y dejó miles de heridos. Indonesia, archipiélago del sudeste asiático, está ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, donde el encuentro de las placas continentales provoca una gran actividad volcánica y sísmica. El país cuenta con casi 130 volcanes activos.
You may also like
-
Explosiones en Siria dejan 18 heridos durante la visita de Macron; “conocía los riesgos”, dice
-
Crece la desesperación en Venezuela: familias denuncian retrasos para recuperar a sus desaparecidos
-
Mientras EU presiona por el T-MEC, China busca acercarse a México
-
Aumentan a 2 mil 645 los muertos por terremotos en Venezuela
-
Venezuela: los terremotos dejan daños por 37.000 millones de dólares y miles siguen sin hogar