Ale Xilotl
México ya no puede ser el país donde la gente desaparece. Hace unos días desparecieron 4 estadounidenses en Tamaulipas. Como ellos, casi a diario mexicanos salen de casa y no regresan. Esto trae graves consecuencias.
Hay pérdida de confianza entre autoridades de las naciones; existen pueblos que se están vaciando, la inversión disminuye en las poblaciones alejadas, o quién va a querer abrir un negocio si seguramente será extorsionado.
Pero sin duda, esto no deja de ser un problema más profundo y obedece a que los territorios son peleados por criminales o narcoterroristas que quiere buscan más poder para contrabandear, pasar droga, y muchas veces el destino es Estados Unidos. Allá la población está muriendo por sobre dosis y acá, caen muertos por los narcotraficantes.
Esto debe terminar.
Pero debe quedar muy claro que es un problema compartido entre ambos países, por eso las soluciones y responsabilidades deben venir de ambos lados.
La frontera militarizada de nada servirá si de este lado no le ponen más ganas para una gran estrategia de inteligencia contra el crimen. Contra los narcoterroristas de los carteles se necesita estrategia e investigar a las autoridades cómplices o coludidas.
En este caso, la Fiscalía de Tamaulipas tiene muchas explicaciones que dar.
Aquí ya no podemos con los abrazos, ya no queremos abrazar deudos. Oro para que se pacifique nuestro país, y todos los que salen por las mañanas de casa, regresen a salvo.
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