El agua, riesgo de desastre o escasez grave, según la zona del mundo

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Las inundaciones, las sequías y otras catástrofes relacionadas con el agua están aumentando a causa del cambio climático y, dado el crecimiento demográfico y la disminución de la disponibilidad de ese recurso en muchos lugares, se incrementará la cantidad de personas que sufren por esos fenómenos, advirtió este martes la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

En un nuevo estudio, la OMM alerta de una gestión fragmentada e inadecuada del agua y destaca la insuficiencia de recursos para afrontar la emergencia climática que atraviesa el planeta.

Según el documento, es urgente mejorar la gestión cooperativa del agua, adoptar políticas integradas sobre el agua y el clima, y aumentar la inversión en este preciado bien que sustenta todos los objetivos internacionales sobre desarrollo sostenible, adaptación al cambio climático y reducción de riesgos de desastres.

Cambian los patrones de lluvias

El informe explica que los cambios en las precipitaciones tanto mundiales como regionales debidas al calentamiento global están transformando los patrones de lluvias y las estaciones agrícolas, impactando la seguridad alimentaria y el bienestar humano.

El secretario general de la OMM recordó que el año pasado continuaron los eventos extremos relacionados con el agua.

“Las lluvias extremas causaron inundaciones masivas en Japón, China, Indonesia, Nepal, Pakistán e India. Millones de personas fueron desplazadas y cientos murieron. Pero no es sólo en el mundo en desarrollo donde las inundaciones han provocado grandes trastornos. Las inundaciones catastróficas en Europa también dejaron cientos de muertos y daños generalizados”, dijo Petteri Taalas.

Añadió que la falta de agua sigue siendo una causa importante de preocupación para muchas naciones, especialmente en África, donde más de dos mil millones de personas viven en países con estrés hídrico y carecen de acceso a agua potable y saneamiento.

“Debemos despertar”

“Necesitamos despertar a la crisis del agua que se avecina”, subrayó Taalas.

La OMM cifró en 3600 millones a las personas sin un acceso adecuado al agua al menos un mes al año en 2018 y prevé que para 2050 esa cifra supere los 5000 millones.

El total de agua en la superficie de la tierra y en el subsuelo, lo que incluye los hielos, ha decrecido un centímetro anualmente durante los últimos veinte años y la situación empeora toda vez que sólo el 0,5% de esa agua es dulce utilizable.

Además, desde al año 2000, los desastres relacionados con las inundaciones han aumentado en un 134% en comparación con las dos décadas anteriores. La mayoría de las muertes y pérdidas económicas por inundaciones sucedieron en Asia, donde deben reforzarse los sistemas de alerta temprana.

Por otra parte, el número y la duración de las sequías se incrementaron en un 29% en el mismo periodo. La mayoría de las muertes por sequía se registran en África, lo que denota que ese continente también precisa de sistemas de alerta sólidos.

El informe afirma que para lograr el bienestar social, económico y ambiental a largo plazo es preciso lograr una gestión integrada de los recursos hídricos. Sin embargo -añade-, 107 países no están en la vía correcta para alcanzar el objetivo de gestionar de manera sostenible sus recursos hídricos para 2030.

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