Abelardo Domínguez
Cuba vive bajo un bloqueo económico que durante décadas ha marcado su historia, su pobreza y también la narrativa mundial sobre lo que “debe” o “no debe” ser un pueblo. Pero en la Sierra Norte de Puebla existen otros bloqueos menos visibles. Uno de ellos se llama Tlaola.

No hay sanciones internacionales ni titulares mundiales, pero sí aislamiento político, abandono institucional y décadas de poder concentrado entre los mismos grupos, apellidos y estructuras que se reciclan generación tras generación. Mientras el mundo debate sobre Cuba, hay municipios enteros en Puebla donde parece que el tiempo no avanza.
Tlaola tiene 42 localidades y más de 20 mil habitantes, pero muchas veces pareciera no existir en el mapa del desarrollo estatal. Caminos olvidados, oportunidades escasas y una sensación constante de que nadie mira hacia allá. Como si el municipio hubiera sido condenado a sobrevivir, no a crecer.
Los pueblos no son ejemplos ideológicos ni piezas de propaganda para las derechas o las izquierdas. Son personas. Son historias. Y cuando una comunidad deja de imaginar futuro porque el poder siempre tiene los mismos nombres y las mismas manos, también existe un bloqueo. Uno más silencioso. Uno que no aparece en las noticias nacionales.
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