Siria: La Oficina de Derechos Humanos documenta siete asesinatos de civiles en medio del retorno de la violencia

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Una serie de ataques terrestres y aéreos que afectaron a varios campamentos de desplazados en la localidad siria de Idlib, el domingo pasado apunta hacia una nueva escalada de hostilidades en el noreste del país, alertó la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, expresando gran preocupación por la población de la zona.

Los ataques del domingo se saldaron con la muerte de al menos siete civiles, entre ellos una mujer, tres niñas y un niño, y las heridas de al menos otros 27, entre ellos siete mujeres, cuatro niñas y dos niños.

Al igual que en anteriores escaladas militares, los civiles son el grupo poblacional más afectado por la pérdida de vidas, con un menor acceso a los servicios vitales básicos, por la destrucción de infraestructuras esenciales y el riesgo a nuevos desplazamientos, todo ello agravado por unas duras condiciones meteorológicas, una nefasta situación humanitaria y económica y un brote de cólera.

El aumento del nivel de las hostilidades en octubre hizo temer que la violencia pudiera extenderse y afectar a otras zonas clave, incluida Idlib.

Estos temores se convirtieron en realidad durante la madrugada del 6 de noviembre, cuando se produjeron una serie de ataques terrestres y aéreos de las fuerzas progubernamentales afectaron a varias zonas, incluidos los campamentos de desplazados internos en las afueras de las ciudades de Kafr Jalis, Morin y Kafr Ruhin, en la zona rural oeste de Idlib, así como en las zonas de Al Sinaa y Ariha, en en el sur de Ia misma provincia.

Los ataques provocan centenares de desplazados

Los ataques más preocupantes fueron los que sufrió el densamente poblado campamento de desplazados internos de Maram, situado cerca de la ciudad de Kafr Jalis, que causaron la muerte de al menos cinco civiles y la destrucción o el deterioro de decenas de tiendas de campaña.

Según los informes recibidos por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, al menos 400 familias se vieron obligadas a desplazarse a consecuencia de estas hostilidades.

La Oficina recordó a todas las partes involucradas en el conflicto que deben cumplir estrictamente con sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario de proteger a la población civil y a los objetos civiles en el transcurso de las hostilidades.

“Deben adoptar todas las precauciones posibles para evitar, y en todo caso reducir al mínimo, la pérdida incidental de vidas civiles, las lesiones a civiles y los daños a objetos civiles: esto no es negociable”, afirma el comunicado de ONU Derechos Humanos.

Tras los asaltos a varios campamentos de desplazados internos densamente poblados, que parecen haberse llevado a cabo sin tener en cuenta su impacto letal sobre los civiles, esta situación suscita graves preocupaciones.

Por último, el organismo se dirigió a todas las partes del conflicto para insistir en que los ataques indiscriminados están prohibidos por el derecho internacional humanitario y, según las circunstancias, pueden constituir además crímenes de guerra.

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