Adelantar destapes de candidatos a la presidencia abrió una “caja de pandora”, advierte analista

Hipólito Contreras

La decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador de “madrugar” en el destape para sucederlo en la Presidencia de México, abrió una “caja de pandora” en el gabinete presidencial, afirmó el analista político Pascacio Taboada Cortina.

Comentó que causó un gran revuelo adelantar los tiempos tradicionales para exhibir –a mitad de su sexenio—las buenas, malas y peores acciones de tres mujeres y cuatro hombres que, de pronto, se ven en medio de una “luminosidad increíble” y, al mismo tiempo, en una “oscuridad intensa” durante los próximos escasos tres años de gestión que le restan al actual gobierno.

En los primeros tres años de gobierno algunos secretarios y altos funcionarios renunciaron a sus puestos por la constante intromisión presidencial en la programación y ejecución del presupuesto público, orientado de manera regular hacia la reducción, y prioridad hacia “proyectos insignia” del presidente, esto dio al traste con los planes, programas y proyectos de desarrollo del país. Las irregularidades derivadas de un gobierno y un partido nuevo, sin experiencia, y con una ideología diferente a la que había predominado por más de 74 años en el país, resultaron imposibles para conciliar intereses entre los distintos sectores políticos y económicos, formados y consolidados en los sucesivos gobiernos a partir de 1934, cuando asumió el Poder Ejecutivo el general Lázaro Cárdenas.

También hay que señalar, dijo, que la pandemia por Coronavirus trastoca la actividad económica, política y social de la población del país, con resultados desastrosos que no terminan de minar la salud y la economía de millones de mexicanos.

Hay que destacar las lamentables pérdidas de vidas de más de 250 mil personas por una atención deficiente de los sistemas de salud del gobierno.

Afirmó que, de acuerdo con analistas políticos, los tiempos para desvelar a los prospectos o precandidatos, debían ser hasta pasado el 5° Informe de Gobierno. Eso era así, porque el presidente en turno estaba consciente de que, en el momento en que había candidato, su poder empezaba a declinar, al tiempo que ascendía el del candidato.

Entre menos tiempo de exposición, el presidente en funciones aprovechaba para publicitar su obra sexenal.

Había otras reglas que se fueron moldeando al paso del tiempo, pero sin salir del esquema. Una de ellas se acredita a don Fidel Velázquez, quien decía que la política era como una fotografía: “el que se mueve, no sale”.

Todos callados y discretos, atendiendo sus tareas encomendadas. Otro elemento que se manejaba era que, “para ser Papa, hay que ser cardenal”. Se interpretaba que, para aspirar a la Presidencia, era requisito ser secretario de Estado. Nadie más entraba en el juego.

Ahora, dijo, de manera totalmente fuera de contexto, el presidente López Obrador anuncia que se está en tiempo de dar nombres de posibles candidatos a la Presidencia de la República. Habló de que en marzo tiene una cita, sin precisar.

En primer plano el presidente mencionó a dos: Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, y Marcelo Ebrard, titular de Relaciones Exteriores. También se refirió al doctor Ramón de la Fuente, Embajador de México en la ONU; a Esteban Moctezuma Barragán, Embajador de México en EEUU; la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, y a la titular de Energía, Rocío Nahle. y finalmente, Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado.

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