Ministros y líderes educativos dialogan sobre el derecho a una educación de calidad

Staff/Rossi

En el diálogo, organizado por la AUSJAL, participaron especialistas de México, Guatemala. Ecuador, Perú, Venezuela, República Dominicana, Argentina, Paraguay y El Salvador

Con el fin de conversar sobre lo que los gobiernos y sociedades de Latinoamérica y el Caribe están haciendo para alcanzar la meta de brindar una educación de calidad para todos y todas, con equidad en el ingreso y egreso, y que atienda principalmente a los sectores vulnerables y empobrecidos, la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL) llevó a cabo el Diálogo con Ministros y Líderes Educativos: Por el Derecho Humano a una Educación de Calidad en el marco del Pacto Educativo Global.

El Dr. Luis Arriaga Valenzuela, S. J., presidente de AUSJAL y rector del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), recordó que el Pacto Educativo Global es convocado por el Papa Francisco -firmado el pasado 2 de diciembre por los 30 Rectores de AUSJAL, con el Dr. Arturo Sosa, superior general de los jesuitas, como testigo de honor- y apoyado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

El pacto tiene como pretensión el pleno ejercicio del derecho universal a una educación de calidad y el propósito de contribuir a la reincorporación de los 25 millones de niñas, niños y jóvenes que están en el proceso de abandonar la escuela debido a la pandemia por COVID-19, y abrir posibilidades para los 250 millones que no accedían a la educación desde antes de la crisis sanitaria.

Con el fin de construir acuerdos para que los países de América Latina avancen de manera decidida hacia el ejercicio pleno de este derecho, la AUSJAL convocó a dialogar a ministros y líderes educativos, con el fin de “construir compromisos conjuntos para que la infancia y la juventud latinoamericana, como sujetos de derechos, accedan a un educación de calidad, adaptable a sus contextos y culturas”.

El Dr. Leonardo Carvajal, académico e investigador de la Universidad Católica Andrés Bello (Venezuela), rememoró que el Papa Francisco, en mensaje del 15 de octubre del 2020 sobre el Pacto Educativo Global, señaló que asistimos a una verdadera catástrofe educativa, apuntando a los desastrosos efectos de la pandemia del COVID-19 en la educación de los más vulnerables. Se han agravado las diferencias existentes entre los distintos estratos sociales en cuanto a la calidad de la educación recibida, y una de las causas, señalada por Francisco, es la disparidad en las oportunidades educativas y tecnológicas.

Es así que Carvajal considera que existe la obligación de determinar si la implementación de la educación online, o educación virtual, ha sido de suficiente calidad y en beneficio de todos los grupos sociales. “Porque más allá de que unos cuantos gobiernos, como el venezolano, en ejercicios de mero nominalismo pedagógico declaren su satisfacción por haber decretado la instantánea masificación de la educación on line, sin haber evaluado en profundidad lo que ha venido sucediendo con ella, afirmamos que, natura non facit saltus, la naturaleza no da saltos; y tampoco las sociedades”.

La Dra. Mónica Maruri Castillo, directora ejecutiva del Instituto Iberoamericano del Patrimonio Natural y Cultural del Convenio Andrés Bello con sede en Quito (Ecuador), comentó que nadie imaginó que el planeta enfrentaría la peor crisis del último siglo y que alrededor de 170 millones de niños estarían fuera de la escuela tratando de seguir sus estudios desde casa.

No obstante, millones de niños de las naciones de la región no tienen conexión a internet. Al mismo tiempo, miles de profesores no contaban con las habilidades digitales, la conectividad, ni los equipos para responder adecuadamente; de ahí que la brecha digital ha sido muy importante en la crisis que se ha estado enfrentando.

Ante esto, organismos internacionales, de acuerdo a su especialidad, han acudido al auxilio de los ministerios de educación para contribuir con soluciones, y el Instituto del Patrimonio no fue la excepción, pues “difundimos rápidamente para el país, para Ecuador, los parámetros para la selección de recursos educativos digitales, producto de las investigaciones que en el marco de la estrategia de integración educativa se habían obtenido; y agilizamos la publicación del manual para el docente digital, como herramienta útil y de fácil acceso para docentes”.

Por su parte, el Dr. Nicolás Trotta, ministro de Educación de la Argentina, dijo que se deben construir instancias colectivas en los países de Latinoamérica. Y en esta mirada colectiva, que se ha hecho más presente que nunca a partir de la pandemia, se debe dejar en claro que no hay salida individual, que “necesitamos la presencia y la planificación de los Estados, la construcción de consensos con todos los actores sociales, posar nuestra mirada no tanto en las diferencias, sino en las cosas que nos unen”.

Tras afirmar que no hay niños y niñas que abandonan la escuela, sino que son expulsados de la misma, señaló que es una responsabilidad de los Estados y la sociedad generar las herramientas para acompañar su trayectoria educativa y para enfrentar la realidad de exclusión tan presente en América Latina. Agregó: “no hay jóvenes que ni estudian ni trabajan, son jóvenes a los cuales no les generamos la oportunidad”; por eso, dijo que las de ellos, “no son perspectivas individuales, son desafíos colectivos”.

“Y cambiar esa realidad demanda un compromiso, el compromiso de los Estados, el compromiso de la política y el compromiso de enfrentar esos desafíos. Y creo que (en) eso nos interpela siempre el mensaje de nuestro Papa Francisco, y por eso acompañamos con enorme compromiso este desafío al que nos convoca”.

El Dr. Ricardo Cuenca Pareja, ministro de Educación del Perú -quien fue miembro del Consejo Técnico de Directrices y Normativas del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) de México-, reconoció que las grandes brechas y desigualdades educativas que existen en su país fueron mostradas claramente por la pandemia, pero no se originaron con ésta.

Empero, en estos momentos de crisis hay que poner un énfasis particular en quienes se han visto más golpeados por la pandemia en relación con la educación, poblaciones vulnerables que no tuvieron la atención requerida durante los últimos años.

El profesor Rodolfo Elías, investigador nacional de Paraguay, haciendo un análisis sobre la situación educativa de este país, afirmó que persisten grandes deudas con niñas, niños y adolescentes, y con la población en general. “En nuestro sistema educativo siguen operando mecanismos de exclusión, de discriminación y estamos bastante lejos de alcanzar los fines que hemos mencionado en nuestra Constitución”.

Si bien es cierto que se han dado aumentos significativos en la matrícula en las últimas décadas, un alto porcentaje de estudiantes que acceden a la educación abandonan la escuela. En cuanto a la exclusión educativa, ésta afecta a los grupos más vulnerables, en especial a los pobres, a quienes viven en zonas rurales, a los hablantes de guaraní, a la población indígena, a las niñas y las adolescentes. También hay escasa atención a la diversidad cultural, social y lingüística, y debilidades en las políticas de formación y acompañamiento al trabajo docente.

Además, hay riesgos importantes de la postpandemia, por ejemplo, la profundización de la desigualdad y de la exclusión educativa. “Frente a estos riesgos es necesario, por un lado, el reconocimiento de la importancia de la escuela pública y el docente, dar más atención a temas como la educación agraria, la diversidad lingüística, la educación artística, la educación de pueblos indígenas, la educación integral de la sexualidad, la igualdad de género, la educación inclusiva”.

Y el Mgtr. Hosy Orozco, director del Departamento de Educación de la Universidad Rafael Landívar (Guatemala), opinó que la pandemia está obligando a los países latinoamericanos a invertir, a aumentar recursos, incluso a hacer préstamos, muchos de ellos en favor de la salud y del sector justicia, pero en detrimento del sector educativo.

“Sólo para que tengan idea, siendo el agua potable un elemento importante para el retorno seguro (a las aulas), la Ministra de Educación, en octubre del año pasado, pedía al Congreso de la República aumentar el presupuesto para remozar, para poner agua potable en las escuelas”; y es que ella consideraba que en Guatemala hay 10 mil escuelas sin agua potable y sin servicios sanitarios.

Para dar por terminado el diálogo, en el que también participaron Franklin García Fermín, ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología de la República Dominicana; el Dr. Luciano Concheiro Bórquez, subsecretario de Educación Superior de México; y el Lic. Edgardo Ernesto Ábrego Cruz, subdirector de Asesoramiento Educativo y Modalidades de Aprendizaje del Ministerio de Educación de El Salvador; el Mtro. David Fernández Dávalos, S. J., secretario ejecutivo de AUSJAL y moderador de esta actividad, compartió dos reflexiones finales, después de realizado este “periplo por las tierras latinoamericanas”.

La educación es un agente activo y pasivo de la sociedad. Como agente pasivo, “la educación es víctima de las lacras que arrastramos en América Latina”, o sea, el racismo, la exclusión, la desigualdad, la pobreza, que se hacen presentes como obstáculos propios de la educación. “Pero también somos agentes activos, es decir, tenemos la posibilidad de incidir, para ir desde la educación mejorando y transformando la realidad de nuestros países; compartida en la región”.
Las lacras que veníamos arrastrando en América Latina se han visto profundizadas por la pandemia. Pandemia que “nos vino a afectar de tal manera que sumó a los agravios anteriores nuevos agravios, nuevas dificultades; como la exclusión digital”.
Fernández Dávalos concluyó el diálogo agradeciendo la presencia de quienes participaron. “Apreciamos mucho el interés sobre estos temas y hacemos votos efectivamente porque nuestra coordinación, unión, intercambio, puedan en verdad ayudar a la mejora de la calidad educativa en el subcontinente, particularmente en aquellas poblaciones tradicionalmente excluidas, vulneradas. Y con ello mismo, para el desarrollo incluyente, justo, equitativo, de toda nuestra América Latina y el Caribe”.

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