El 23.9% de la población de 12 años y más usuaria de Internet fue víctima de ciberacoso

Staff/Rossi

El 23.9% de la población de 12 años y más usuaria de Internet fue víctima de ciberacoso.

La situación de ciberacoso más frecuente que experimentaron las mujeres fueron las insinuaciones o propuestas sexuales (40.3%), mientras que en el caso de los hombres fue la recepción de mensajes ofensivos (33%).

Del 1 de julio al 23 de agosto de 2019 se levantó el Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) 2019, cuyo objetivo es generar información estadística para conocer la prevalencia de ciberacoso entre las personas de 12 años y más (usuarias de Internet en cualquier dispositivo), el tipo de situación de ciberacoso vivida y su caracterización.

El MOCIBA 2019 busca establecer la identidad y sexo de la persona que llevó a cabo el ciberacoso, su intensidad y el impacto causado en la víctima.

Se incluye también el porcentaje de población que declaró haber sido víctima de ciberacoso por rango de edad y nivel de escolaridad, las acciones tomadas contra el ciberacoso experimentado y las medidas de seguridad que realizó la población usuaria de Internet para proteger su información y equipos.

PRINCIPALES RESULTADOS

En México, la población de 12 y más años estimada por la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2019 es de 101.5 millones de personas. De ese total, 72.9% utilizó Internet en cualquier dispositivo en los últimos tres meses.

De la población usuaria de Internet, 23.9% declaró haber vivido, en los doce meses previos al levantamiento del MOCIBA 2019, alguna situación de acoso cibernético por las que se indagó, siendo ligeramente mayor para mujeres (24.2%) que para los hombres (23.5%).

Los adolescentes y jóvenes son los más expuestos: 28.1% de los hombres de 12 a 19 años y 36.4% de las mujeres de 20 a 29 años, señalaron haber vivido algún tipo de ciberacoso.

Tanto hombres como mujeres que vivieron alguna situación de ciberacoso en los últimos doce meses utilizaron Internet en promedio más de una hora adicional en relación con aquellos que no vivieron ciberacoso.

Las situaciones experimentadas con mayor frecuencia por parte de la población de mujeres que ha vivido ciberacoso fueron: recibir insinuaciones o propuestas sexuales (40.3%), contacto mediante identidades falsas (35.3%) y recibir mensajes ofensivos (33.9%); mientras que para la población de hombres que han vivido ciberacoso fueron: recibir mensajes ofensivos (33%), contacto mediante identidades falsas (31.6%) y recibir llamadas ofensivas (24.9%).

En 53.4% de los casos de ciberacoso no se identificó a las personas acosadoras, en 25.5% se logró detectar solo a personas conocidas, mientras que en 21% se identificó tanto a personas conocidas como a desconocidas. Cuando se logró identificar al menos a un acosador, se identificó a personas con las cuales no existía una relación cercana, es decir, conocidas de poco trato o solo de vista (20.5%); personas cercanas o en quien se pudiera confiar, tales como amigos(as) (16.6%), compañeros(as) de clase o trabajo (10.4%), exnovio(a) o expareja (7.7%) y, finalmente, familiares (4.3%).

De las víctimas que lograron identificar el sexo del agresor, 61.8% de los hombres y 54.8% de las mujeres señaló que se trataba de un hombre.

El efecto principal que ocasionan las situaciones de ciberacoso tanto a mujeres como a hombres es el enojo con 78.7% y 63.2%, respectivamente; seguido de la sensación de desconfianza, con 36.8% y 35% para mujeres y hombres, respectivamente.

De acuerdo con los resultados, se identifica que la acción tomada con mayor frecuencia ante el ciberacoso es bloquear a la persona, cuenta o página (69.2% en el caso de las mujeres, 49.1% en el caso de los hombres), seguida de ignorar o no contestar (26.6 en el caso de las mujeres, 39.4% en el caso de los hombres).

El MOCIBA se levantó en 2015, 2016 y 2017 como estadística experimental con la finalidad de investigar sobre la temática para generar información que sea útil para promover iniciativas para prevenir, atender y erradicar el ciberacoso; y a partir de esta edición, se integra al conjunto de proyectos regulares del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica.

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