El rival más difícil del tenis no siempre está del otro lado de la red

Staff/RG

Cada saque, revés y cambio de dirección representan un reto para músculos, tendones y articulaciones. Especialistas explican por qué
la recuperación y el control de la inflamación son tan importantes como el entrenamiento para mantener la movilidad dentro y fuera de la cancha.

En el tenis existen rivales visibles: el jugador del otro lado de la red, la presión de un punto decisivo o el cronómetro que marca el ritmo del partido. Pero también hay uno que rara vez aparece en las estadísticas. No hace ruido, no levanta trofeos y suele manifestarse horas o incluso días después del último punto: la inflamación que puede surgir como consecuencia de cientos de movimientos repetitivos.

Aunque suele asociarse con un deporte de precisión, el tenis también es una de las disciplinas que mayor demanda física impone al cuerpo. Cada servicio, carrera, frenado y golpe exige un esfuerzo constante de músculos, tendones y articulaciones, lo que con el tiempo puede traducirse en desgaste y lesiones por sobreuso.

Entre las molestias más frecuentes se encuentran la epicondilitis (conocida como codo de tenista), las tendinopatías del hombro, el dolor de muñeca y diversas lesiones de rodilla. Sin embargo, los especialistas coinciden en que el verdadero desafío no es únicamente la lesión, sino la inflamación persistente que puede acompañar estos procesos cuando el cuerpo no logra recuperarse adecuadamente.

“La inflamación es una respuesta natural del organismo ante el esfuerzo físico. El problema aparece cuando esa respuesta deja de ser temporal y comienza a mantenerse en el tiempo como consecuencia del sobreuso o de una recuperación insuficiente. Ahí es donde empiezan a aparecer molestias que muchas personas consideran normales, pero que son una señal de que el cuerpo necesita atención”, explica el Dr. Ricardo Guzmán, especialista en genética médica, líder en innovación farmacéutica y vocero de Lesotris.

Aunque estas lesiones llevan el nombre de este deporte, no son exclusivas de quienes practican tenis. Cualquier actividad que implique movimientos repetitivos (desde pasar horas frente a una computadora hasta cargar objetos o realizar tareas manuales de forma constante) puede generar un patrón similar de desgaste.

Por ello, la recuperación ha dejado de verse como el último paso del entrenamiento para convertirse en una parte fundamental del rendimiento físico. Dormir bien, respetar los tiempos de descanso, fortalecer la musculatura, mantener una alimentación
equilibrada y atender oportunamente los procesos inflamatorios son medidas clave para preservar la movilidad y reducir el riesgo de
lesiones.

Como parte de este enfoque integral, también ha crecido el interés por alternativas con respaldo científico. Entre ellas destaca la curcumina de alta biodisponibilidad, estudiada por su capacidad para contribuir al manejo de los procesos inflamatorios asociados al desgaste musculoesquelético. Lesotris® incorpora esta tecnología en una formulación diseñada para apoyar la movilidad y la salud articular de personas físicamente activas.

Más allá de los grandes torneos y de los partidos memorables, el tenis deja una enseñanza que trasciende la cancha: el rendimiento no depende únicamente de la fuerza, la velocidad o la técnica, sino también de la capacidad del cuerpo para recuperarse. Porque, al final, el rival más difícil no siempre está del otro lado de la red; muchas veces, está en el desgaste silencioso que acumulamos con cada movimiento.

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