Por Oscar Sánchez J.
La ideología a través de la historia se ha manifestado de diversas formas, de como justificar su manera de gobernar a través de una narrativa engañosa, de no entender los nuevos valores, ideas y creencias de una sociedad cambiante, de fragmentar a sus gobernados, de no alcanzar la unidad interna, de no dar soluciones a lo que demanda la población y de confrontación constante.
Tal parece o da la impresión que gobernar desde la ideología ya no existen alternativas para una toma de decisiones, en donde se pueda resolver problemas de gobernabilidad, en donde se pueda considerar las consecuencias, alcances y evaluar decisiones en materia de políticas públicas.
Los que gobiernan desde la ideología populista nacionalista buscan enaltecer el culto a su personalidad, sin importar el daño que le pueden hacer a las organizaciones, asociaciones, instituciones etc., cuando toman decisiones en materia de legislar, de seguridad, de salud etc.
El nacionalismo populista debe entender que estamos en un paradigma diferente a su ideología, a lo que intentan imponer a través del control “legal” de los poderes que nos dan “gobernabilidad”, la sociedad tiene ya una nueva forma de pensar, interpreta la realidad de una forma diferente, fuera de ideologías y de discursos fuera de contexto.
La forma de gobernar actual de los populistas va en línea paralela, con lo que realmente pide y exige una sociedad cambiante, no logran alcanzar el punto, donde ambas tangentes puedan coincidir y lograr una gobernabilidad auténtica, fuera de confrontaciones y una reconciliación nacional verdadera.
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