Experto: las ‘cámaras de eco’ y ‘filtros burbuja’ inciden en auge de populismos

Staff/Rossi

Ramón Salaverría, académico de la Universidad de Navarra, explicó el peligro de esos dos conceptos de comunicación muy presentes en nuestra época

Ramón Salaverría, profesor titular de Periodismo en la Universidad de Navarra (Pamplona, España), explicó que los partidos políticos se están valiendo estratégicamente de tendencias como las cámaras de eco o los filtros burbuja para ganar ventaja frente a los adversarios, lo cual está produciendo un auge de los populismos y una notable polarización ideológica.

El periodista explicó que las cámaras de eco son entornos virtuales donde buscando a personas que se alinean con nuestra visión, rehuyendo de las personas que tienen opiniones opuestas a las nuestras porque no nos gusta ser desafiados ni encontrar opiniones distintas, que en conjunto con los filtros burbuja -uso de algoritmos por parte de las páginas web para personalizar el resultado de las búsquedas-, potencian situaciones que afectan a todos.

“Si tenemos una baja tolerancia o abierta aversión, tenemos un sesgo y no lo podemos evitar, y buscamos opiniones, argumentos que respalden nuestro punto de vista y rehuimos de argumentos que desafíen nuestro punto de vista”, explicó el académico, quien impartió la conferencia Son falsas, pero no (sólo) noticias. Evolución y modelos de la desinformación que organizó el Departamento de Comunicación de la IBERO.

De acuerdo con Salaverría, hay factores tecnológicos que propician la multiplicación de la desinformación, además de una serie de factores psicosociológicos como el sesgo de confirmación, que nos lleva a no dar crédito a lo que se opone a nuestra visión del mundo. “Aunque nos coloquen evidencias incontestables de que aquello que pensamos es falso, seguimos pensando igual o aceptamos esa idea, pero al poco tiempo terminamos reincidiendo en el propio planteamiento”.

Al participar en el ciclo Los Medios de Comunicación y la pandemia explicó que los algoritmos (filtros burbuja) se preocupan poco de si los contenidos son verdaderos o falsos, más bien, se preocupan por ser adictivos, por provocar un consumo y una diseminación masiva de esos productos. Y se produce la funesta circunstancia de que habitualmente los contenidos falsos tienden a ser más adictivos que los verdaderos.

El vicedecano de Investigación de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra señaló que quienes interpretan que toda opinión que se opone a la suya es una falsedad, es entendible que terminen reduciendo el ámbito del periodismo verdadero a un territorio chiquito y en cambio tengan una descalificación general de la profesión porque todo lo que no coincide con su visión del mundo, automáticamente lo califican como mentira.

En estos momentos, la visión de muchos ciudadanos y de no pocos periodistas es que es más verdadera la opinión que la propia verdad, “lo que está llevando a una polarización opinativa de medios que concentran su foco en este territorio opinativo, descuidan la parte verdadera y generan desprestigio y alejamiento por parte de la ciudadanía”, explicó.

Añadió que, en este contexto, conviene entender los conceptos asociados a la desinformación como propaganda, bulos, leyendas urbanas, teorías conspirativas, hechos alternativos, así como las fake news.

“Expresiones que en el ámbito de la lingüística se conocen como oxímoron, es decir, son contradicciones en los términos, pues una noticia no puede ser falsa, porque en el momento en que se verifica así, pierde la categoría de noticia. La noticia necesita de la veracidad como componente epistemológico básico sin el cual no se puede hablar de noticia. Cuando hay una noticia que es falsa, pasa a ser otra cosa”, dijo.

El especialista compartió que nunca, como ahora, en la historia de la democracia norteamericana, se había producido una división tan laxativa entre personas que se alinean entre posiciones tan conservadoras. En los últimos cuatro años, hemos vivido una exposición constante y masiva de un suministro de contenidos desinformativos que tenían a Donald Trump como principal protagonista.

“Esta persona poco después de ser elegida presidente de Estados Unidos en su actividad frenética en Twitter tuvo la ocurrencia de utilizar el concepto fake news, que utilizó centenares de veces de manera desenfrenada en sus redes sociales y lo que ha ocurrido es que personas han abrazado su terminología: desde periodistas, políticas y académicos”, apuntó.

Explicó que este desenfreno de divulgar contenidos falsos ha sido inédito. Recordó que The Washington Post en un informe que publicó en enero de este año, hizo una especie de resumen de la cantidad de declaraciones falsas que hizo Trump en cuatro años, cifra que asciende a 30 mil falsedades.

En ese sentido, destacó que un hecho reciente es la infodemia con su gran cantidad de mensajes falsos, de bulos difundidos de manera discriminada a través de múltiples redes. Un fenómeno que ha tenido también presencia en México.

“Nos encontramos con grupos negacionistas, antivacunas, con teorías conspirativas y dinámicas bastante oscuras que atienden a intereses poco claros y que están utilizando procedimientos criticables desde el punto de vista de la sociedad, que están teniendo incidencia en ciertos sectores que, en circunstancias como las actuales, han tomado la decisión de no vacunarse, es decir, de personas que se han contaminado por este tipo de mensajes”, señaló.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías