#CIENCIA Calentamiento global: aritmética simple, escenario complejo

Por: Dr. Alfredo Sandoval Villalbazo

Académico del Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México e Investigador Nacional nivel dos (SNI-CONACyT)

· Durante 2019 se registraron concentraciones récord de CO2 a nivel global

Imaginemos a un grupo de náufragos que requiere remar en un bote hacia tierra firme. La corriente tiende a alejar a los náufragos de la playa, por lo que es vital remar eficientemente. Es evidente que, si no existe una organización apropiada, los náufragos se alejarán de su objetivo y tendrán un alto riesgo de sucumbir. Una situación análoga está ocurriendo en el contexto de la lucha contra el calentamiento global.

De acuerdo con los datos proporcionados por la organización independiente Carbón Brief, durante los últimos dos años las concentraciones de CO2 atmosférico asociadas a la quema de combustibles fósiles aumentaron a niveles nunca antes vistos.1 En 2019 se emitieron aproximadamente 37 mil millones de toneladas de dióxido de carbono a nivel global. Ello representa un aumento de 0.6% respecto del 2018 y, efectivamente, es equivalente a que los náufragos (es decir, nosotros) nos alejemos de tierra firme.

Un ejercicio aritmético simple permite establecer el ritmo con el cual debe reducirse la quema de combustibles fósiles para combatir con efectividad el calentamiento global antropogénico. La ONU tiene como meta un descenso aproximado de 45% en las emisiones actuales para el año 2030. Esto implica que en diez años las emisiones totales deben ser del orden de 20 millones de toneladas anuales. Un descenso de 17 mil millones de toneladas en diez años corresponde a 1.7 mil millones de toneladas por año. Obviamente ninguna pendiente positiva en este rubro resulta útil para cumplir con los objetivos de la Organización de las Naciones Unidas.

Las emisiones de CO2 por país no son uniformes. Los cinco principales países emisores son: China (nueve mil millones), Estados Unidos (cuatro mil 833 millones), India (dos mil millones), Rusia (mil 438 millones) y Japón (mil 147 millones). Es interesante observar que, si únicamente estos cinco países redujeran a cero sus emisiones en los próximos diez años, la meta para el año 2030 se cumpliría, aunque de manera ajustada.2

También es relevante observar que en un lapso inferior a 25 años podría generarse un escenario de emisiones cero global con el ritmo de descenso arriba citado (ver figura 1). En este contexto, países como Inglaterra, Holanda y Costa Rica tienen contempladas emisiones netas cero hacia el año 2050.

Las recientes cumbres contra el cambio climático se han caracterizado por la falta de acciones decisivas por parte de los países que consumen mayor cantidad de combustibles fósiles para generar su energía. Eventos tales como los incendios forestales en Australia muestran la urgencia de reducir la quema de combustibles fósiles a nivel global. No se puede engañar a la naturaleza; mientras no se adopten medidas para un descenso sostenido de los niveles de CO2 atmosférico, el bote no llegará a tiempo a tierra, y los náufragos no tendrán un buen fin.

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