Don Bernabé y su “Panadería del Centro” en Metepec, una historia de constancia que suma 44 años

EL VALLE

Metepec, Méx. – Bernabé Figueroa Rojas, de 76 años, se crio cuidando animales en San Miguel Totocuitlapilco, ya que sus padres criaban cerdos, vacas y caballos. Ingresó a la primaria en 1956 y la concluyó en 1963; un año después murió su padre, pero eso no le impidió seguir estudiando, así que entró a la Escuela Técnica Industrial “Tierra y Libertad” y egresó de la secundaria en 1966.

Dos años más tarde comenzó a trabajar en una ensambladora automotriz, donde permaneció 14 años, hasta que salió en 1982, en medio de una crisis económica. Con la liquidación que recibió pudo comprar dos máquinas y un horno giratorio, el equipo con el que arrancaría su negocio de pan, idea que surgió de su hermano Asunción, quien le sugirió aprovechar un terreno familiar. Bernabé desconocía el oficio, pero aun así decidió intentarlo.

Un negocio que nació de cero

La panadería abrió el 28 de octubre de 1982, en la calle Independencia de San Miguel Totocuitlapilco. Al inicio solo trabajaban su esposa, Margarita, y dos panaderos oficiales, quienes producían mil piezas diarias de pan blanco, bolillo, telera y pan español, además de unas 400 piezas de pan dulce; para 1985 el equipo ya sumaba cinco integrantes. El negocio se llamó “Bamby”, en referencia al venado de Disney, hasta que en 2010 lo rebautizaron como “Panadería del Centro”. Los primeros panaderos eran del mismo pueblo y antes tenían que ir hasta la Ciudad de México para trabajar en el oficio, así que aceptaron de inmediato la propuesta de Bernabé.

Como el pueblo casi no tenía comercio propio, Bernabé salía a vender a poblaciones vecinas dejando piezas de prueba en las tiendas; en poco tiempo los clientes prefirieron su producto y se convirtió en proveedor principal de la zona.

Los años dorados y las crisis que no perdonaron

La mejor época del negocio fue entre 1985 y 1996, década en la que casi no tenía competencia, daba empleo directo a cuatro personas y comenzaron a elaborar pasteles. No todo fue crecimiento, sin embargo, pues cada cambio de gobierno traía lo que Bernabé llama “crisis sexenal”, ya que las ventas caían de forma notable, siendo 1994 la más dura, al término del sexenio de Salinas. Décadas después llegó otro golpe, la pandemia de 2020, y desde entonces las ventas no se han recuperado del todo. Hoy, la panadería compite contra más de 25 negocios similares de la zona.

Una historia de familia y confianza

Para Bernabé, la panadería resolvió las necesidades económicas del hogar, pagó la escuela de sus cuatro hijas y sostuvo a la familia durante más de cuatro décadas. Hoy tres de sus nietos ya están involucrados en el negocio. Esa cercanía con los clientes, a quienes incluso les llevaba el pan a casa cuando no tenían transporte, se tradujo en lealtad, pues hay familias que compran ahí desde hace más de 15 años. “El cliente es primordial, es el que da la pauta para mejorar el producto”, asegura.

De cara al futuro, Bernabé planea remodelar el local, capacitar a su personal e innovar en la presentación de sus productos, a solo dos meses de que la panadería cumpla 44 años. A quienes decidan continuar con el negocio familiar les deja un consejo que resume toda una vida de trabajo: “Mantengan sus ideales, valores y metas, y nunca digan que no pueden, porque ¡sí se puede!. El que se derrota, lo pierde todo”.

 

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