Empresas mexicanas de clase mundial: el estándar que ya se está construyendo

Staff/RG

El Mundial puso a México en el foco internacional durante varias semanas. Con el torneo terminado, el desafío es mantener la capacidad de competir más allá de los reflectores, a través de empresas con propuestas capaces de crecer en mercados cada vez más exigentes.

Para la Asociación de Emprendedores de México (ASEM), competir con estándares globales no comienza cuando una empresa exporta o alcanza cierto tamaño: ocurre cuando una empresa identifica una necesidad sin atender, crea una solución y desarrolla la capacidad para crecer.

“Para construir una empresa de clase mundial, es necesario tener un modelo de negocio innovador que permita abrirse camino en el mercado, ofrecer más valor que la competencia y tener una operación que sostenga ese valor mientras crece”, afirma Juan Carlos Cante, presidente del Consejo Directivo de la ASEM.

Tres historias, un mismo estándar

Klar encontró una oportunidad en las empresas con necesidades de financiamiento pero sin el perfil que suelen requerir las instituciones bancarias. Fundada por Stefan Möller, la clave de su eficiencia está en la tecnología: su costo de servicio por usuario es de apenas $0.75 dólares, frente a ingresos por usuario activo superiores a $11 dólares, una diferencia que le permite competir de tú a tú con bancos y fintechs mucho más grandes. Hoy atiende a cerca de 7 millones de usuarios y alcanzó la rentabilidad en 2024.

En una industria dominada por multinacionales, Bissú y su fundador Alejandro Rivas Díaz apostaron por fabricar en México cosméticos accesibles para el mercado nacional. Más de tres décadas después, mantiene su producción en Huamantla, Tlaxcala, ha desarrollado una marca con presencia en distintas regiones de México y se ha convertido en la marca número uno en esmaltes de uñas en el país.

Nowports identificó una necesidad que durante años nadie resolvió: la logística de comercio exterior en América Latina dependía casi por completo de correos electrónicos, llamadas y hojas de cálculo. Fundada por el regiomontano Alfonso de los Ríos junto con el uruguayo Maximiliano Casal, la empresa digitalizó ese proceso y se convirtió en el primer unicornio LogTech de Hispanoamérica.

El reto es que más empresas mexicanas desarrollen las capacidades necesarias para competir en mercados de mayor escala. La Radiografía del Emprendimiento en México 2025 muestra que solo 11.8% participa en las cadenas de proveeduría de grandes compañías.

Klar, Bissú y Nowports llegaron ahí por caminos distintos, pero los tres construyeron algo propio en lugar de replicar lo que ya existía en el mercado. El Estudio de Tecnología Propietaria de las Empresas en México encontró que las empresas que desarrollan tecnología propietaria facturan, en promedio, 40 veces más que el resto.

“México ya cuenta con empresas capaces de competir en mercados exigentes. El reto es que dejen de ser casos aislados y que más negocios tengan acceso a financiamiento, tecnología y herramientas para crecer sin perder aquello que los hace diferentes”, agregó Cante.

La ASEM ya trabaja en la próxima edición de la Radiografía del Emprendimiento en México 2026, el principal estudio sobre emprendimiento y gestión empresarial del país, que reúne la experiencia de fundadoras y fundadores de los 32 estados. Si ya emprendiste, contesta la encuesta aquí: asem.mx/REM

Porque la visibilidad puede durar lo que un Mundial, pero la competitividad se demuestra cuando una empresa logra mantenerse y crecer.

Acerca de la ASEM

Es una asociación sin fines de lucro que trabaja para hacer de México el mejor país para emprender y hacer negocios. Con más de 43 mil socias y socios, es el movimiento de emprendedores para emprendedores, que representa a las personas fundadoras de empresas en México. ASEM promueve y defiende el emprendimiento a través de un modelo de trabajo que representa las principales necesidades de las y los emprendedores. Conoce más en: www.asem.mx.

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