
Proceso
WASHINGTON (AP) — El llamado “zar fronterizo” del presidente estadunidense Donald Trump declaró el domingo que la evaluación de antecedentes de un agente de inmigración implicado en la muerte a balazos de un colombiano en Maine está bajo revisión interna, luego de que familiares revelaran a The Associated Press que el agente tenía un historial de graves problemas de salud mental y conducta violenta.
Tom Homan señaló que, si las acusaciones contra el agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) son ciertas, “no creo que debiera haber superado nunca la evaluación”.
“Hay varias cosas bajo revisión”, manifestó Homan en CNN sobre el agente, el veterano del Ejército David Brouillette. “La capacitación está bajo revisión. Sé que este caso específico, en lo que respecta a la evaluación, está siendo revisado por la sección de asuntos internos”.
Las preguntas sobre la prisa del Departamento de Seguridad Interior (DHS, por sus siglas en inglés) por contratar, capacitar y desplegar a miles de nuevos agentes del ICE para ejecutar la ofensiva migratoria de Trump han quedado en primer plano, luego de dos muertes consecutivas por disparos a inmigrantes en Maine y Houston.
El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, ordenó una pausa en las detenciones de vehículos tras la muerte a tiros en Maine, pero casi de inmediato Trump ordenó dar marcha atrás, e insistió en que las detenciones se reanudaran por ser una herramienta necesaria en su campaña para detener y deportar a inmigrantes que están en Estados Unidos sin estatus legal vigente.
El DHS no respondió de momento el domingo a una solicitud de comentarios sobre la revisión interna.
El ICE impone un nuevo requisito de cámaras corporales durante las detenciones de vehículos
Homan indicó que “se han hecho cambios” y que el director interino del ICE, David Venturella, emitió una nueva directriz que exige que las cámaras corporales estén en uso si los agentes le ordenan a un vehículo detenerse.
“Ahora mismo, en todas las detenciones de vehículos, hay al menos una cámara corporal en el lugar para grabar todo el evento”, expresó.
Indicó que Venturella “envió una orden en la que quiere que haya al menos una cámara corporal en esas detenciones de vehículos, para que tengamos todo en video”.
No está claro si las medidas que está tomando el departamento serán suficientes para apaciguar las preocupaciones de ciertos legisladores en el Congreso con respecto a la capacitación y las tácticas del DHS, que intenta alcanzar los objetivos de deportación masiva de Trump.
Los legisladores presionan por respuestas, pero tienen más preguntas
Legisladores de ambos partidos han expresado inquietudes.
Los demócratas presionaron a funcionarios del ICE durante una sesión informativa a puerta cerrada para la Comisión de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes la semana pasada, tras la cual algunos quedaron con más preguntas que respuestas.
En dicha sesión informativa, se les dijo a los legisladores que ha habido 56 quejas contra agentes del ICE por uso excesivo de la fuerza, de las cuales 32 fueron desestimadas y una fue remitida para una acción disciplinaria.
Aún no se había impuesto ninguna sanción disciplinaria, según se les dijo a los legisladores. El resto de los incidentes sigue bajo investigación.
La senadora republicana Susan Collins, presidenta de la influyente Comisión de Asignaciones Presupuestarias del Senado, ha impulsado el uso de cámaras corporales y garantizó fondos para esa iniciativa. Había dicho que fue “extremadamente desafortunado” que el agente implicado en el tiroteo en su estado no estuviera usando una cámara.
El DHS está bajo escrutinio, pero también enfrenta presión para aumentar las deportaciones
El gobierno de Trump no ha logrado cumplir su objetivo de deportar a 1 millón de personas al año, pese a una intensa ofensiva de control migratorio que ha derivado en escenas violentas en diversas ciudades del país.
Al menos 10 personas han muerto en encuentros con agentes de inmigración desde que comenzó la campaña de deportaciones masivas ordenada por Trump.
Aunque el gobierno insiste en que va tras los “peores de los peores” criminales, ese no siempre ha sido el resultado, y entre los fallecidos también ha habido ciudadanos estadounidenses.
El agente del ICE le disparó a Johan Sebastián Durán Guerrero, de 25 años, un colombiano que murió en su automóvil, cerca de su casa en la ciudad costera de Biddeford.
En Houston, Lorenzo Salgado Araujo falleció el 7 de julio, cuando agentes del ICE persiguieron su furgoneta blanca por las calles y luego le dispararon a través de la ventanilla frente a su cuadrilla de trabajo, incluido su hermano.
Previamente este año, dos estadounidenses que protestaban contra acciones del ICE en Minneapolis, Renee Good y Alex Pretti —un enfermero de 37 años—, perdieron la vida, lo que desató una reacción en contra en todo el país.
Los demócratas impulsaron el cierre de agencias más prolongado de la historia previamente este año, cuando se negaron a financiar al DHS en un intento —en gran medida fallido— de obligar al gobierno a imponer diversas restricciones a los agentes.
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