MÉXICO EVALÚA
Cuando las decisiones de política pública se toman más por conveniencia política que por evidencia y sensatez, el resultado es la desconfianza, el estancamiento e, incluso, el retroceso.
En materia fiscal, el Paquete Económico 2026 privilegia el endeudamiento para sostener gasto corriente y a Pemex, más que para impulsar inversión productiva. Esta estrategia compromete a las generaciones futuras y reduce el margen para salud, educación o infraestructura. La alternativa es clara: replantear las reglas fiscales y vincular la deuda a proyectos que eleven productividad e innovación.
En salud, el IMSS-Bienestar amplió la población objetivo, pero con menor gasto per cápita, lo que disparó el gasto de bolsillo. La ruta para corregirlo está trazada: integrar al sector privado bajo regulación estatal, certificar consultorios de farmacias y digitalizar expedientes, colocando al paciente en el centro del sistema.
Finalmente, la oportunidad histórica del nearshoring exige una modernización regulatoria real. Casos como Querétaro muestran que la tramitología y normas redundantes restan competitividad. Reducir cargas administrativas no es un detalle técnico: es condición para aprovechar inversiones estratégicas.
El mensaje es claro: si México quiere dejar atrás el estancamiento, debe reemplazar la política basada en cálculos inmediatos por una agenda sustentada en evidencia, instituciones sólidas y visión de largo plazo.
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