Abelardo Domínguez
Huauchinango Puebla vive días grises. La inseguridad se ha vuelto parte del día a día: robos de automóviles, motocicletas y asaltos a cualquier hora mantienen a la población en constante miedo e incertidumbre. Mientras tanto, el presidente municipal Rogelio López Angulo parece más ocupado en reuniones de fotos que en dar verdaderas soluciones.
De qué sirve cursos de seguridad si los delincuentes siguen libres y amparados bajo el pretexto de los derechos humanos
La ciudadanía se siente abandonada, desprotegida y sin una autoridad capaz de poner orden.
A ello se suma el abuso contra el comercio informal, donde vendedores denuncian que, a cambio de “permitirles” instalarse, deben pagar cuotas extra al regidor de comercio.
El cinismo llega al grado de instruirles que, si los llegan a quitar, “hagan como que se retiran y después regresen a su lugar”. Una simulación que refleja corrupción e indolencia.
El mercado municipal, prometido en tres meses, lleva más de cuatro en obra lenta y de mala calidad. Se rellenaron ductos con cascajo que, al paso de maquinaria, se compactan y revientan tuberías, dejando un desastre.

La misma historia se repite en el barrio de Huayatenco, en Tenango De Las Flores, donde una obra que debió dignificar a la comunidad terminó siendo una burla: trabajos deficientes que dejaron a los vecinos en condiciones deplorables.

El problema de la basura, lejos de resolverse, sigue creciendo, afectando la salud y la imagen del municipio.
Pero en Huauchinango parece que esas palabras nunca llegaron. Se miente, se roba y se juega con la esperanza de la ciudadanía, exactamente lo contrario a los principios de la llamada Cuarta Transformación.
Frente a tantos abusos, el silencio del edil Rogelio López Angulo es ensordecedor.
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