Menos del 2% de las donaciones globales se destina a mitigación del cambio climático

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  • La Iniciativa Colibrí coloca en el centro el rol de la filantropía como eje para abordar la justicia climática y migratoria, y propone 4 acciones principales.

La migración climática en América Latina se ha visto exacerbada por la intensa y descontrolada explotación de recursos naturales y la falta de responsabilidad de corporaciones y gobiernos. Ante este panorama, Hispanics in Philanthropy (HIP) creó la Iniciativa Colibrí, no sólo para recaudar fondos, sino para dar visibilidad a la problemática y para contribuir a la búsqueda de soluciones.

Teniendo como antecedente que el Banco Mundial estimó que, para 2050, más de 200 millones de personas podrían migrar debido al cambio climático, de los cuales, 17 millones serían en América Latina, para HIP resulta necesario tratar este tema.

De acuerdo con Devex, en su Informe de Migración Mundial 2022: “los desastres están impulsando el desplazamiento en América Latina, con Honduras reportando el mayor número de personas desplazadas internamente debido a desastres naturales, con 937,000 en 2020. En Cuba son 639,000, Brasil 358.000 y en Guatemala 339,000. Las tormentas tropicales y los huracanes están causando la mayor interrupción, con 1.7 millones de personas desplazadas por los huracanes Eta e Iota, que azotaron Centroamérica en noviembre de 2020. Y en Puerto Rico, tras el paso del huracán María, casi 136.000 personas fueron evacuadas hacia los Estados Unidos”.

Para la humanidad ha quedado claro que la naturaleza no tiene fronteras con respecto a los desastres que ocurren. Y los desastres naturales no afectan a todos por igual, las comunidades tradicionalmente excluidas son las que experimentan impactos mayores. Ante esto, el sector filantrópico debería actuar con una filosofía similar. Debería comprometerse para frenar el cambio climático y que las personas y comunidades que menos han contribuido al calentamiento global sean quienes paguen las consecuencias.

A través de la Iniciativa Colibrí, HIP busca responder a la necesidad de generar espacios de conversación, de alianzas y de construcción de propuestas colectivas para el ecosistema de organizaciones con interés y comprometidas en el vínculo de los impactos del cambio climático con la movilidad de las personas en América Central y del Sur, México, el Caribe y los Estados Unidos.

“En el 2022, lanzamos la Iniciativa Colibrí: Un Fondo Transnacional de Acción para la Migración Climática para proporcionar tanto un plan como una invitación para explorar cómo el sector filantrópico puede proporcionar recursos a líderes, organizaciones y movimientos de justicia climática y migratoria en los Estados Unidos, el Caribe, y en toda América Latina para abordar este nexo”, comparte Andrea Villaseñor de la Vega, Directora Iniciativa Colibrí en HIP.

La organización considera que los análisis y las respuestas para alcanzar la justicia climática y el derecho a las migraciones han estado tradicionalmente aisladas, es por esto que enfatizan la urgencia de compartir experiencias, aprendizajes y proponer soluciones conjuntas a la comunidad global.

Basándose en el simbolismo del colibrí, que en la cultura maya representa a los mensajeros y la guía de nuestros ancestros, propone 4 acciones principales para transformar la visión filantrópica del clima y migración: Convocar y conectar, Crear nuevas subvenciones u movilización de recursos, Desarrollar Narrativas y Comprometer a donantes para cerrar la brecha de financiamiento y de compromiso con las comunidades más afectadas.

HIP es un actor dentro de este ecosistema que informa, fortalece redes, que escucha y divulga los intereses de asociaciones con propuestas que impactan de forma positiva en sus comunidades como es la Iniciativa Colibrí, involucrada con el movimiento de los desplazamientos climáticos.

“Nuestra responsabilidad es movilizar recursos, no solo dinero, y reunirnos para desarrollar habilidades, trabajar en coaliciones, compartir ideas, y crear oportunidades de apoyo. También, para garantizar que estas oportunidades estén disponibles para las organizaciones que defienden la justicia climática y el derecho a migrar. Queremos trabajar con las comunidades en las Américas afectadas por el cambio climático para, así, pasar de la crisis a la oportunidad”, finaliza Villaseñor de la Vega.

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