¿Será cierto? En el espacio no hay gravedad

Alfredo Morales Desachy

Bienvenidos a mi espacio en el que vamos a analizar algunos de los mitos más frecuentemente oídos sobre el espacio. Hoy vamos a hablar un poco sobre las fuerzas de atracción. El sueño de muchos, y la realidad de pocos, salir de la Tierra en un cohete espacial, y flotar por el espacio exterior, rotando alrededor de nuestra canica azul, volar libremente sin tener peso alguno.

Una de las ventajas de estar en el espacio exterior es no experimentar gravedad que ponga nuestros pies en la Tierra. Pero ¿Qué tan cierto es esto? Para contestar esta pregunta, debemos primero definir la gravedad en sí misma. Existen varias teorías que intentan explicar la gravedad mediante fórmulas matemáticas, mecánicas clásicas, relativistas, e incluso cuánticas.

Por lo que haré mi mejor intento de explicar el cómo funciona la gravedad sin entrar a detalles muy complejos. Imagina una sábana extendida horizontalmente que mágicamente vuela. Esta sábana es el universo. Coloca una pequeña canica sobre ella, verás que se hunde ligeramente. Esta canica representa un planeta. Ahora pongamos una bola de boliche sobre la misma sábana, se hundirá más que la canica.

Esta bola será una estrella en estos ejemplos. Si colocamos la canica y la bola cerca una de la otra, podrás ver que la canica rodará hacia la bola de boliche, la bola de boliche atrae la canica. Si colocásemos dos canicas en proximidad mutua, veríamos que las canicas rodarían hacia un punto central, esto quiere decir que las canicas también ejercen una fuerza de atracción.

Subamos la complejidad un poco, pon la bola de boliche en un extremo de la sábana y la canica en otro extremo, notarás que la canica rodará hacia la bola lentamente al principio, pero acelerará conforme se acerca, esto quiere decir que la distancia afecta la fuerza de gravedad. Ahora pon dos bolas de boliche en extremos opuestos y supongamos que no puedan rodar hacia el centro, luego coloca una canica en medio de ellas, pero un poco más cerca de una bola. La canica rodará hacia la bola más cercana.

Esto quiere decir que, para cuerpos de masas similares, tendrá una fuerza de atracción mayor aquella que esté más próxima a un objeto dado. Hagamos otro experimento imaginario, una bola de boliche en un extremo y dos pequeñas canicas en el otro, las canicas se acercarán entre ellas, esto mientras ruedan hacia la bola de boliche.

La fuerza de gravedad de la bola de boliche no nulifica la gravedad de las canicas, ambas canicas se afectan entre sí, e inclusive afectan la bola de boliche. Si colocamos una gran cantidad de canicas en un punto de la sábana, y la bola de boliche en otro, podremos ver que la bola rueda de forma evidente hacia el clúster de canicas, al igual que ellas hacia la bola.

Entonces las fuerzas de atracción dependen de tanto la distancia, como la masa, y se afectan mutuamente en proporciones directas a las anteriores. Agreguemos movimiento ahora. Esta bola de boliche la colocamos en el centro, y vamos a poner una canica, solo que en vez de ponerla así nada más, vamos a hacer que ruede de manera perpendicular a la bola de boliche.

La canica rodará en línea recta, pero en cuanto empiece a caer en la hendidura causada por la bola de boliche, nos parecerá que se curveará hacia la bola de boliche, y dependiendo de la velocidad que le hayamos infligido, será el número de vueltas que dé alrededor de ella y el tiempo que le cueste impactarse contra la misma.

Si imaginamos que nuestra sábana no causa fricción, entonces habrá una velocidad en el que la canica no se estrellará con la bola de boliche, ni se escapará de su fuerza gravitacional, sino que girará alrededor de ella de manera perpetua, es decir entrará en órbita. Entonces, para que un cohete espacial orbite la Tierra necesitamos que tenga una velocidad perpendicular al plano de gravedad de la Tierra, ni directamente hacia la Tierra, ni hacia el otro lado.

Ahora que sabemos bien como funciona la gravedad y cómo orbitan los cuerpos (de una manera muy general), podemos deducir que, con el simple hecho de estar girando alrededor de algo, estamos siendo afectados por la gravedad. Incluso si escapáramos de la gravedad terrestre, estaríamos todavía orbitando el Sol.

Y si aún nos alejáramos lo suficiente para salir del sistema solar, seguiríamos siendo afectados por fuerzas gravitacionales de la Vía Láctea, la galaxia en la que vivimos.
Y para salir de la Vía Láctea, la luz necesitaría varios años de viaje desde el Sol, y eso que la luz recorre casi 300,000 kilómetros cada segundo.

La luz recorre en un año aproximadamente 9,460,730,472,580.8 km, por lo que un año luz es una unidad de distancia, no de tiempo. ¿Y qué crees? Que, si estuvieras fuera de la galaxia, aún estarías siendo afectado por la gravedad de esta.

Pues, así como los planetas orbitan el Sol, hay galaxias menores que orbitan la Vía Láctea. Incluso la propia Vía Láctea orbita, pues entre esta y la galaxia más cercana, Andrómeda, esta un punto denominado el centro de masas, en donde ambas fuerzas de gravedad se suman y las dos galaxias orbitan alrededor de este. Ambas galaxias, junto con la galaxia del Triángulo, forman parte del “Grupo Local Galáctico”.

Y este grupo local órbita hacia el “Cúmulo de Virgo”, y ambos forman parte del “Supercúmulo de Virgo”. Y este Supercúmulo forma parte de una vecindad de Supercúmulos que orbitan hacia un punto misterioso llamado “El Gran Atractor”, que puede atraer objetos a más de 300 millones de años luz de distancia. Es decir, para salir de la órbita del Gran Atractor, necesitarías estar a unos pocos 2,838,219,141,774,240,000,000 kilómetros de distancia.

Estoy un poco desviado del tema original, pero continuemos explorando que hay más allá en nuestro Universo. De hecho, solo podemos hablar de lo que se puede observar, y lo más que se puede observar es el denominado “Universo Observable”, el cual se calcula que tiene un diámetro de entre 27 mil 400 millones de años luz, hasta 93 mil millones de años luz.

Este último equivale a 879,847,933,950,015,000,000,000 kilómetros, seguro quieres que te diga como se lee este número, bueno estoy de buen humor así que ahí te va: Ochocientos setenta y nueve mil ochocientos cuarenta y siete trillones novecientos treinta y tres mil novecientos cincuenta billones quince mil millones de kilómetros, sencillito.

Y el Universo Observable es tan solo lo que se puede apreciar desde la canica azul llamada Tierra, puede ser que el Universo Real sea inmensamente más grande, que tan solo lo que podemos observar no sea ni la décima parte. Y todos los objetos dentro de este Universo tienen una fuerza de gravedad que actúan sobre otros. Regresemos al mito que nos trajo hasta aquí.

El veredicto es falso, en todo el espacio exterior hay gravedad, por eso los cuerpos orbitan y experimentan fuerzas de atracción. La sensación de antigravedad que presenciamos en el espacio se explica por la ausencia de elementos que nos hagan sentir la atracción, léase el aire.

Y los satélites no caen directamente hacia la Tierra, porque llevan una velocidad horizontal que hacen que sorteen la Tierra, girando alrededor de ella, una especie de caída libre, tal como lo platicamos en el artículo “¿Será cierto? La órbita es caída libre”

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