En ‘Rencor tatuado’, una heroína toma venganza por mujeres víctimas de violación

La Jornada

La Vengadora tiene una voluntad férrea, es una heroína cazadora de criminales, que se sobrepuso a su dolor para convertirse en justiciera de mujeres violadas o maltratadas; busca a los abusadores, los seduce, narcotiza y tatúa para que nunca olviden sus agresiones.

En la cinta Rencor tatuado, de Julián Hernández, ambientada en 1995 en un entonces violento Distrito Federal, resurge la figura de Aida Cisneros, La Vengadora, quien es buscada por poderosos enemigos y antiguos conocidos que preparan una emboscada para descubrir su identidad.

En entrevista, Hernández habló sobre esta historia, en la cual se da voz a mujeres que han sido víctimas de abuso y buscan justicia. La cinta es terriblemente vigente y un espejo de diversidades femeninas que luchan en una inconcebible realidad.

Estas mujeres, agregó el realizador, dicen un poco acerca de otras que conocemos, como serían nuestras madres o hermanas, incluso expresa mucho de lo que sucede con cosas terribles que demuestran que la situación no ha mejorado con el paso de los años.

La construcción de los personajes es de la guionista Malú Huacuja del Toro, quien tiene una larga trayectoria en la lucha feminista; además, hizo una minuciosa investigación y entrevistó a personas trans y mujeres de diversas edades. En este sentido, las figuras de la historia son creadas a partir de seres reales y, por supuesto, que sí existe la posibilidad de identificarse.

También en la cinta “hay una especie de evaluación de lo que hemos hecho y hacemos como sucede con el personaje de Marta, quien es la mujer transgénero en la trama; mientras Aída –por su parte– lo único que exige a quienes buscan su ayuda es que se hagan responsables de sus actos y decisiones. No en el sentido de victimizarlas, sino que tomen conciencia”.

El director prosiguió: cuando inicié este proyecto, en 2009, siempre tuve claros mis objetivos, los cuales están relacionados con la forma cinematográfica de cómo hacer las películas, pero también el interés de hablar de otro tema que es la violencia contra las personas transgénero. Esto fue el origen de la cinta.

Rencor tatuado está contada en tres tiempos narrativos y el realizador recurrió al formato blanco y negro y al color para ubicar esos tiempos. Explicó: “Quise darle la vuelta y hacer que el blanco y negro fuera el presente, y el color, el pasado. En algunos momentos hay flashbacks dentro de los flashbacks, en ese caso, variamos la tonalidad para diferenciarlos”.

Empleo del blanco y negro, además del color

Este filme, del género de cine negro, el color oscuro también funcionó para comunicar el estado de ánimo de la protagonista, víctima de un abuso, en el cual perdió a su esposo e hijo. Es una manera de plantear que su pasado fue colorido y eso se perdió tras el acto violento.

La música, señaló el realizador, fue fundamental para crear atmósferas sonoras que contribuyeron al desarrollo de la trama policiaca y de investigación en Rencor tatuado. Siempre existe una oportunidad de probar instrumentos que no hemos utilizado en películas pasadas; incluso quise que se lograran sonidos fantasmales, porque en la historia se mencionan creencias de la gente en este sentido.

El papel de los medios de comunicación también es sometido a un análisis, por medio del personaje de La Locutora Sensual quien se aboca en su emisión radial en la búsqueda –hasta obsesiva– de La Vengadora.

Rencor tatuado, que se estrenará mañana, dura 150 minutos. Tiene en su reparto a Diana Lein, Irving Peña, Giovanna Zacarías, Mónica del Carmen, Rocío Verdejo, Itatí Cantoral, César Romero y César Ramos. Las funciones serán en la Cineteca Nacional, Cinemanía y La Casa del Cine, entre otros espacios del circuito independiente, así como en algunas salas comerciales.

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