Durmiendo con el enemigo

Por Manuel Carmona

Todos los días veo y escucho a figuras políticas prominentes del oficialismo y sus millones de simpatizantes, expresar lamentos y reproches por los ataques y supuestas campañas orquestadas por los neoliberales, fifís y/o la derecha recalcitrante dolida por haber perdido sus canonjías y privilegios a los que estuvieron acostumbrados durante muchos años.

Este tipo de posturas, que se han vuelto consistentes, reflejan un malestar por la posibilidad todavía muy lejana que la crítica de los medios y cierto rechazo de un segmento de la opinión pública que se puede visibilizar por medio de las redes sociales, PUEDA AFECTAR LAS INTENCIONES DE CONTINUIDAD en el mediano y largo plazo para el partido en el poder.

La realidad es que sí existe ya un fuerte debate, pero restringido meramente al círculo rojo, ahí es el espacio donde se han venido dando los encontronazos de las opiniones y esa es la razón por la que este tipo de expresiones no han tenido a la fecha ningún impacto en los altos índices de popularidad a favor de la Presidenta de la República y su partido.

No obstante eso no significa que de continuar esta tendencia durante más tiempo, no se moverán en el futuro las preferencias ciudadanas, eso sería un gran error dar por hecho que la fidelidad del electorado está comprometida e inventariada.

Sin embargo considero que el verdadero riesgo para Morena no está en la fantasmal oposición, que ni siquiera tiene visos de crecimiento en este momento. Tampoco figura un posible líder opositor en proceso constructivo.

El partido oficial tienen TODO el poder. Encabeza el Poder Ejecutivo, tiene mayoría absoluta en las dos cámaras del Poder Legislativo con lo cual puede sacar todas las reformas que necesite sin siquiera despeinarse y tiene sometido y arrinconado al Poder Judicial, pronto lo tendrá completamente CONTROLADO, por lo tanto, definitivamente no hay manera de cómo enfrentarlo.

El único riesgo de Morena está en su interior. El enemigo de Morena está en casa, la UNICA AMENAZA REAL que se puede ver en el firmamento: es la posible IMPLOSION.

Los únicos actores con capacidad de cimbrar, de fracturar e interrumpir la construcción del llamado segundo piso de la Cuarta Transformación: son ellos mismos, los figuras prominentes del oficialismo como Adán Augusto, Monreal, Pedro Haces, Fernández Noroña, Rocha Moya, Cuauhtémoc Blanco, Andrea Chávez, quienes por una razón o por otra, unos llevan semanas, otros meses, en el ojo del huracán.

Los temas son el rancho Izaguirre, los actos anticipados de campaña, la solicitud de desafuero, los señalamientos quizás hasta injustos por supuestos vínculos con la delincuencia organizada, etc. el caso es que todos ellos llevan un largo periodo en el centro de la discusión nacional.

El problema es que no son una ni dos estas figuras, el problema es que SON VARIAS y son figuras con un importante peso económico o político, a quienes la Presidenta de la República Claudia Sheimbaun tiene que estar saliendo todos los días a justificar y defender ante el tribunal mediático, para tratar de contrarrestar la percepción de que todos estos personajes han tenido un proceder equivocado y contener las numerosas opiniones negativas.

No obstante, tal posición genera inevitablemente un desgaste por mínimo que sea, para la investidura presidencial y su partido, que todavía no se ha reflejado en las encuestas, pero eso no quiere decir que no podría pasar, de no frenarse la animosidad de los prominentes morenistas ya antes mencionados.

Por lo tanto bien haría la titular del Poder Ejecutivo Federal en convocarlos y apercibirlos en su calidad de máxima figura de autoridad, a bajar el perfil y dejar de hacer aspavientos todos el tiempo, para tratar de inhibir la efervescencia que han venido generando de unos meses a la fecha y que en el futuro puedan erosionar el amplio respaldo social que actualmente ostenta el Movimiento.

Defender ciega e incondicionalmente a Morena a costa de lo que sea, guardando silencio frente a ciertas decisiones como ha sido la protección y blindaje a figuras impresentables, debe considerarse como el peor de los apoyos. Debiera ser al contrario, sería mucho más útil aceptar los errores, enmendar los excesos, reprobarlos y ajustar el rumbo.

En el futuro inmediato eso proporcionaría a la Presidenta Claudia Sheimbaun mayor fuerza moral para enfrentar a sus críticos (que no a la oposición que NO EXISTE) y de este modo evitar se siga socavando innecesariamente al partido en el poder.

No hacerlo así, pone en marcha el verdadero riesgo, que son los mecanismos de descomposición interna. EL ENEMIGO ESTA DENTRO…

* El autor es abogado, escritor y analista político.

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