
Realizó ocho ataques, en los cuales asesinó a seis personas. Fue condenado a cadena perpetua y en la actualidad sigue cumpliendo condena.
El día de Nochebuena de 1975, David Berkowitz estaba decido a matar. Se había fijado en una chica de 14 años que estaba patinando en la pista de hielo con sus amigos. Cuando la joven iba de camino a su casa, la abordó y la apuñaló varias veces. Sin embargo, gracias a la fortuna de llevar un abrigo fuerte y resbaladizo, la víctima logró escapar.
David había contenido una rabia en su interior que estaba a punto de abrirse paso. Esa noche había nacido un nuevo asesino en serie.