¿Cuándo perdemos el derecho a nuestra privacidad?

Por María Beatriz Muñoz Ruiz

Está muy de moda decir que no, es no, y lo veo genial, yo podría salir medio desnuda a la calle y no por eso dar el derecho a ningún hombre para que me viole. Y, a pesar de seguir escuchando comentarios de “es que no sé qué hacía una mujer sola a esas horas” o… “es que siempre iba de fiesta y volvía sola” … por lo menos, creo que ha quedado claro que, cuando una mujer dice no, es no.

Lo que no entiendo es que esto mismo no se aplique a la intimidad de las personas por el simple hecho de ser un personaje público.

Hoy empiezo mis vacaciones de invierno, y es de esas tardes que no deseas hacer nada porque sabes que vas a tener diez días para hacerlo todo, así que simplemente me he echado una siesta de hora y media, me he despertado sin saber dónde estaba, luego me he tomado para merendar un chocolate calentito y me he puesto a ver Netflix. Me he topado con un documental sobre Pamela Anderson, y me he dicho “¿por qué no? Tengo tiempo, así que me he puesto a verlo. Bueno, no sé cuánto duraba el documental, pero a mí me ha durado el doble, ya que de quince en quince minutos tenía que pelear con mi perro porque quería salir al jardín y jugar con mi hijo al futbol, o lo que es igual, morder su pelota hasta hacerla trocitos que pudiera digerir.

El caso es que, nunca me han interesado los cotilleos de televisión, no por nada, simplemente porque me aburrían, aunque recuerdo lo del video sexual que salió a la luz de Pamela y Tommy, pero lo recuerdo porque yo era fan de la serie Los vigilantes de la playa, me encantaba el personaje que interpretaba Pamela, y aquello fue tan sonado que hubiera sido imposible no enterarse de nada.

Hace poco salió una serie sobre ellos y el escándalo del video, cosa que tampoco llamó mi atención. Pero al ver que en el documental ella daba su versión de todo lo ocurrido, llamó mi atención; siempre me ha gustado escuchar la historia de personajes públicos contada por ellos y no por los medios de prensa rosa.

He de decir, que me ha encantado, en él se ve a una mujer que se ha caído demasiadas veces y se ha vuelto a reinventar, alguien que reconoce sus errores y que ha sido maltratada por una sociedad llena de prejuicios y que se creyó en el derecho de violar su intimidad y hacerse ricos a su costa.

Ese video sexual fue robado, destruyó su vida y su carrera; en aquel momento ella tenía dos hijos pequeños que sufrieron las consecuencias de una sociedad que no tuvo escrúpulos en viralizarlo por internet.

Y os pregunto: ¿nunca os habéis grabado en situaciones similares? ¿No tenéis secretos íntimos que si salieran a la luz harían daño? Si alguien registrara vuestra casa sin avisaros y encontrara algo comprometido, ¿os gustaría que fuera publicado y que todo el mundo lo viera? Entonces diréis, “es que ella había salido desnuda en Playboy”, pues sí, eso es lo que alegaron los tribunales cuando Pamela denunció, pero la diferencia está en que ella había dicho que sí a esas fotos, pero, sin embargo, no había dado su consentimiento a que se publicase ese video.

Pensadlo bien; si yo hago el amor con un hombre hoy, y mañana no me apetece volver a verlo más, ¿Cómo lo hice una vez, le da derecho a tomarme cuando le apetezca sin mi consentimiento? Es absurdo, ¿verdad? Pues igual de absurdo es que acosemos a las personas famosas por el simple hecho de serlo. No, no tenemos derecho, y el problema es que nos creemos todo lo que vemos por televisión, deshumanizamos a las personas y criticamos a los personajes públicos cuando vemos el titular de que alguien ha perdido los nervios con un periodista y le ha roto la cámara, o le ha pegado. No justifico la violencia, pero entiendo que, por ejemplo, después del aborto que sufrió Pamela Anderson, no deseara ser acosada por las cámaras.

No creo que mi artículo llegue a leerlo Pamela Anderson, pero si pudiera, le diría “Pamela, te entiendo, comprendo lo que has vivido, gracias por mostrar al mundo a través de tu documental ese amor tan hermoso a Tommy, un amor que nunca dejará de existir pero que tampoco será posible volver a él jamás. Gracias por desnudar tu alma ante las cámaras, porque siempre es más fácil desnudar tu cuerpo a enseñar las heridas de un alma dolorida, y enhorabuena por seguir adelante y no rendirte jamás”.

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