Caminando por el cosmos dentro de los senderos del universo

Por Bayardo Quinto Núñez

¡…Un consuelo es una esperanza, como la de Sísifo, como también de Penélope, entre otras (os) que, incesantemente lucharon y lucharon hasta lograr sus objetivos. De tal suerte, la esperanza, es lo último que se debe perder, porque sino, nuestra mente podría colapsar, en desembocar en, una obsesión, o frustración bien marcada, es mucho mejor buscar la ascensión de la vida mientras tanto. Incluso, no hay que permitir que el consuelo, se metamorfosee en desconsuelo.

Ahora bien, claro, la eternidad existe, siempre ha existido y no tiene fin. Mientras exista el tiempo, hay vida, y aunque estemos muertos, la eternidad continúa, perdurará, en la vida y la muerte y, lo que no vemos pero percibimos como unidad indivisible de la mente.

Fijémonos bien. En razón de la eternidad, esta es el estadio dentro del tiempo, pues, ahí, se siguen cumpliendo los sueños. Existe un adagio popular que dice así: “estamos muertos, pero no enterrados”. Entonces. Todo cambio, en esta ala, de la realidad es una conversación más de la maestría de la vida. Siendo nuestro testimonio, de prodigios, de lo que hemos ido cultivando, sembrando. De tal manera, vida eterna no significa estar muerto, es la vida misma, es el tiempo predicado como un descanso que está en nuestro ser todo el tiempo. Esa experiencia, es un viaje en la tierra, en el cosmos, seguido de una caminata por todo el universo. La eternidad es universal y para todos.

El futuro es de todos, en todos lados. Siendo la eternidad un futuro logrado en todos los tiempos e instantes del tiempo. Empero. Hay que estar claro: la eternidad, es la duración del tiempo, que no tiene principio ni fin. Perdura siempre y en todos los tiempos y por doquier. Ese es el consuelo, que queda, seguir viviendo la eternidad.

Es importante, tener presente en la mente que, esto no es una prosa, o estrofa, y que cuando el lector termina de leer una línea o verso sabe que en la siguiente continúa o se hace una suspensión literaria, o cualquier otra alternativa letrística, a su gusto. Estoy seguro que, ahora se sopesa mucho mejor el gran auditorio, lectorado. En el entendido que, todo, en este mundo, lleva un mensaje profundo, social, político, humanista, crítico y letrístico, entre otras cosas. Así, es la eternidad de la cultura de las artes, en todos los tiempos ha estado latente.

En consecuencia, a todo este sistema de cosas, hay que, ponerle, él que guste, su rima, métrica, musicalidad, matices, aunque en el mundo actual, el imperio de la cultura de las artes, como: poesía, teatro, narrativa, música, danza y etcéteras, desembocan en su propia libertad por antonomasia, con la diferencia que, el creador de artes hace sus híbridos dentro del género letrístico que más domine o le guste, como: modernismo, ultraísmo, simbolismo, interiorismo, exteriorismo, realismo, y demás, que desemboca siempre en su realismo creativo, ya que, todo lo que es arte, es realismo diseñado con los usos mentales del artista y, esa es su realidad que, no se le puede arrebatar. Ejemplo. Una obra cualesquiera que sea, siempre tendrá insertado un realismo. El mundo es real, así es la cultura de las artes, que es de dónde nace todo lo que es cultura, arte.

La esperanza, es lo último que se debería perder. Y. Con el consuelo, hay que evitar se metamorfosee en desconsuelo. Ánimo. El mundo, cosmos, universo, seguirá siendo, y la eternidad seguirá siendo eternidad, por eso siempre ha existido, desde el inicio, y aún antes. Por tanto. Estamos viviendo y viviremos en eternidad de los tiempos…!

Créditos del autor de esta columna letrística: Bayardo Quinto Núñez, abogado y notario público, escritor, pintor, músico y columnista.

 

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