En el gobierno de Morena todavía hay grandes sueldos de funcionarios

Mundo Rural

Hipólito Contreras

En el pasado gobierno federal, de corte priista, hubo un genial presidente municipal del Estado de México que ordenó le pagaran un sueldo superior a los 500 mil pesos mensuales, ganaba más del doble que el presidente de la república, y seguramente se autorizó aguinaldos superiores al millón de pesos, esto aparte de sus tranzas en el manejo de los recursos municipales.

Fue el colmo de la corrupción, ese caso fue un claro ejemplo de cómo en los pasados gobiernos panistas y priistas manejaron a su antojo los recursos públicos. Ellos creían firmemente que los puestos o cargos de gobierno eran conquistas personales, oportunidades únicas para hacerse millonarios con los recursos públicos, era como haberse sacado la lotería.

Parecía en esos gobierno que no había leyes respecto al uso de los recursos, parecía que la ley no escrita era: “hagan lo que quieran con los recursos, tienen manos libres para hacer con ellos lo que se les dé la gana”, y eso fue lo que hicieron, despacharse con la cuchara grande.

Sí, había obra pública en esos gobiernos, escuelas, hospitales, carreteras, puentes, avenidas, apoyo al campo, centros de salud, había programas sociales para administrar la pobreza como Progresa y Oportunidades, pero en cada obra los precios eran elevados en 300 o 400 por ciento, si una escuela por ejemplo a precios reales costaba 10 millones de pesos, el gobierno la hacia en 30 o más millones de pesos, es decir, los ciudadanos con sus impuestos la pagaban tres veces, así muchos funcionarios públicos se hicieron millonarios, ganaban más en la obra pública que con sus exorbitantes salarios y prestaciones.

Por cada millón de pesos del presupuesto, más o menos el 33 por ciento era para obra y el 67 por ciento para los funcionarios de primer nivel, una parte era para la constructoras, muchas veces manejadas por los mismos políticos empresarios.

La corrupción imperó en todos los estados del país, un caso sonado fue el gobierno de Veracruz, que probablemente se robó la mitad del presupuesto de ese estado, huyó a Guatemala donde fue detenido y posteriormente encarcelado por el mismo gobierno priista que no toleró un robo del tamaño del Popo.

En estados del norte como Tamaulipas, Sonora y Chihuahua hubo grandes desvíos de recursos públicos por parte de los gobiernos

El gobierno de Puebla del periodo 2011-2017 manejó recursos por aproximadamente 500 mil millones de pesos, pero las obras que se hicieron a lo mejor no llegan ni a la tercera parte de esa cantidad, sin embargo, ni el Congreso estatal ni la Auditoría Superior dijeron nada, y entre más tiempo pasa más se olvidan.

Hoy llega el nuevo gobierno de Morena y dice que va a barrer la corrupción como se barren las escaleras, de arriba para bajo, pero ya es casi un año y no se ve nada claro.

En cuanto a sueldos de los altos funcionarios el presidente de la república puso el ejemplo, se redujo el sueldo a la mitad del anterior presidente, su sueldo sería de 108 mil pesos mensuales y se estableció que ningún funcionario en el país podía tener un sueldo mayor.

Sin embargo, esto no es así, los altos sueldos siguen por todos lados, los magistrados se llevan más de 300 mil pesos mensuales más sus aguinaldazos, diputados y senadores se llevan más de 150 mil pesos mensuales, no pocos presidentes municipales cobran más de 220 mil pesos mensuales, ahora por fin de año se anuncian aguinaldos por más de 300 mil pesos. ¿Cuál austeridad? No hay, ellos siguen creyendo que gobernar es para hacerse millonarios, no para servir al país, la máxima de Juárez de vivir en la medianía no existe para ellos, vivir en la abundancia es su slogan.

Se debe ver el tema de las obras públicas, comprobar si ya no inflan los precios como en el pasado, si no siguen los famosos moches que duplicaban y triplicaban los precios de las obras.

Se entiende que no es fácil acabar con la corrupción de un plumazo, pero si este es el gobierno de la Cuarta Transformación, lo tiene que hacer, tiene que lograr transparencia en el uso de los recursos, se debe lograr que las dependencias fiscalizadoras realmente cumplan su función y no sean como en el pasado, meras figuras decorativas, que hacían como que vigilaban y guardaban silencio.

Los mexicanos quieren que si por ejemplo un presidente municipal maneja un presupuesto de 800 millones de pesos anuales, que diga en qué los gastó, y si se detectan irregularidades que se proceda conforme a la ley, que se proceda como se procedió con el presidente de Tehuacán, que no sean motivos políticos sino que realmente se aplique la ley.

La corrupción es como el cáncer, difícil de erradicar, pero en un buen gobierno sí se puede, esperamos que el gobierno de la Cuarta Transformación lo haga, hay confianza, aún es tiempo.

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