Extrema derecha, violencia que refuerza a todas las violencias: Rector

Rossi A. G.

· Frente a las violencias, la Universidad tiene la tarea de generar en los jóvenes perspectivas distintas

‘Violencias, Resistencias y Espiritualidades’

Segunda de dos partes

La extrema derecha es una violencia que refuerza a todas las otras violencias, pues en lugar de tratar de aminorarlas y de buscar la paz, va fortaleciendo los mecanismos de exclusión, discriminación y de violentamiento de las personas, como la misoginia y la homofobia, dijo el Maestro David Fernández Dávalos, S. J., Rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

Fue precisamente ‘La extrema derecha: reconfiguración política y nuevas hegemonías’, el título de la cuarta y última mesa del primer día de trabajos del ‘Congreso Internacional. Violencias, resistencias y espiritualidades’, jornada de la cual el Rector expuso un resumen, en la ‘Cosecha del día’.

El Padre David señaló que esos mecanismos de exclusión se fortalecen con los automatismos del sistema, junto con presidentes como el de Estados Unidos, Donald Trump; de Brasil, Jair Bolsonaro; de Colombia, Iván Duque; y de Argentina, Mauricio Macri; países donde “son los pueblos los que están eligiendo a sus opresores, son los pueblos los que están eligiendo a sus enemigos”, quienes van generando nuevas hegemonías, nuevos modos de pensar.

Hegemonías que van reconfigurando, avanzando por consensos y, por ejemplo, alentando los miedos, al diferente; y alentando las agresiones, a los migrantes; con discursos muy simples, como en los que se dice que, los migrantes vienen a quitarte tu trabajo, que los gays atentan contra la familia tradicional o que los pobres son flojos y por eso no salen adelante, son culpables de su propia desgracia.

Discursos absolutamente simples frente a realidades enormemente complejas. Porque la complejidad es algo que combaten las nuevas hegemonías y las derechas, con discursos muy fáciles de asimilar, de comprar y que embonan con el sentido común fabricado por los poderes hegemónicos. Un sentido común que juzgan las corrientes críticas o marxistas.

La seguridad

Un tema que no se trató en el Congreso Internacional, pero que el Rector quiso retomar, fue el de las violencias delincuenciales. Al respecto, mencionó que el Lic. Ernesto López Portillo, coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la IBERO, comentó en un artículo de su autoría que en el 2030 México va a tener once veces la violencia que ese año tendrá África; y 23 veces la que tiene Europa.

Y la promesa sexenal de seguridad que ahora se está haciendo en México es la de la Guardia Nacional. “Pero ustedes han visto, a pesar de que declarativamente se habla de una institución de carácter civil, en realidad tiene un estricto sentido, perfil, militar, según los parámetros rigurosos que se usan en el mundo para valorar estas cosas”. Esa concepción de seguridad, militar, de fuerza y represiva, es la que han tenido los tres últimos sexenios, “y que están empujando los regímenes autoritarios de estas nuevas derechas en América Latina”.

El de seguridad, es un tema que la Universidad Iberoamericana ha discutido (más recientemente con la organización de la ‘Segunda Conferencia Internacional Seguridad Ciudadana: la vía civil’), porque tendrá consecuencias muy importantes para los próximos años.

Sobre esta cuestión, el mismo Ernesto López Portillo considera que hay un sustrato político en la crisis policial, que en realidad es un tema de decisión y de voluntad política, no un problema técnico, mencionó el Rector. “Y tiene que ver con el contexto social. La tesis que sostiene Ernesto es que no hay policías mejores ni peores que las sociedades que las crean. Las policías son un reflejo de lo que somos como sociedad, es una construcción política. Y entonces, reformar las policías pasa por reformar el sistema todo de una manera democrática; y por reconstruirlo”.

A los policías siempre se les había pedido fidelidad clientelar y lealtad, a cambio de impunidad; entonces podían hacer lo que querían. El Estado administraba una crisis policial crónica, “y pensamos que está haciendo lo mismo”.

La perspectiva educativa frente a las violencias

Después de ver estas violencias desbordadas: la violencia delincuencial, la violencia patriarcal, la de la diáspora, la violencia contra los migrantes y la del despojo económico, queda claro que se está enfrentando un panorama difícil para los pueblos, principalmente para los sectores vulnerables dentro de ellos, porque las violencias afectan de una manera más aguda, más permanente y más profunda, a los pobres, a las mujeres, a los excluidos, a los miembros de las minorías religiosas, étnicas, sexuales, etcétera.

“Por supuesto que esto es un recorte de la realidad; la realidad es mucho más rica. Hay resistencias de los pueblos, por supuesto, y no es unilateral el asunto. Hay primicias de realidades nuevas, que ustedes están generando en sus movimientos; realidades distintas. Ese es el tema del encuentro (Congreso); y es justo para decir: hay caminos, estamos resistiendo a pesar de esto. Pero conviene que haya un diagnóstico, más o menos compartido, para ver de qué tamaño el sapo y de qué tamaño la pedrada”.

Sin embargo, el problema que se tiene desde la perspectiva educativa es que esas violencias van apareciendo crecientemente como naturales para los jóvenes, quienes van pensando que no hay otra posibilidad que vivir en un mundo así.

Quienes tienen más de 50 años recuerdan que el mundo era distinto, que la gente salía de noche a divertirse, que las y los niños andaban en bicicleta en las calles. Ahora los jóvenes piensan que eso es muy extraño, que no es posible, que el mundo no es así.

Por eso al Rector de la IBERO le preocupa que las y los jóvenes piensen que el mundo no puede ser de otra manera, que el mundo involucra esa serie de violencias. “Que a veces te toca ser víctima, y a veces victimario; y que eso está bien, porque así funciona el mundo”.

Y aquí es que surge para las universidades una tarea a parte de las resistencias; la de ir generando primicias y posibilidades distintas. Ante las violencias simbólicas y las violencias ideológicas que actualmente sostienen el estado de las cosas, “tenemos el enorme reto educativo de decir: a ver, momento, este modo de ser no es natural, este modo de ser ha sido fabricado cuidadosamente, y el modo que tienes de pensar también ha sido construido”.

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