Idai exhibe vulnerabilidad de países en vías de desarrollo ante cambio climático

Dr. Alfredo Sandoval Villalbazo   

Académico del Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México e Investigador Nacional Nivel II (SNI)

· El fenómeno, equivalente a un huracán categoría tres, tomó por sorpresa a las poblaciones de Mozambique, Malawi y Zimbabwe

· Idai ha causado centenares de decesos, cientos de miles de damnificados y pérdidas materiales por millones de dólares

· Urgente crear una nueva cultura de reacción rápida para evitar catástrofes humanitarias por fenómenos climáticos

El vergonzoso contraste con lo ocurrido cuando el huracán Florence llegó a Estados Unidos en septiembre de 2018 es evidente. Mientras la tecnología y los medios de comunicación electrónicos facilitaron a la población estadounidense la toma de medidas preventivas ante la llegada de un huracán de alta peligrosidad, en el sudeste de África ha ocurrido una tragedia que en buena parte fue generada por la falta de información a la población sobre los riesgos inherentes a la llegada de un fenómeno meteorológico extremo a su territorio.

A pesar de que transcurrió más de una semana entre la formación del llamado ciclón Idai y su arribo a las costas de Mozambique, los vientos y las lluvias de este meteoro (equivalentes a los de un huracán categoría tres) tomaron a la población por sorpresa y han provocado una catástrofe humanitaria.

Si bien Idai registró un cambio de trayectoria notable a los pocos días de haberse formado, esto no es poco frecuente en fenómenos no lineales, como los que ocurren en la física atmosférica.

Al formarse una tormenta tropical es indispensable emitir alertas preventivas en todos los posibles puntos de impacto y aprovechar la tecnología satelital para estimar velocidades de vientos, características de las lluvias y fechas de impacto para organizar posibles evacuaciones.

Un ejemplo de esta dinámica ocurrió en 2017 cuando se evacuaron más de cinco millones de personas ante el impacto del huracán Irma en la península de Florida3. En este contexto es muy importante tener presente que las altas temperaturas oceánicas aumentan el potencial destructivo de los huracanes contemporáneos.

Debido a su localización geográfica, y a los limitados recursos con los que cuentan las poblaciones de Mozambique, Malawi y Zimbabwe para organizar evacuaciones masivas como las efectuadas ante los embates de los huracanes Irma y Florence, decenas de miles de personas han quedado atrapadas en medio de inundaciones en un escenario dantesco que ha sido ampliamente documentado por usuarios de la red social Twitter y que ha sido reproducido de manera tardía por los medios de comunicación electrónicos tradicionales.

Idai se ha convertido en la contraparte africana del huracán Katrina, cuyos efectos sobre la ciudad de Nueva Orleans en el año 2005 dieron lugar a una las peores catástrofes de la historia de los Estados Unidos de América.

Lo ocurrido en el sudeste de África coincide con el registro de niveles récord de dióxido de carbono atmosférico derivados del uso de combustibles fósiles. Actualmente las concentraciones de este gas de efecto invernadero son de 414.79 partes por millón, lo cual constituye una marca histórica que se seguirá incrementando hasta finales de mayo.

Dado que las acciones tomadas a nivel mundial para reducir las emisiones de este tipo de gas han sido insuficientes, es evidente que la crisis climática se agravará durante las próximas décadas. Priorizar las inversiones en tecnología y educar a poblaciones y medios de comunicación para mitigar los efectos de este fenómeno son algunas de las acciones a desarrollar en el futuro inmediato a nivel mundial

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