Bajan delitos y percepción de inseguridad en Puebla capital: INEGI

  • En el primer trimestre de 2026 disminuyó tres puntos

María Tenahua

En el primer trimestre del 2026, la percepción de inseguridad disminuyó al pasar de 84.5 a 81.5, en la capital poblana.

Datos de la Encuesta de Seguridad Pública Urbana (Ensu), del Inegi reflejan que esta percepción tiene una disminución de tres por ciento en comparación del último trimestre del 2025.

Mientras, datos oficiales de la FGE precisan varios delitos a la baja, como homicidos, robo a vehículo, entre otros.

DATOS RELEVANTES

La ENSU publicada el 24 de abril de 2026 reporta que la percepción sobre inseguridad pública en el área urbana de Puebla disminuyó, pasando de 84.5 a 81.5 por ciento, en el periodo comprendido de diciembre de 2025 a marzo de 2026.

El estudio muestra que, mientras la media nacional de percepción de inseguridad registró una disminución de 2.3% durante el primer trimestre de 2026, en Puebla la reducción fue de 3%.

Esa variación está por encima del promedio nacional, señal de que se avanza a un ritmo superior al promedio del país, resultado del enfoque que le ha dado el Gobierno de Puebla, presidido por Alejandro Armenta Mier, a través de una política pública que fortalece la coordinación con el Gobierno de la República y coloca a las personas en el centro de la acción del Estado.
La ENSU recoge lo que siente la gente.

Y cuando la percepción mejora, lo que está diciendo la ciudadanía es que percibe orden, presencia y respuesta de un Estado que actúa unido.

La disminución en delitos y la mejora en la percepción de inseguridad en Puebla tienen una explicación: hay gobierno, hay estrategia, hay presencia territorial y hay coordinación real entre las fuerzas de los órdenes de gobierno que combaten el crimen sin colusión.

En Puebla, la inseguridad se combate con estrategia, inteligencia, trabajo territorial y en coordinación con el Gobierno de México, las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional, las Fiscalías y las autoridades estatales y locales, porque la paz no se construye de forma aislada, sino con acciones certeras y eficaces.

Con apego a la Estrategia Nacional de Seguridad marcada por la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en Puebla, la seguridad de las familias está por encima de cualquier asunto. El Gobierno del Estado, encabezado por Alejandro Armenta Mier, actúa con más coordinación, más presencia y contundencia para proteger a la ciudadanía y recuperar la tranquilidad en cada región del estado.

Las detenciones relevantes y las acciones operativas recientes son parte de una misma señal: en Puebla se está actuando para debilitar estructuras criminales, para cortar márgenes de impunidad y para dejar claro que quien atente contra la paz de las familias va a enfrentar la fuerza legítima del Estado.

Muestra de ello han sido las capturas exitosas en Puebla de objetivos prioritarios y generadores de violencia como: “El Bukanas” y presuntos integrantes de grupos de la delincuencia organizada como de “La Barredora” y del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), entre otros.
De acuerdo con estadísticas de la Fiscalía General del Estado (FGE) y del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), durante el primer trimestre de 2026, en comparación con el mismo periodo del año pasado, los índices delictivos totales tuvieron una disminución del 4.6 % y 20 delitos de impacto social tuvieron una reducción importante, tratándose de delitos como feminicidio, homicidio doloso, robos de vehículos, a transportistas, a casa habitación, a negocios, a transeúntes, entre otros.

En Puebla no se va a permitir que la delincuencia marque el ritmo de la vida cotidiana, el Gobierno está decidido a recuperar espacios, a fortalecer la presencia de la autoridad y a garantizar que la ley esté por encima de quienes pretendan imponer miedo o violencia.

Hoy Puebla trabaja en la dirección correcta: contener, corregir y avanzar hacia una reducción sostenida que devuelva confianza a las familias.

Cuando la percepción de inseguridad empieza a bajar, también empieza a cambiar algo profundo en una sociedad: baja la tensión, se recupera confianza y se vuelve a abrir la posibilidad de que la calle, el trayecto, el trabajo y la convivencia cotidiana se vivan con mayor tranquilidad.

La paz social no se decreta, se construye. Y se construye todos los días con presencia en el territorio, con capacidad de reacción, con investigación, con detenciones, con coordinación y con una autoridad que no cede frente a quienes quieren imponer la violencia como forma de control.

En Puebla existe una voluntad contundente para cambiar el rumbo. No se normaliza la inseguridad, no se administra el problema, ni se está volteando hacia otro lado.

Se está enfrentando con decisión y con la convicción de que proteger al pueblo es la primera obligación del gobierno.

 

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