¿Vacuna contra el COVID-19?: Hipólito Contreras

Mundo Rural

Hipólito Contreras

Resultaría curioso que si el COVID-19 fuera resultado de un experimento humano y soltado al mundo con fines perversos, hoy esos mismos humanos están tratando de crear una vacuna contra algo que ellos mismos provocaron. Claro, esto es una suposición, la realidad no se sabe, ni se sabrá. También es probable que sea un virus más como los que causaron pandemias en otros tiempos.

Por supuesto, que la tecnología actual es capaz de crear una vacuna efectiva contra esta enfermedad, pero también es posible que dada la complejidad de la enfermedad la ciencia no sea aún capaz de crear el antídoto.

La ciencia del siglo XXI no ha dado con la cura del cáncer, la diabetes y el Sida, entre otras enfermedades, seguramente por ser enfermedades muy complejas que cambian constantemente su comportamiento, sus causas, sus características, sus fases, por lo que no se puede inventar una vacuna que contemple todos sus cambios. Los científicos saben el comportamiento del COVID-19 y con base en su comportamiento en el organismo están tratando de crear una vacuna.

La verdad es que nada se sabe y que hoy en pleno siglo XXI todo puede suceder, desde que la ciencia, siempre en manos de los países fuertes, esté buscando una vacuna para enfrentar la pandemia, o una vacuna extraña que nadie sabe qué resultados tenga.

La población mundial anda ya buscando los ocho mil millones de seres humanos, cada año es probable que se sumen cien millones más, si así vamos en sólo treinta años, es decir en el 2050 la población mundial podría ser cercana a los 11 mil millones, una superpoblación que lo primero que hará será acabar con los recursos que queden del planeta.

No se descarta que desde hoy haya intentos por reducir esa población, claro, resulta absurdo decirlo, pero es una posibilidad real, nadie sabe los secretos de las potencias, los objetivos de los líderes mundiales. No hay que olvidar que los medios, los grandes medios, sirven o responden a los intereses de los fuertes, los medios son de ellos.

Sin embargo, seamos optimistas y pensemos que el COVID-19 no es creación humana, sino que es natural, o que por lo menos que es un error humano con sus extraños experimentos y comportamientos de consumo, y que hoy esos humanos afanosamente buscan una vacuna que proteja a la población mundial.

Ese fue el objetivo de los genios que inventaron la vacuna antirrábica, las vacunas contra el sarampión, polio, difteria, tosferina y tétanos, entre otras vacunas que desde hace muchos años se aplican a la población de todos los países del mundo y que lograron aumentar la expectativa de vida.

Pensemos que se es el objetivo científico con el COVID-19, lo que sería una vacuna más que se integraría al cuadro de vacunas.

Pero, ¿qué pensar de los investigadores que en el arte de la guerra o la defensa inventan productos que tienen como fin dañar al ser humano? Son productos que en las guerras se aplican para destruir al enemigo, digamos una guerra bacteriológica que no daña infraestructura sino sólo a humanos y hasta animales, no son bombas destructivas, son productos químicos para eliminar al enemigo, los dejan ciego, le dañan los pulmones, le paralizan el corazón, impiden la respiración, etc. Lamentablemente estos inventos tienen como fin destruir a los humanos, son productos que matan.

La población mundial tiene un límite, un tope, no puede crecer más allá porque se convierte en un peligro para la vida, probablemente estemos llegando a ese límite.

Si ya con casi ocho mil millones de seres humanos el daño al planeta, a la especie, a los recursos, es ya muy preocupante, ¿qué pasará cuando se rebasen los 10 mil millones?

Por eso quizás pandemia y población van unidos, van de la mano, las pandemias en el pasado mataron a millones de personas. Podría pensarse que, si la población es altamente destructiva y extractiva, dañina y contaminante, habrá que reducirla, para dejarla en los mismos niveles que había por ejemplo en 1960.

Por supuesto, la población también se puede regular por sí sola, puede aplicar sistemas de planificación, control de la fecundidad, métodos anticonceptivos, leyes, normas, políticas, etc., esto también es viable en un mundo civilizado y con avanzada tecnología.

Sin embargo, como el loco mundo sigue su carrera destructiva y consumista, pues se piensa en situaciones novelescas y de ciencia ficción como la eliminación humana por los propios humanos como una forma de sobrevivencia.

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