Laureano Brizuela develó su identidad de Águila y Stephanie Cayo, de Pez, en “¿Quién es la máscara?”

Por Mino D’Blanc

-Entrevista con el afamado “Ángel del Rock” sobre su participación en el show televisivo de adivinanzas.

El domingo 8 de septiembre se transmitió el tercer programa de “¿Quién es la máscara?”.

El primer combate musical fue protagonizado por Cebra, quien cantó “Mi gente” contra Monstruo, quien interpretó “Roxanne”. Cebra se impuso, por lo que Monstruo tuvo que ir a la zona de riesgo.

El segundo combate se dio entre Águila quien cantó “La camisa negra” y Minotauro que lo hizo con “Feeling good”. Este último fue el que ganó el voto del público.

Zorro participó con “Si te vas”, enfrentando a la rareza y locura de Marciano, quien cantó “She will be loved”. Zorro obtuvo la salvación del público, por lo que Marciano fue condenado a zona de riesgo.

Águila se convirtió en el primer desenmascarado de la noche, cuando los expertos decidieron salvar a Monstruo y a Marciano. Los investigadores hicieron sus apuestas respecto a la identidad de Águila. Consuelo Duval pensó que era Latin Lover, Yuri siguió firme con David Zepeda, Adrián Uribe creyó que era Julián Gil y Carlos Rivera votó por Javier Poza, sin embargo, ninguno acertó, ya que Laureano Brizuela fue quien estaba oculto tras el personaje.

En la segunda parte del programa, Pez ganó el voto del público al interpretar “Muriendo lento” en competencia con Gato, quien cantó “Las ultras”.

Camaleón, quien cantó “I’m yours” debatió musicalmente con Catrina, quien presentó 2No me acuerdo”. Camaleón salió victorioso, mandando a Catrina a zona de riesgo.

El último encuentro de la noche fue el de Lechuza, quien cantó “Baby one more time” y Conejo, quien interpretó “Perro fiel”; este último se impuso a Lechuza, mandandolo al riesgo inminente de salir de la competencia.

Los investigadores liberaron a Conejo y Catrina, por lo que Pez tuvo que develar su identidad. Yuri dijo que se trataba de Danna García, Consuelo Duval se inclinó por Stephanie Salas, mientras que Adrián Uribe y Carlos Rivera acertaron al apostar por Stephanie Cayo.

Cabe mencionar que Carlos Rivera es el que más aciertos lleva, ya que en el segundo programa atinó que Panda ocultaba la identidad de Alejandro Suárez y en esta emisión atinó la identidad de Pez.

Quedan 10 personajes por descubrir en este show televisivo de adivinanzas. ¿Quién revelará su identidad en el cuarto episodio? Lo sabremos el próximo domingo a las 20:00 horas por “Las Estrellas”.

Platicamos con Laureano Brizuela, gracias a las finas atenciones de la licenciada Olivia Flores, de Televisa.

MD’B: ¿Cómo llegó “¿Quién es la máscara?” a tu vida?

LB: Esto fue una oferta hace varios meses que nos hizo de manera muy directa y confidencial el productor Miguel Ángel Fox. Acordamos que la charla debía ir protegida por una nota de confidencialidad. Me explicó cómo era el programa y al ser figuras públicas, esto era la otra cara de la moneda, ya que hemos visto realitys donde la gente expone su arte, su ego. Aquí lo que se trataba era de esconderse en un vestuario y que los investigadores trataran de atinar quién estaba escondido. Cuando me contaron la idea y me invitó, acepté, ya que esto fue lo más exitoso que se vio en los últimos tiempos en Asia, después Estados Unidos tomó el proyecto con dos temporadas exitosísimas. Se tiró por la borda crear los propios personajes;

nadie puede discutir la capacidad de producción que tiene la empresa, que desde que debuté en el año 1985 siempre me asombró. Este fue un desafío muy grande.

MD’B: ¿Por qué decidiste ponerte el vestuario de Águila?

LB: Cuando acepté la idea dije que si tendría chance de elegir un personaje. Me comentaron que tenían un par de ideas. Ellos insistieron en el Águila, porque siempre he estado con el tema de los Derechos Humanos, la justicia. El Águila siempre está presente, un símbolo de justicia, un símbolo patrio, que muchos países lo tienen como un elemento de fuerza. El Águila era lo más representativo para mí por mi forma de ser, de pensar y de luchar, y por ello me impusieron ese personaje.

MD’B: ¿Difícil cantar con un disfraz puesto?

LB: Hubo que hacer varios ajustes al traje, a medida que me lo iba probando. Él que se los hacía no sabía quién era yo. Llegar al canal era entrar a un foro especial, camerinos a media luz. No tenía contacto con otro participante. En las producciones te acostumbras a escuchar voces en los otros camerinos y puedes saber por el timbre quién es la persona. Aquí no; todo era muy misterioso, para que nadie supiera la identidad de cualquiera de los participantes. Te puedo decir que en este momento solo sé quiénes son los que han salido. De los otros participantes, no tengo idea quiénes son.

MD’B: ¿Cuál de las canciones que interpretaste en estos capítulos, te resultó más difícil?

LB: Tuve la participación absoluta y directa en el principio. Para la primera canción me pregunté por qué no cantar algo que no sea para voz de hombres; entonces canté “I Will Always Love You”, que es un éxito de Whitney Houston. Para esa canción, la voz que puse sonaba muy cercana a mi voz normal; pensé que era fácil que dedujeran quién era. La segunda canción la hubiera preferido en inglés; acepté la sugerencia del equipo de producción. La idea no es que cada participante cante lo que le guste, si no que a través de las canciones y las interpretaciones, los investigadores puedan acercarse o alejarse a atinar quién está tras la máscara.

MD’B: ¿Por qué cantar “La Camisa Negra”?

LB: Me la sugirieron; yo tenía pensado otra cosa. Sugerí una canción maravillosa, con un rango amplísimo que se puede lucir. Me vi limitado con esa canción, porque no soy muy fan de ese tipo de repertorio. Es una canción rítmica, que como todo lo que está sonando no requiere de mucha voz. La gente se dejó impresionar más por Minotauro, ya cantó una canción que hubiera quedado para mi rango. Realmente me hubiera gustado interpretar algo así.

MD’B: ¿Qué pasó por tu mente al darte cuenta que nadie le atinó a quién eras?

LB: Ahí te das cuenta que no hay una mecánica específica para saber quién entra y quién se va. Cuando ves que nadie da en absoluto, da la pauta para que el mismo público vote para que te quites la máscara y saber quién eres. También impacta la canción. Si hubiera cantado en este programa la que interpreté en el primer programa, tal vez no hubiera salido.

MD’B: ¿Cómo cierras el año?

LB: De la mejor manera. He vuelto a posicionarme en el mercado de México. La ciudad de México la trabajamos muy esporádicamente. Estuve en el Lunario, después participé con Amanda Miguel en el Auditorio Nacional. Estamos en una campaña muy grande apoyando a San Miguel de Allende, que acaba de ser nombrada “La capital cultural de América”, titulada “Aquí no” y que tiene que ver con no consumir drogas, no a la discriminación de género, no a la violencia familiar. Iremos al estado de México; después haré gira por el sur del país. Lo más importante es que la Comisión Interamericana cierra mi caso con una ratificación a mi favor de lo que no se debió haber dado nunca y de la violación de mis

derechos; aclaró que eso no tuvo que ver con el pueblo de México. Todo reivindica mucho con el ser un activista por la no violencia de género, no la violencia familiar. Siempre he sido un activista y eso me hace feliz.

MD’B: ¿Qué puedes comentar en relación al fallecimiento de Camilo Sesto?

LB: No es justo que por aborígenes de novedades noticiosas, ahora con las redes la noticia de hace tres minutos se hace vieja dentro de diez minutos. Pareciera que la gente va corriendo. Por lo que agradezco que me lo preguntes. Yo grabé una canción de él en honor a los más grandes autores, en un disco que hicimos con Warner Music y fue “El amor de mi vida”. Lo admiré como autor, compositor, cantante; sin quitar mérito a las grandes voces. Es el artista más completo en el mundo del Pop universal, que ha dado España. Rememoró mucho la canción “Si se calla el cantor se calla la vida”, de mi amigo Horacio Guarany, quien falleció hace unos años. Eso es el entendimiento cuando se va un grande como Camilo Sesto. Lo conocí en el año 80; venía acompañando al equipo que traía a José Luis Rodríguez. Nos encontrábamos en el Fiesta Palace. Un tipo muy solitario en sus producciones. Era de los únicos que producía sus discos; muy reservado con sus cosas. Me da pena su abandono del mundo terrenal, pero sin duda quedan su música, sus canciones, para siempre.

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