Momentos cruciales

Por Manuel CARMONA

Mal empezamos el año con una intervención militar de uno de los países más poderosos del mundo en Sudamérica, a partir de la cual en todo el mundo hemos estado atrapados en interminables interpretaciones y discusiones para justificar o condenar los hechos según el punto de vista o simpatía política o personal de cada uno de nosotros.

Nos hemos esforzado una y otra vez para tratar de escudriñar y exhibir los “verdaderos móviles” que tuvo Donald Trump para entrar a Venezuela y capturar a su Presidente Nicolás Maduro, que si su petróleo, que si las violaciones al derecho internacional etc.

La cruda respuesta a todas estas preguntas y especulaciones llegó por fin en la voz de quien autorizó y ordenó esta incursión, del propio Presidente de los Estados Unidos, durante una entrevista que le dio al New York Times el pasado miércoles 9 de enero, donde declaró sin rubor alguno que el único límite de su poder es su propia moralidad y su mente , que sí respetará el derecho internacional siempre y cuando no se interponga con los intereses de su país.

Su respuesta, que a muchos nos ha dejado helados, confirma una dolorosa realidad que en México casi nadie quiere aceptar, pero que ya está tocando la puerta, que el Presidente de los Estados Unidos simplemente hace las cosas porque QUIERE y PUEDE y no necesita ni le interesa justificarse ante NADIE.

Por lo tanto al ser sus vecinos tan cercanos y vernos en la necesidad diaria de tener un amplio intercambio comercial, aunado al hecho de la asimetría de nuestras economías nos coloca en una situación de amplia desventaja tecnológica, financiera y militar, EN EL MUNDO IDEAL lo que nos convendría es andarnos con pies de plomo y no dar pie a un posible diferendo con nuestro poderoso socio comercial.

EN EL MUNDO REAL lo que estamos viendo todos los días en las mañaneras es una actitud retadora, apelando al escudo del multilateralismo representado por organismos internacionales como la ONU y la OEA, a sabiendas del desgaste que han tenido en las últimas décadas hasta llegar a un rol actual prácticamente testimonial, ya que en estos momentos está visto que en el orden mundial ya no imperan los argumentos sino la LEY DEL MAS FUERTE.

Si lo anterior no fuera suficiente , la reiterada postura del gobierno mexicano de enarbolar la defensa de las dictaduras latinoamericanas, además hacer alarde de los envíos de miles de barriles de petróleo a Cuba, es decir, la expresión de simpatía pública y de COLABORACION con aquellos países cuyos gobiernos no son bien vistos por los Estados Unidos, no ayuda para nada.

Sobre este particular no pueden ignorarse las palabras de Stephen Miller, quien es el principal asesor de seguridad del Presidente Donald Trump, en la entrevista que el pasado lunes 5 de enero concedió a la CNN, donde entre muchas otras cosas dijo que “es absurdo permitir a un país ubicado en el patio trasero, que sea proveedor de los adversarios”, lo que es un mensaje claramente dirigido a nuestro país y desde esa fecha hasta el día de hoy no se ha visto ningún golpe de timón o al menos una leve reorientación de la política exterior para justificar y matizar los vínculos con los pueblos latinoamericanos que son nuestros hermanos.

Para eso se inventó la diplomacia, o no?

De lo anteriormente expuesto, ha quedado ya muy claro que en el hipotético caso de una intervención militar estadounidense en territorio mexicano, que NADIE EN SU SANO JUICIO DESEA, pero en caso de ocurrir será responsabilidad directa de la Presidenta de la República Claudia Sheimbaun y no de la derecha, ni de los conservadores, ni de los neoliberales, PUES NO SON ELLOS QUIENES GOBIERNAN.

En lo que sí ha estado muy ocupado el gobierno mexicano es en construir una narrativa para culpar a la oposición en el caso de que se dé una intervención militar estadounidense y de endilgarles el calificativo de traidores a todos aquellos que han expresado en público su preocupación por las tensas relaciones que prevalecen actualmente con nuestro poderoso vecino del norte.

Resulta muy difícil de creer que la oposición reducida casi a la invisibilidad (diría el partido dominante en su discurso cotidiano, que fue enviada en el 2024 al basurero de la historia), pudiera tener tanto poder que con solo desearlo mentalmente, fuera capaz de provocar una invasión. Esto es absurdo e infantil.

En apariencia, ni la Presidenta Claudia Sheimbaun ni tampoco NADIE DE SU GOBIERNO está leyendo bien la magnitud de lo que se está procesando en Whashington.

Se encuentran muy confiados en su retórica de la soberanía y el derecho internacional que el mundo entero ha visto son conceptos que no están pasando por su mejor momento.

Ojalá que quienes nos gobiernan entiendan que el rumbo del país no se pueden decidir del mismo modo que una asamblea en el CCU y que un conflicto con Estados Unidos NO se resolverá con una concentración en el zócalo de la ciudad de México gritando consignas, no es hora de arrodillarse, pero tampoco de abrir más frentes, es hora de NEGOCIAR. México está viviendo momentos cruciales.

* El autor es abogado, escritor y analista político.

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