
El mundo del crímen
Una cañería tapada con restos humanos de infantes fue apenas la punta del iceberg de la espeluznante historia que tuvo como protagonista a la mexicana Felicitas Sánchez Aguillón. El caso se remonta a la década de 1940, en la Ciudad de México, y la prensa de la época apodó a la mujer como “La trituradora de angelitos”, “La Ogresa” y “La descuartizadora de la Colonia Roma” (nombre del barrio en el que vivía.