“Sin pretextos” por Mino D’Blanc

Mino D’Blanc

El Arte y la Cultura son elementos de primera necesidad para el buen desarrollo humano y por ende social de un país.

Si preguntamos quién fue el hombre más rico del mundo entre los años 1800 y 1900, la mayoría de las personas no sabrían responder, pero si los cuestionamos sobre quién fue el mejor pintor, el mejor dramaturgo, el mejor actor, el mejor compositor, el mejor escultor, el mejor literato, el mejor músico, el mejor bailarín, seguramente muchas personas tendrían la respuesta de acuerdo a sus gustos personales.

Alguien podrá decir que le gusta más Beethoven y otro podrá decir que Chopin en relación a música, a los compositores; en cuanto a escritores uno aseguraría que fue mejor Tolstói y otro apostaría por Dostoievski. Lo más importante es que las personas interrogadas dirían el por qué, ya que tienen un conocimiento sobre la obra del artista, por lo que directa o indirectamente saben del entorno social en el que vivía y algo de la historia de su país.

Y es que el arte en cualquiera de sus disciplinas forma parte de la historia cultural de un país y por ende, de la historia cultural del mundo.

No podemos hablar de historia de una nación, de un pueblo, sino hablamos de su arte y de su cultura. Y es que el arte como manifestación es un libro irrompible e irrepetible de nuestra historia; es un reflejo de la cultura, costumbres, fortalezas, debilidades y hasta de la corrupción o de los buenos gobiernos de un pueblo.

“¿Quién mató al comendador? ¡Fuenteovejuna!” es el slogan de la obra teatral del Siglo de Oro español, escrita por Lope de Vega, titulada “Fuenteovejuna” publicada en el año 1619 y que ha trascendido hasta nuestros días y seguirá trascendiendo por la importancia literaria e histórica que tiene; forma parte del acervo dramatúrgico clásico a nivel mundial. La sinopsis en pocas palabras es muy sencilla y a la vez compleja: “la corrupción y opresión al pueblo español de Fuenteovejuna”.

El tema es tan actual como lo era en el tiempo de Lope de Vega: la corrupción. “¡La corrupción representada en el arte del teatro!” (seguramente a muchos políticos y gobernantes que vieron esa obra en su tiempo no se sintieron cómodos, al igual que si muchos de nuestro tiempo la ven y analizan). He ahí la magia del texto dramático: el análisis del mismo a profundidad por el actor para que pueda dar vida a un personaje ficticio que “representa” (teatro: “representación”) a “uno real”. Por consecuencia, “el teatro es el espejo de la vida”, y como arte tiene como cualidad “sensibilizar y hacer mejores seres humanos”.

Ciertamente el quehacer teatral fusiona a todas las disciplinas artísticas: literatura (dramaturgia), escultura, pintura, música, danza, etc. Y detrás de una obra teatral hay un gran número de profesionales con carrera universitaria: dramaturgo (licenciatura en Literatura Dramática y Teatro, licenciatura en Letras Hispanas, en Filosofía y Letras, u otras que tienen que ver con la Literatura), actores (Arte Dramático), escenografía (Arquitectura), vestuaristas (Diseño de Modas), músicos (licenciatura en Música), compositor musical (licenciatura en Composición Musical) diseño de sonido (Ingeniería en Audio), diseño de poster y programas de mano (Diseño Gráfico), contabilidad (Contador Público), prensa (Ciencias de la Comunicación), y varias más.

¿Cuántos empleos se generan en la preproducción, producción, montaje y representación de una obra de teatro? ¿Cuántos trabajos se pierden cuando una obra teatral termina temporada, haya sido larga o corta, con o sin gira? ¿Cuánto puede perder un productor al no tener éxito la obra a la que le apostó su visión y su dinero?

El cine es la representación de la vida al igual que lo es el teatro. Ambos son una tarjeta de presentación del arte y la cultura de un país al mundo.

En una producción cinematográfica la inversión económica es muy grande, ya que a diferencia del teatro que se representa en un solo escenario, el cine se filma o se graba (dependiendo el formato) en muchas locaciones ya sean en una sola ciudad o en dos o más ciudades, pueblos o hasta países. Cuántas películas se han realizado en dos o tres países. Por lo que el séptimo arte genera un mayor número de empleos, incluyendo a todos los generados en una producción teatral. Hay un productor ejecutivo, productor asociado, productor en línea, guionista, director, asistente de director, director de fotografía, scouting (los que buscan las locaciones), microfonistas, luces, maquillistas, peinadores, sastres, catering, alimentación para actores, crew (equipo de producción), transportes, choferes, hoteles, extras, etc.

No por algo es una industria, “una industria muy grande, competitiva y representativa de un país ante el mundo y su historia”.
Cantinflas es conocido en todo el mundo por la gran cantidad de películas que dejó; al igual que Pedro Infante, Dolores del Río, María Félix, Jorge Negrete, Javier Solís, los hermanos Soler, Tin Tan, Arturo de Córdoba, Marga López y muchas celebridades más. La música de Agustín Lara, de José Alfredo Jiménez, de los tríos, de los grandes compositores en la época de Oro del Cine Mexicano, es conocida en todo el planeta gracias precisamente nuestro cine.

Ahora hay grandes directores mexicanos (Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu, Ricardo Arnaiz, entre otros) que están poniendo muy en alto el nombre de México a través del cine, y así como ellos, muchos actores y actrices que han hecho que el mundo volteé a ver nuevamente el gran talento que hay en nuestro país.

Una de las grandes contribuciones a la industria cinematográfica que ha hecho el gobierno es la creación en el año de 1998 del FIDECINE (Fondo de Inversión y Estímulos al Cine). El IMCINE (Instituto Mexicano de Cinematografía) en su página oficial, pone la siguiente descripción: “es un fideicomiso federal para la producción, postproducción, distribución y exhibición de largometrajes (de 75 minutos o más) de ficción y/o animación mediante la inversión de capital de riesgo y/o la prestación de créditos. Las personas físicas y morales pueden acceder al fondo a través de Convocatorias Públicas a nivel nacional. El FIDECINE busca brindar este sistema de apoyos financieros y de inversión para los productores, los distribuidores, los comercializadores y los exhibidores de películas nacionales; como fondo de carácter industria se busca estimular la participación de los sectores público, social y privado, a través de la reactivación integral de la industria cinematográfica nacional”.

Los ilustres diputados aprobaron en días pasados en comisiones la desaparición de 108 fideicomisos para que sean integrados a la Federación y reasignados a temas de salud, así como para que financien programas sociales del gobierno. Entre esos fideicomisos que desaparecen (porque al ser integrado es desaparecido) está el FIDECINE. Lo que significa un durísimo golpe para el arte y la cultura del país y un retroceso total en el progreso que ha tenido el séptimo arte.

Si mucho tiempo se ha adolecido de un mayor número de salas cinematográficas comerciales que exhiban más películas mexicanas en nuestro propio país, lo que aprobaron los diputados es un golpe letal para las aspiraciones de muchos cineastas y por ende, para la industria cinematográfica. Comenzaremos a ver mayor fuga de cerebros que cuando triunfen en otros países, el gobierno de la república dirá: “¡felicidades a nuestros compatriotas por poner en alto el nombre de México!” y los susodichos diputados comentarán: “¡Qué buena película!, ¡Qué talento!”, mientras la industria cinematográfica sufrirá el letargo doloroso y sin sentido provocado por la decisión insensible y antiartística de los honorables diputados de esta legislatura.

Espero que ante esto, el pueblo no sufra de falta de memoria y apoye a que no desaparezca un estímulo tan importante para nuestra cultura mexicana, porque recuerde amigo lector, que “el arte es la medicina del alma” y “no podemos hablar de historia de un pueblo si no hablamos de su arte y cultura” (aunque algunos desde sus curules provocan “anticultura”).

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