Puebla, entre el desabasto y la desconfianza sindical: la marcha que presiona al IMSS

Staff/RG

Mientras en la capital se especula con el futuro del director general del Seguro Social, Zoé Robledo, en Puebla el conflicto tiene otra cara: trabajadores que marchan contra su propio sindicato, pacientes trasplantados sin medicamento y una consulta salarial que se vota mañana.

A las tres de la tarde, la calle 4 Norte se llenará de batas, playeras blancas y banderas del IMSS. El contingente saldrá de la Delegación Estatal, en el número 2005, y avanzará hacia la Sección 1 del SNTSS, en la 4 Sur 1310, colonia El Carmen. No es una marcha cualquiera: llega al final de dos semanas de tensión y a un día de la consulta que puede abrir o cerrar la negociación salarial.

El cartel que circula entre el personal lo resume en tres palabras: “Ni un paso atrás”. Pide asistir de blanco y con pantalón de mezclilla azul, y se presenta como una movilización pacífica de activos, jubilados y trabajadores de distintas corrientes políticas.

Dos semanas de plantón y bloqueos

La inconformidad no nació esta semana. Las movilizaciones del personal en Puebla arrancaron el 29 de septiembre. Agremiados a la Sección 1 mantienen tomadas las instalaciones sindicales. El viernes 9 de octubre cerraron el paso sobre la 4 Sur.

Ese día, una asistente médica del hospital de Cuatlancingo explicó que la protesta poblana era parte de un movimiento nacional. El motivo central: rechazan el aumento de 2.9% por considerarlo insuficiente.

Lo que piden, más allá del salario

La lista del cartel va más lejos que el sueldo. Los trabajadores reclaman salario y retiro dignos, y rechazan la cláusula 157. Esa cláusula obliga al IMSS a depositar dinero adicional en las Afore de quienes fueron contratados desde 2008. También denuncian violaciones a los estatutos, represión y coacción del voto.

Piden también cambios en la cúpula de su sindicato. Exigen la destitución de María Elena López de la Vega, secretaria general de la Sección 1, y de Rafael Olivos Hernández, dirigente nacional del SNTSS. A eso suman abasto de medicamentos e insumos y contratación de más personal.

Mañana se vota

El calendario aprieta. El porcentaje global de 6.8% se somete a consulta el miércoles 14 de octubre, de 7:30 a 21 horas, con unos 475 mil trabajadores con derecho a voto. El IMSS respetará el resultado y asegura que sus hospitales siguen operando. Los trabajadores aclararon que no habrá paro de labores, para no dejar sin atención a los pacientes.

El otro expediente: los trasplantados

En la misma ciudad corre una crisis paralela, y esa sí toca directamente al director general. El lunes, Robledo reconoció un problema reciente de suministro en Puebla de un medicamento que usan unos 2 mil pacientes con trasplante renal. Atribuyó parte del problema a proveedores incumplidos, entre ellos PiSA, y anunció rescisiones de contratos.

La historia viene de atrás. En agosto, la Asociación de Enfermos Renales y Trasplantados de Puebla responsabilizó a Robledo del desabasto de tacrolimus y pidió su destitución. Los pacientes, que llegaron a acumular hasta cuatro meses sin tratamiento, salieron del hospital San José con su consigna: “Queremos vivir, no sobrevivir”. El IMSS respondió después que había abasto para las recetas vigentes.

¿Quién presiona a quién?

Vista de cerca, la presión sobre Robledo en Puebla viene de dos frentes distintos y no se solapan. Los trabajadores que marchan hoy apuntan a la dirigencia sindical y al esquema salarial. Los pacientes sí piden la salida del director, pero lo hacen desde una asociación civil, sin respaldo de autoridades.

En el gobierno federal el tono es otro. La Presidenta reconoció como legítimas las demandas del personal. Eso se lee como un respaldo a que Robledo atienda el conflicto desde su cargo, no como una señal de relevo. Hasta el cierre de esta nota no hay reporte verificable que vincule a Puebla con una decisión sobre su futuro.

Lo que sigue

La marcha de hoy es una prueba de fuerza, y la consulta de mañana, el momento de definición. Quedan varias preguntas abiertas: cuántas personas llegarán a la 4 Sur, qué documento entregarán los manifestantes y cómo votarán los trabajadores sobre el 6.8%.

Tampoco está claro qué contiene cada cifra salarial que circula, el 2.9% o el 6.8%, mientras no se conozca el documento oficial.

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