Depresión: 332 millones de personas, millones de historias que importan

 Maricela Allende Marcito

El 13 de enero se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, en este día se espera sensibilizar, orientar y prevenir a la población sobre esta enfermedad.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud OMS se estima a nivel mundial que 332 millones de personas padecen depresión. Entre los adultos, la prevalencia es del 5,7 %, con diferencias por sexo: 4,6 % en hombres y 6,9 % en mujeres. En los adultos de 70 años o más, la cifra alcanza el 5,9 %. La depresión es 1,5 veces más común en mujeres que en hombres, y afecta a más del 10 % de las mujeres embarazadas o en el posparto. En 2021, se registraron 727 000 suicidios, siendo el suicidio la tercera causa de muerte entre personas de 15 a 29 años.

Qué es la depresión?

La depresión es una enfermedad común y grave que afecta la vida diaria, interfiriendo con el trabajo, el descanso, el estudio, la alimentación y el disfrute de la vida. Se origina por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos. Se caracteriza por una tristeza persistente y la pérdida de interés en actividades habituales durante al menos dos semanas. Entre sus síntomas más frecuentes se encuentran la falta de energía, cambios en el apetito y el sueño, ansiedad, dificultad para concentrarse, sentimientos de culpa o inutilidad y pensamientos de autolesión o suicidio. No es un signo de debilidad y puede tratarse eficazmente mediante terapia psicológica, medicación o ambos. Además, la exposición a la violencia puede provocar reacciones emocionales similares como ansiedad, estrés, irritabilidad, problemas de concentración y alteraciones del apetito y del sueño.

La OMS menciona que la depresión tiene tratamientos eficaces, tanto psicológicos como farmacológicos, y es importante buscar atención si hay síntomas.

Los tratamientos psicológicos son la primera opción, especialmente en la depresión leve; pueden combinarse con antidepresivos en casos moderados y graves.

Los antidepresivos no son necesarios en la depresión leve.

La terapia psicológica ayuda a cambiar formas de pensar, afrontar situaciones y relacionarse con otros.

Estas terapias pueden ser presenciales, en línea o mediante recursos de autoayuda como manuales, sitios web y aplicaciones.

Entre los tratamientos psicológicos más eficaces están: Activación conductual, terapia cognitivo-conductual, psicoterapia interpersonal y terapia de resolución de problemas.

Los antidepresivos más usados incluyen los ISRS, como la fluoxetina.

El personal de salud debe considerar los efectos secundarios, la disponibilidad del tratamiento y las preferencias del paciente.

Los antidepresivos no deben usarse en niños y deben emplearse con mucha cautela en adolescentes.

El trastorno bipolar requiere medicamentos y tratamientos distintos a los de la depresión.

La Organización Mundial de la Salud recomienda mantener hábitos saludables, como seguir actividades placenteras, hacer ejercicio, cuidar la alimentación y el sueño, y evitar alcohol y drogas. También aconseja mantener el contacto con personas de confianza y buscar ayuda profesional.

Si hay pensamientos suicidas, enfatiza que no se está solo, la importancia de hablar con alguien de confianza o con un profesional, unirse a grupos de apoyo y, ante un peligro inmediato, contactar servicios de emergencia o líneas de crisis.

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