Gustavo Vargas Cabrera

Sumario: Hoy los aspirantes se reproducen como conejos, pero sin ninguna solución a las problemáticas serranas

Por: Toño Madrid

  • ASPIRANTES SIN PROYECTO

En la columna pasada hablamos de los aspirantes que buscan la silla presidencial en la zona. Son muchos. Muchísimos. Unos con posibilidades reales. Otros con pocas y la mayoría con nulas posibilidades. Pero si hay algo que caracteriza a todos es su falta de proyecto. Todos dicen querer a su pueblo, todos dicen querer trabajar para su progreso. Pero no basta. Hay problemáticas importantes que atender que no están en los planes de los aspirantes, simplemente porque no las conocen a fondo o porque no tienen en mira alguna solución.

Estas son algunas de ellas.

La basura. En la pasada administración, que encabezó Gustavo Vargas Cabrera, le estalló en el rostro el problema de la basura. Todos fuimos testigos como ante la imposibilidad de buscar alguna solución, su mejor idea fue almacenarla en el Recinto Ferial. Aun hoy cuando lo comento con algunos compañeros periodistas de la capital no pueden creerlo. ¿A quién se le podría haber ocurrido semejante idea? Al alcalde Gustavo Vargas. Cierto, él no generó dicho problema. El tema de la basura se ha venido arrastrando desde hace muchos años, por la incapacidad de los gobernantes de darle una solución de fondo. Zacatlán tiene un relleno sanitario.

Tulancingo igual. Huauchinango y Xicotepec no. Huauchinango sigue enviando los desechos fuera y en Xicotepec se tiran en una barranca al aire libre.

Siempre se ha hablado de un relleno sanitario intermunicipal, donde participen varios municipios y se repartan gastos. Por alguna u otra razón no se ha concretado hasta ahora y el problema lejos de ir disminuyendo se va a gravando, por la sencilla razón de que la población sigue creciendo.

A ver. ¿Quién de los aspirantes levanta la mano y propone algo coherente y realizable desde el punto de vista financiero? ¿De veras tienen un proyecto de solución a problemáticas de la región? Nos gustaría escucharlas. Porque repetir los discursos de López en temas austeridad o que ahora le toca gobernar al pueblo es vulgar discurso demagógico. Imaginemos a una familia que no tiene que comer y en lugar de llevarle comida le decimos que ahora las cosas ya cambiaron y que ahora ellos son los que mandan. Así es la “ayuda” que muchos aspirantes ofrecen ahora.

Hay más problemáticas, desde luego, pero las abordaremos en las siguientes entregas.

UN CADÁVER DESCONOCIDO

En días pasados un hombre fue asesinado en el boulevard Bicentenario de Huauchinango. Tardó más de cinco horas en ser levantado el cadáver porque el agente del Ministerio Público no llegaba. Por fin el cadáver, luego de haber estado a la intemperie durante horas, fue levantado y llevado a la morgue como desconocido. Nadie reclamó su cadáver, nadie sabía quién era. Hoy, cuando han pasado casi ocho días del suceso, nos comentan que el cadáver sigue sin ser enterrado. ¡¿Que?! Suelen exclamar todos cuando escuchan este hecho. Los vecinos del SEMEFO han denunciado ya el olor que despide el cuerpo.

¿Qué pasará con la M.P. Guadalupe Garrido Vega? Ojalá el Fiscal General tome cartas en el asunto.

Con ese tonito de voz que a muchos disgusta, Claudia Sheinbaum estuvo en Puebla una vez más. Y por segundo día consecutivo, estando en Tehuacan, su discurso sigue sonando hueco. Su discurso, hay que decirlo, lo basa en una sola figura: Andrés Manuel López Obrador. Pareciera ser una campaña para él, no para ella.
Por ejemplo, narró “una anécdota” del 2012 cuando fue enviada por López Obrador a o operar en la zona de Tehuacan.

Está por terminarse noviembre e iniciarse el último mes del año. Y con ello se intensificarán las campañas proselitistas. Alguien podría decir que no hay campañas, sino precampañas si del terreno legal se quiere hablar. Al final resulta un eufemismo y los aspirantes hacen lo que pueden, deben y no deben, con tal de alcanzar un lugar en las encuestas que los meta a la carrera hacia una diputación o alcaldía.

Sobra decir que los principales actores son de Morena. Y es que metidos en la patraña de las encuestas, pareciera ser que no pueden o no quieren entender que las dichosas encuestas, solamente es un mecanismo de legitimación del dedazo. Pero los aspirantes creen lo que quieren creer. Y metidos en esa democracia que insisten en creer que realmente existe, gastan fuerzas, tiempo y dinero en el multicitado posicionamiento.

En este juego ninguno ofrece algo novedoso. A todos se les ve recorriendo los pueblos, engañando paisanos, sacándose fotos con ellos que después subirán a las redes sociales para presumir cercanía y apoyo de la gente de a pie. Todos, absolutamente todos se dicen ganadores, queridos por el pueblo, apreciados.

“En serio me sorprendió la cantidad de gente que llegó”, dice uno por ahí a quien quiera escucharlo. “En serio no esperaba tanta respuesta”. “En serio que me sorprendió el recibimiento y la confianza que nos dieron. No nos falle, me dijeron”, suelen decir otros tantos aspirantes, sintiendo que las multitudes lo adoran.

Unos que ya han sido presidentes municipales han llegado al colmo de publicar que hay gente que pensó que no se iban a registrar, pero que al saber que lo hicieron se mueren de miedo por el peligro que representan de repetir en el cargo. Sobra decir que la gente solamente se divierte, pues unos y otros parecen pasar desapercibidos, pues metidos en sus problemas cotidianos, poco les importa este prometer del demonio, sabedores de que lo que buscan es satisfacer antes que nada su propio bolsillo.

En cuanto a la cacaraqueada anticorrupción son menos los que creen, cuando ven como los gobernantes siguen siendo igual que los de antaño, solamente que ahora con piel de oveja. Más aun, la gran mayoría de los aspirantes morenistas, no son otros que los priistas de antaño, que abandonaron el barco cuando vieron que naufragaba. Peor aún, los morenistas más puros, en lugar de levantar la voz y correr a todos los arribistas, se ufanan de que Morena sea tan popular que ahora todos quieren subirse a ese barco. Si no fueran tan estúpidos para ver que lo que quieren es un logotipo para seguir robando de lo lindo, otro gallo les cantaría. Ellos, los morenistas puros, los que boteaban, los que cantaban el himno de Morena, los que ponían lana para los eventos partidistas, ahora ven llegar a los políticos de siempre para arrebatarles cargos que debieran ser para ellos. Pero no se les puede culpar. Nacieron idealistas e idealistas morirán, mientras los otros cosechan millones a costa de los que proclaman que ahora “ya no es como antes” y se quedan como el chinito “nomás milando” como los políticos de siempre siguen gobernado ahora con piel de oveja.

En fin. Todo diciembre y los meses que le siguen, serán ya de promesas declaradas. Otra vez los “primero los pobres”, otra vez los “yo siempre he sido gente del pueblo”, otra vez los “yo no vengo por dinero, vengo porque quiero a mi pueblo”. Es mucho pedir a la gente que no les crea, porque al final, aunque no lo hagan, por un dinerito bien vale la pena perder unas horas para ir a votar por alguien que de todos modos les iba a robar.

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