¿Con la vacuna se acaba el problema?: Hipólito Contreras

Mundo Rural

Hipólito Contreras

Está visto que el virus del COVID-19 encuentra sus mejores condiciones en las aglomeraciones humanas, donde no las hay no se presenta. En el estado de Puebla, por ejemplo, el virus está en la minoría de municipios, casi un 70 por ciento se concentra en la capital y la zona metropolitana integrada por unos 15 municipios, podrían ser 100 de los 217 municipios en donde no hay problemas, en los otros 100 hay baja incidencia.

El virus es fuerte en las aglomeraciones, en la población dispersa casi no se ve, de modo que, si se lograra que le gente se dispersara, se separara lo suficiente en sus actividades, si evitara las aglomeraciones, el virus iría disminuyendo, bajaría su fuerza hasta casi desaparecer.

Creo, considero, aunque los que saben son los expertos en salud, que no es necesaria ninguna vacuna en primer lugar en las zonas donde el virus no está presente, en donde desde hace diez meses no han tenido problemas porque la gente por ser poca está dispersa, para qué van a aplicar vacuna a una población que no tiene problemas, ni los va a tener porque su estilo de vida no se parece al de las grandes concentraciones.

Vacunar a masivamente a los 130 millones de mexicanos parece poco lógico porque los afectados por el virus apenas representan el 1.3 por ciento del total, es decir el 98.7 por ciento de los mexicanos están libres de la enfermedad.

Por supuesto que lo que estamos viendo en todo México y el mundo es que la gente tiende a concentrarse en las ciudades, abandona cada vez más las zonas rurales, este es un fenómeno de los tiempos actuales, lo que está generando muchos problemas de todo tipo sobre todo ambientales, hoy de salud.

Hay que recordar hace unos 40 años o menos, se presentó el virus del VIH sida, se presentó como el COVID, muy fuerte, muchos miles se murieron en México y el mundo, empezaron las investigaciones médicas para crear una vacuna, unos diez años después algunos países desarrollados informaron que estaban probando vacunas y que pronto se tendría una, hoy el mundo la sigue esperando.

¿Qué pasó con el virus VIH? Bajó su fuerza, se inventaron mejores medicinas que contenían la enfermedad, los retrovirales, hoy la enfermedad sigue sin cura, pero está bajo control en el mundo, no hizo falta una vacuna. Hoy los enfermos de sida pueden vivir muchos años si llevan el tratamiento respectivo, el virus se quedó, pero es controlable.

Esto mismo puede suceder con el COVID-19, puede ser controlable sin necesidad de vacuna, basta que la gente se cuide, se proteja, que fortalezca sus defensas naturales, la enfermedad es curable en un 95 por ciento o más, claro, si la persona no es atendida se agrava y se muere.

Por supuesto, la que sabe es la comunidad médica del mundo, pero resulta curioso que contra el VIH han pasado casi 40 años y los estudiosos, los científicos, no han podido descubrir una vacuna, mientras que contra el virus del COVID en menos de seis meses ya estaban probando vacunas en las naciones desarrolladas, resulta muy curioso esto, lo que al mismo tiempo genera dudas sobre la efectividad de la vacuna, no vaya a suceder que resulte peor el remedio que la enfermedad.

Si la vacuna no está cien por ciento probada es mejor que no la apliquen, es mejor que la gente se cuide y deje que la pandemia baje su nivel de manera natural y asunto terminado. Si un país, un estado, tiene controlado el virus no necesita ninguna vacuna y menos si la misma no está al cien por ciento probada su efectividad.

Vamos a pensar positivamente, que efectivamente es un virus natural, o provocado por la moderna actividad humana, que la ciencia muy capaz hoy pronto dio con una vacuna y que se propone ya aplicar, en este caso debe ser una vacuna expuesta al mundo, a los gobiernos, explicada a detalle, comprendida por los estudiosos de cada nación, por lo tanto, viable, posible.

Pero si es una vacuna que sólo saben de ellas los laboratorios que la fabricaron, y nadie más, si es un secreto su composición, sería un riesgo su aplicación.

Se dirá que los mismo sucedió en su momento con la serie de vacunas que se aplica a los humanos desde hace por lo menos medio siglo, lo que ayudó a prevenir muchas enfermedades como la polio, el sarampión, tifoidea, entre otras, si esto es así, adelante, pero la rapidez con que se creó la vacuna contra el Covid-19 deja muchas dudas.

Vamos a suponer que la vacuna se aplica a la población de México y el mundo, pero si las defunciones y contagios siguen al alza en las grandes concentraciones humanas, de nada habrá servido la vacuna, no habrá sido la solución.

Lo mejor, creo, es que la gente haga caso y se cuide, no es que se vaya a su casa, porque esto es casi imposible, sino que evite el contacto masivo, que conserve siempre la distancia y sobre todo que fortalezca sus defensas, que el gobierno, los gobiernos, faciliten todos los productos que fortalecen las defensas naturales de los humanos, si esto se hace no se necesita ninguna vacuna, el virus bajará por si solo su fuerza y será controlable.

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