Patricia Reyes Spíndola tiene pareja desde hace 27 años

La primera actriz Patricia Reyes Spindola nos confesó que nunca tuvo la ilusión de casarse y tener hijos.

TVnOTAS

Patricia Reyes Spíndola, de 67 años, desde muy chiquita supo que su vocación era la actuación y desde muy joven trabajó para cumplir su sueño. Platicamos con la maestra y nos contó que se siente bendecida de seguir ejerciendo su pasión, luego de haber sufrido cáncer de mama:

-¿Nació en México?
“Nací aquí en la CDMX, pero siento que tengo sangre oaxaqueña, ya que íbamos muy seguido de niña, pues mi abuelo, don Rafael Reyes Spíndola, a quien le decían El Padre del Periodismo en México, porque era el dueño del diario El imparcial, era de Tlaxiaco, Oaxaca. Incluso allá hay un bulevar que lleva su nombre. Y del lado de mi mamá, mi abuela era de Tampico”.
-¿Cómo fue su infancia?
“Bastante feliz; mi madre, que acaba de fallecer, fue la mejor del mundo, era muy divertida y alegre, fue una mujer fascinante y la considero una gran amiga; la extraño mucho, pero la tengo presente en mis recuerdos”.
-¿En qué momento se dio cuenta de que quería ser actriz?
“Desde los 5 o 6 años tuve muy clara mi vocación de ser actriz; cada que era mi cumpleaños les pedía hacer una obra de teatro. Mi abuela me hacía mi escenario y todos mis invitados se tenían que soplar mis obras (ríe)”.
-Su familia siempre la apoyó…
“Mis padres querían que estudiara otra cosa, pero a los 15 empecé a trabajar, entré como enfermera en un consultorio dental para pagarme mis clases de actuación. Con lo que ganaba logré comprarme un vocho, pero a veces pasaba a ver a mi mamá y le pedía prestados 10 pesos para la gasolina o para la renta (ríe), o mis hermanos me prestaban”.
-¿Cómo era su relación con sus hermanos?
“Tengo dos hermanos: Genaro, de 73, y Martha, de 72; hasta la fecha platicamos a diario de todo en un chat que tenemos, somos una familia bastante unida”.
¿Cuál fue su primera obra de teatro?
“Comencé a trabajar como actriz a los 17, con mis compañeros de la escuela hacíamos pastorelas para las cárceles o las presentábamos en plazas públicas”.
-¿Hizo teatro muchos años?
“Sí, hice mucho teatro, estuve en la Compañía Veracruzana y un tiempo en la Compañía Nacional, pero realmente mis primeros trabajos fueron en el cine”.
-¿Y en televisión cuándo inició?
“Tardé como 10 años; lo que hacía era televisión educativa, daba clases o teleteatros. Luis de Llano Palmer (q.e.p.d.) un día me vio y me invitó a trabajar con él, y ahí comencé, pero no recuerdo qué años eran, soy muy mala para las fechas, pero ya tengo 45 de trayectoria”.
¿Cuál fue la primera telenovela?
“Ya había participado en algunas, como Bianca Vidal, El maleficio, pero realmente mi primera novela fue como extra, donde sólo decía tres líneas; mi primera oportunidad me la dio el señor Ernesto Alonso (q.e.p.d.)”.
-¿Le gusta más el cine, teatro o la televisión?
“Mi pasión es el cine, pero amo la televisión, y si hay oportunidad de hacer teatro, lo hago. He tenido la oportunidad de trabajar con Arturo Ripstein, con Cazals, Roberto Gavaldón (q.e.p.d.), con Emilio El Indio Fernández (q.e.p.d.); en el plano internacional, con Anthony Quinn (q.e.p.d.) en Los hijos de Sánchez; con grandes actores del cine de la Época de Oro y de la época actual”.
-¿Qué significa para usted haber compartido con grandes figuras del cine y del teatro?
“Fueron mis maestros, les aprendí mucho y hasta la fecha veo cómo hacen las escenas mis compañeros. Los jóvenes traen otro chip y ahorita que estoy en Imperio de mentiras, hay unos chavos muy buenos”.
-En el amor, ¿cómo ha sido usted?
“Nunca he estado sola, soy muy discreta en mi vida privada; tengo una pareja desde hace 27 años, pero no se dedica a esto y hemos cuidado mucho nuestra intimidad. Por eso me considero una mujer bendecida, porque he tenido todo”.
-¿Siempre fue de relaciones largas?
“Siempre he sido muy familiar y he tenido parejas con las que he durado mucho tiempo, siete años con una, luego 12 y ahora 27. Me gusta cocinar, tengo animales en casa, tengo tres perros, dos tortugas, un cotorro, y además tengo una vida familiar muy completa, por eso les agradezco al universo y a Dios”.
-¿En algún momento tuvo el deseo de casarse o tener familia?
“No, nunca tuve la ilusión de tener un hijo; toda mi familia o mi mamá me decían: ‘Ten un hijo’, y yo les respondía: ‘No, así estoy muy contenta’. Desde chica decía: ‘Yo no voy a tener hijos’. Me regalaban muñecas y las ponía de público; esa parte maternal la cumplo con mis sobrinos y así he sido muy feliz. Y casarme, ¿para qué?, si no quiero tener hijos… a mí me parece más divertido ser ¡la amante!”
¿Ha vivido con sus parejas en unión libre?
“Siempre he vivido con mis parejas, nunca he estado sola. Desde que tenía 18 años nunca he vivido sola, pero como eso es parte de mi vida privada, prefiero que siga así y no ahondar en ello”.
-Hace algunos años vivió un momento muy delicado en su salud, ¿cómo está ahora?
“El cáncer fue en 2011, ahora estoy muy bien, me sigo haciendo mis revisiones y en octubre hablo de lo importante que es que las mujeres se hagan sus chequeos, y que escuchar la palabra ‘cáncer’ no es sinónimo de ‘muerte’; el cáncer de mama es curable si se detecta a tiempo, por eso invito a todas a que se hagan sus chequeos regularmente”.
-¿Cómo fue ese momento?
“Pensé en mi madre, que tenía 86 años, y después tuve la sensación de culpa, porque hice sufrir a mi pareja y a mis hermanos, ya que me lo guardé por siete meses; pero me lo detectaron a tiempo, hicimos todo lo que se necesitaba y estamos libres de cáncer”.
-¿Entonces qué pasó?
“El doctor me sugirió que me extirpara el seno izquierdo y decidí que me lo quitaran. Una mujer no es sólo dos tet%$, aunque jalen muchas carretas, somos mucho más. Además me lo reconstruyeron; fue un proceso doloroso porque van rellenando cada 15 días, por debajo de los músculos, hasta cierto tamaño el seno, pero me quedó muy bien y estoy libre de cáncer”.
-¿Qué aprendió de esta experiencia?
“Muchas cosas, les doy las gracias a todos mis amigos que estuvieron ahí conmigo, aprendí que la mente atrae lo que piensa; en las noches meditaba en compañía de mi pareja. Aprendí que el conocimiento que adquirí sobre este padecimiento lo debo transmitir a los demás y que las mujeres lo vivan como yo lo hice, con amor, con alegría, con humor, sintiéndote viva. Me abrí espiritualmente, lo más importante es que ahora ya estoy muy bien”, finalizó.

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