Astrónomos hallan indicios de vida en Venus

UNIVISION

El hallazgo de fosfina en la atmósfera en el segundo planeta del Sistema Solar, anunciado este lunes, ha despertado gran expectación entre los científicos ya que podría señalar la presencia de alguna forma de vida en el planeta más cercano a la Tierra. El descubrimiento necesita refrendarse ya que también es posible que indique procesos fotoquímicos o geoquímicos desconocidos.

El estudio, publicado el lunes en la revista Nature Astronomy y elaborado por un equipo internacional de más de 20 investigadores, es un hallazgo preliminar que necesita ser confirmado por observaciones adicionales telescópicas y misiones espaciales. No obstante, ha generado un enorme interés ya que deja abierta la posibilidad de que haya vida en Venus o, más concretamente, en una de las capas de su atmósfera.

Los expertos indican en la publicación que la cantidad de fosfina en Venus es 10,000 veces más alta que la que podría producirse por métodos no biológicos. Los autores del trabajo han hecho una simulación de procesos que podrían producir fosfina sin la participación de microbios, como la caída de meteoritos, el impacto de relámpagos o la fricción tectónica, y concluyen que ninguno es ni de lejos igual de posible que la presencia de microbios en las nubes de Venus que estén produciendo este gas. “La fosfina se podría originar a partir de procesos fotoquímicos o geoquímicos desconocidos o, por analogía con su producción biológica en la Tierra, por la presencia de vida”

En la Tierra , solo algunos microorganismos anaerobios producen fosfina, un gas derivado del fósforo incoloro, inflamable, tóxico e inodoro en estado puro, aunque a menudo huele a podrido cuando se presenta junto a otros compuestos similares. Es una sustancia que se encuentra en lugares con poco oxígeno, como los intestinos, en las heces de algunos animales como los pingüinos y algunos ambientes asociados con organismos anaeróbicos. La que se genera de forma artificial en los procesos industriales sirve para, entre otras cosas, la fabricación de semiconductores.

Es extremadamente peligroso; se ha empleado como arma militar, como herbicida en plantaciones y, más famosamente, es el compuesto con el que el protagonista principal de la serie de televisión Breaking Bad mata a dos rivales.

En la atmósfera terrestre esta molécula se asocia de forma exclusiva con la actividad antropogénica o microbiana, y en el sistema solar se encuentra solo en las atmósferas reductoras de los planetas gigantes, donde se produce en capas atmosféricas profundas a altas presiones y temperaturas, para luego ascender hacia arriba por convección, explica en este artículo la agencia especializada en ciencia Sinc.

Infierno
Venus, nombrado por la Diosa romana de la belleza, es lo más parecido a nuestra idea del infierno: un horno con temperaturas que alcanzan los 800 grados fahrenheit, suficientes para fundir plomo, y rodeado de nubes que contienen gotas de ácido sulfúrico, por lo que pocos científicos se habían centrado en su estudio como un planeta con posibilidades para albergar vida.

En lugar de eso, los científicos buscaron signos de vida en Marte y, más recientemente, en Europa. Mientras que el frígido Marte está actualmente rodeado por vehículos de la NASA, Venus está siendo estudiado por una sola sonda, la nave espacial japonesa Akatsuki. Las misiones futuras al planeta siguen siendo meros conceptos lejos de convertirse en realidad.

Aunque la superficie de Venus sea un horno, la capa de nubes a solo 31 millas por debajo de la parte superior de su atmósfera puede alcanzar temperaturas tan bajas como 86 grados Fahrenheit y tiene una presión similar a la del nivel del suelo en la Tierra.

“Este es un hallazgo asombroso e inesperado”, dijo Sara Seager, científica planetaria del Instituto de Tecnología de Massachusetts y autora de los artículos (uno publicado en Nature Astronomy y otro enviado a la revista Astrobiology). “Definitivamente, impulsará más investigaciones sobre las posibilidades de vida en la atmósfera de Venus”.

“Sabemos que es un descubrimiento extraordinario”, dijo Clara Sousa-Silva, astrofísica molecular de la Universidad de Harvard cuya investigación se ha centrado en la fosfina, y otra de las autoras. “Puede que no sepamos cuán extraordinario es sin volver a Venus”.

Hace millones de años era Venus, y no la Tierra, el planeta que disfrutaba de un clima templado y grandes cantidades de agua. Posteriormente, las temperaturas subieron debido a las condiciones cambiantes del sol, el agua se evaporó y el planeta se convirtió en el horno actual. Pero algunos investigadores creen que podrían existir posibilidades de que Venus conservase algo de vida, aunque no en la superficie sino en una capa de su atmósfera.

Uno de los primeros en proponer que podría haber vida en las nubes de este planeta fue el científico y divulgador Carl Sagan, que en 1967 publicó un estudio en Nature especulando que podría haber seres macroscópicos del tamaño de pelotas de ping-pong; una especie de medusas flotantes en la atmósfera especializadas en vivir entre gases tóxicos. Fue también Sagan quien en vida repitió muchas veces una frase que viene muy a cuento de este hallazgo: “Las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias”.

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