La Casa Blanca entregó al gobierno mexicano una propuesta para que agentes estadunidenses acompañen operaciones contra el narcotráfico, según The New York Times. La exigencia ocurre a diez días de las elecciones legislativas y mientras Trump asegura que está cerca de alcanzar un acuerdo comercial con México, en medio de las tensiones por el T-MEC.

Trump presiona a México para dar un golpe contra los cárteles antes de las elecciones en EU

La Casa Blanca entregó al gobierno mexicano una propuesta para que agentes estadunidenses acompañen operaciones contra el narcotráfico, según The New York Times. La exigencia ocurre a diez días de las elecciones legislativas y mientras Trump asegura que está cerca de alcanzar un acuerdo comercial con México, en medio de las tensiones por el T-MEC.

Proceso

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El gobierno de Donald Trump intensificó la presión sobre México para conseguir un golpe contra los cárteles del narcotráfico que pueda presentar como una victoria política antes de las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre, al mismo tiempo que busca cerrar un acuerdo comercial con la administración de Claudia Sheinbaum.

La presión ocurre en dos frentes decisivos para la relación bilateral: la seguridad y el comercio. Mientras Washington plantea una mayor participación de sus agentes en operaciones contra organizaciones criminales dentro del territorio mexicano, Trump asegura que ambos países están cerca de alcanzar un acuerdo para resolver sus diferencias comerciales, particularmente las relacionadas con los aranceles y la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

De acuerdo con una investigación publicada este sábado por The New York Times, funcionarios estadunidenses entregaron en las últimas semanas a las autoridades mexicanas un documento que propone mecanismos para permitir que personal de seguridad de Estados Unidos acompañe operaciones contra los cárteles en territorio nacional.

El periódico, que cita a funcionarios de ambos países, señala que la Casa Blanca pretende obtener resultados concretos en materia de seguridad antes de los comicios de medio término, en los que estará en juego el control del Congreso estadunidense.

La propuesta representa un nuevo episodio de las tensiones entre ambos gobiernos por los límites de la cooperación bilateral. Mientras Trump insiste en involucrar directamente a sus fuerzas de seguridad en el combate a las organizaciones criminales mexicanas, Sheinbaum ha sostenido que la colaboración puede incluir intercambio de inteligencia y coordinación institucional, pero no operaciones extranjeras que vulneren la soberanía nacional.

La nueva exigencia también introduce un componente electoral: Washington busca resultados dentro de un calendario definido por las necesidades políticas del presidente estadunidense, no necesariamente por las prioridades operativas de las instituciones mexicanas.

La presión sobre la seguridad

Según The New York Times, la administración Trump pretende ampliar la participación estadunidense en las acciones contra los cárteles mediante una propuesta formal entregada a México.

El documento plantea la posibilidad de que agentes estadunidenses acompañen operaciones de las fuerzas mexicanas, una modalidad que supondría un nivel de intervención distinto del intercambio de inteligencia y la asistencia técnica que forman parte de la cooperación bilateral.

La propuesta se produce después de meses de presiones de Washington para conseguir una participación más directa en el combate al narcotráfico, particularmente contra las organizaciones vinculadas con el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos.

Desde enero, la administración Trump había impulsado la posibilidad de incorporar militares de operaciones especiales o agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) a incursiones contra laboratorios clandestinos en México.

El planteamiento contemplaba que personal estadunidense acompañara a elementos militares mexicanos durante las operaciones, una posibilidad que el gobierno de Sheinbaum ha rechazado cuando implica la intervención directa de fuerzas extranjeras.

Las presiones se intensificaron después de que Washington designó a diversos cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras, una decisión que amplió los instrumentos jurídicos y financieros disponibles para actuar contra esas estructuras criminales.

En febrero, la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, dirigente del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), durante una operación en la que se utilizó inteligencia estadunidense, representó uno de los resultados más relevantes de la cooperación bilateral.

Sin embargo, de acuerdo con los funcionarios citados por el periódico estadunidense, ese resultado solamente redujo de manera temporal las exigencias de Washington, que posteriormente reanudó sus presiones para conseguir nuevas acciones contra los cárteles.

En septiembre, el propio New York Times había informado que el gobierno de Trump suspendió provisionalmente sus planes de realizar ataques aéreos contra organizaciones criminales dentro de México, en un contexto de mayor cooperación en seguridad y avances en las negociaciones comerciales.

La suspensión de esos planes no significó el abandono de las exigencias estadunidenses, como revela la nueva propuesta entregada a las autoridades mexicanas.

El frente comercial

La nueva presión sobre México coincide con un momento decisivo de las negociaciones comerciales entre ambos países.

El lunes 19 de octubre, durante un mitin político en Kansas, Trump aseguró que Estados Unidos estaba cerca de alcanzar un gran acuerdo comercial con México, mediante el cual pretende reducir el déficit comercial que mantiene con su vecino del sur.

El mandatario sostuvo que México y Washington se encontraban próximos a cerrar las negociaciones, aunque no presentó los términos del eventual entendimiento.

Un día después, Sheinbaum confirmó que existían avances importantes, pero reconoció que todavía permanecían asuntos pendientes.

“Estamos muy cerca, todavía hay algunos temas”, declaró la presidenta, quien explicó que el objetivo mexicano consiste en reducir los aranceles sobre productos como automóviles, acero y aluminio, además de impedir la imposición de nuevas tarifas.

Las conversaciones se desarrollan después de que Washington decidió no extender automáticamente la vigencia del T-MEC, lo que abrió una etapa de revisiones y negociaciones para resolver las diferencias entre los socios comerciales.

El tratado continúa vigente, pero Estados Unidos ha optado por negociar separadamente con México y Canadá diversos asuntos relacionados con su aplicación y sus condiciones comerciales.

Entre los principales puntos de conflicto se encuentran los aranceles estadunidenses del 25% sobre determinados automóviles y del 50% sobre el acero y el aluminio, así como las reglas de origen de la industria automotriz.

Trump también ha insistido en reducir el déficit comercial de Estados Unidos con México, que ha situado en alrededor de 150 mil millones de dólares.

La negociación tiene, además, un calendario político. En septiembre, la agencia Reuters informó, con base en seis fuentes familiarizadas con las conversaciones, que ambos gobiernos buscaban alcanzar un entendimiento bilateral antes de las elecciones del 3 de noviembre.

De esta manera, tanto las negociaciones comerciales como las exigencias de seguridad coinciden con la recta final de la campaña electoral estadunidense.

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